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updated 8:49 PM UTC, Jun 1, 2017
Reflexiones:
"Dos cosas que me llaman la atención: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de l
"Envenena el río, y el río te envenerará a tí"
"La tierra no es herencia de nuestros padres sino préstamo de nuestros hijos"
"El Hombre puede medir el valor de su propia alma en la mirada agradecida que le dirija un
Desconocer la naturaleza es la causa de la desgracia humana»
«El calentamiento global no es una moda, debe ser nuestra preocupación y ocupación actual»
“No podemos dejar que el consumo ilimitado de los seres humanos decida qué suerte correrá
“N podemos dejar q el consumo ilimitado d los seres humanos decida q suerte correrá la nat
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España se convertirá en un desierto mucho antes de lo que se pensaba

El Mediterráneo es una de las zonas del planeta más sensibles al cambio climático. Los científicos advierten de las devastadoras consecuencias si no se toman medidas urgentes.

Los efectos del calentamiento global son ya más que evidentes. Desde 1950, la atmósfera y los océanos se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, y el nivel del mar se ha elevado. Además, todos estos cambios se han acelerado en los últimos años, los más calurosos desde que se tienen registros.

En cualquier caso, cada país y cada región del mundo está amenazada de manera diferente por el calentamiento global. Sin embargo, en este punto, los científicos coinciden: el Mediterráneo es una de las zonas del planeta más sensibles a los cambios en el sistema climático.


La cuenta del Mediterráneo: muy sensible a los cambios climáticos

"El Mediterráneo es una de las zonas donde están previstos cambios de temperatura más drásticos, junto a otras zonas como, por ejemplo, el Ártico", explicó a RT Iris Hendriks, investigadora que trabaja en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), un centro mixto entre la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El problema, según la científica, es que el Mediterráneo "es un mar cerrado", lo que conlleva, entre otros, "que los organismos que viven" en él "no puedan migrar más al norte".

Solo durante los últimos 20 años, el nivel de agua del mar Meditarráneo ha ascendido unos tres centímetros por década. Asimismo, la temperatura atmosférica es hoy, de media, 1,5ºC superior a la registrada a principios del siglo XX, aunque en algunas áreas este incremento se ha producido en solo 50 años. Y la tendencia es que estos cambios en el sistema climático se vayan acelerando: a finales de este siglo, el nivel del mar habrá aumento entre medio metro y un metro y la temperatura atmosférica sufrirá un incremento de entre 3ºC y 5ºC.

Sin embargo, el Acuerdo de París se marcó como límite ideal no sobrepasar los 1,5ºC de la temperatura respecto a los niveles preindustriales y, en ningún caso, superar los 2ºC. Por encima de esta última cifra, los veranos serán mucho más largos y las olas de calor serán más frecuentes. El mar anegará playas, paseos marítimos y algunas zonas residenciales. Las consecuencia serían dramáticas para los ecosistemas mediterráneos, "en una forma que no ha tenido precedentes en los últimos 10.000 años".


España se convertirá en un desierto a finales de siglo

Así lo afirman los expertos en clima Joel Guiot y Wolfgang Cramen, del Centro Europeo de Geociencias Ambientales, en un reciente estudio publicado en la revista 'Science'. Los investigadores, además, aseguran que si no se hace nada para limitar el calentamiento global, todo el sur de España se convertirá en un desierto. Otras zonas de la cuenta Mediterránea, como el sur de Italia y Grecia, tendrían un futuro similar.

Aunque las sequías son naturales en el clima Mediterráneo, el problema es que el cambio climático está intensificando su recurrencia e intensidad. Según Greenpeace, un tercio de España ya sufre una tasa de desertificación muy alta y, si no se toman medidas urgentemente, esa superficie árida seguirá creciendo. "La sobreexplotación de los recursos hídricos, las malas prácticas agrarias en zonas de pendiente, el sobrepastoreo, la agricultura intensiva y la urbanización irracional resultan también responsables de esta situación", asegura la ONG en un comunicado.

Por su parte, el Ministerio de Medio Ambiente también ha advertido sobre los riesgos del calentamiento global para España en un informe publicado el pasado mes de marzo. Según el Gobierno español, "la desertificación es ya un problema real" en más de dos tercios del territorio, agravado por la falta de lluvias y las temperaturas más altas. Además, el 80% del territorio total de España está en riesgo de transformarse en un desierto en lo que queda del presente siglo. Las zonas que más peligro corren son el norte de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, el Valle del Ebro, así como el sur de Cataluña y la submeseta norte.


Un presupuesto de carbono total para el planeta

Los expertos en la materia no han cesado de publicar estudios en los últimos años advirtiendo a gobiernos, empresas y ciudadanos: para contener el cambio climático es necesario reducir de forma sustancial y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero. "Es la hora de tomar responsabilidad, no podemos seguir destruyendo el planeta", apunta la investigadora del IMEDEA, que explica la necesidad de fomentar las energías sostenibles, como la solar, comprar coches que sean más limpios para el medioambiente o reducir la cantidad de plástico que consumimos.

Los científicos han calculado que existe un "presupuesto total de carbono", fijado entre las 150 y las 1.050 gigatoneladas, para no superar el límite ideal de 1,5ºC establecido en el Acuerdo de París. Aunque las emisiones de carbono se han estabilizado en los dos últimos años en cerca de 41 gigatoneladas al año, esto significa que en solo cuatro años se alcanzaría el rango más bajo de este presupuesto y en 15 años habríamos gastado la mitad.

Por ello, seis destacados científicos y diplomáticos, incluyendo la investigadora y ex responsable de medioambiente de la ONU Christiana Figueres y el físico Stefan Rahmstorf, publicaron una carta en la revista científica 'Nature', el pasado mes de junio, en la que advierten: el mundo tiene tres años para reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero o el cambio climático afectará peligrosamente a la humanidad.

La Antártida se vuelve verde

Según un reciente estudio, el cambio climático ha influido drásticamente en la vida vegetal del polo sur durante los últimos 50 años.

La Antártida se vuelve cada vez más verde y la vegetación crece allí rápidamente debido al cambio climático, según se desprende de un reciente estudio de un grupo de científicos encabezado por la Universidad de Exeter (Reino Unido).

Tras recopilar datos de los últimos 150 años y analizar cinco bancos de musgo en tres lugares diferentes del continente, los investigadores detectaron un aumento considerable de la actividad biológica en el polo sur durante los últimos 50 años.

Matt Amesbury, uno de los autores del estudio, aseguró que los aumentos de temperaturas durante el último medio siglo "han tenido un efecto dramático en los bancos de musgo que crecen en la región". El científico añadió que si la tendencia continúa, debido al aumento de las "cantidades de tierra libre de hielo por el repliegue continuo de los glaciares", la Antártida "será un lugar mucho más verde en el futuro", cita sus palabras el portal Phys.org.

"La sensibilidad del crecimiento del musgo a los aumentos de la temperatura en el pasado sugiere que los ecosistemas se alterarán rápidamente bajo calentamiento en el futuro, propiciando cambios importantes en la biología y en el paisaje de esta región icónica", subraya el profesor y el investigador principal del estudio, Dan Charman.

Ahora los investigadores tienen previsto examinar los datos de hace miles de años para averiguar en qué medida el cambio climático afectaba los ecosistemas antes de que las actividades de la humanidad empezaran a causar el calentamiento global.

 

Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/238934-antartida-volverse-verde-calentamiento-global

  • Published in Fauna

El cambio climático ha alterado la crecida de los ríos.

La crecida anual de los ríos, a veces catastrófica, se está viendo ya afectada por el cambio climático. Un estudio con cientos de miles de registros muestra que en el nordeste de Europa y la vertiente atlántica, las crecidas se producen ahora hasta 65 días antes que hace medio siglo. Mientras, en las costas bañadas por el mar del Norte y en amplias zonas del Mediterráneo, las inundaciones se han retrasado hasta en 45 días. Aunque las causas inmediatas en cada región son diferentes, la razón última de tanto desbarajuste en toda Europa es la misma: los cambios en el clima.


Una red de casi 50 científicos ha podido revisar los registros de 4.262 estaciones hidrométricas colocadas en ríos de 38 países europeos. El dato fundamental que registran es el caudal de agua que baja por ese punto y cuándo logra su máximo. Los investigadores se quedaron con la fecha del punto más alto alcanzado cada año, que se corresponde con la crecida anual de los ríos, desde 1960. En total, más de 200.000 registros que, al volcarlos sobre el mapa, desvelaron los grandes cambios que se han producido en las cuencas europeas en los últimos 50 años.

"El resultado global es que, en efecto, el cambio climático ha afectado al momento de las crecidas, pero lo ha hecho de diferente forma en las diferentes regiones de Europa", dice el profesor del Instituto de Ingeniería Hidráulica y Gestión de Recursos Acuáticos de la Universidad Tecnológica de Viena (Austria) y principal autor del estudio, Günter Blöschl.

El estudio, publicado en la revista Science, muestra una llamativa conexión entre grandes regiones climáticas y el momento en que se producen las crecidas. Por ejemplo, tradicionalmente, en las zonas más frías del continente, como el norte y el este europeos, la crecida de los ríos se producía a finales de la primavera y principios del verano, con el deshielo de la nieve. Mientras, en el sur tendían a producirse en los meses del invierno, cuando más llueve. El cambio climático lo ha trastocado todo. Pero, al afectar de forma diferente de los distintos factores que están detrás de las crecidas, su impacto sobre el timing en cada zona es diferente.

"Durante el período de 50 años que hemos estudiado, más del 80% de las estaciones de medición en toda esta región [nordeste europeo] mostraron un cambio hacia crecidas más tempranas. Y se trata de un patrón que se repite a lo largo de una región tan grande", explica la investigadora del Instituto Hidrológico y Meteorológico Sueco y coautora del estudio, Berit Arheimer. "También vemos un aumento muy marcado de la temperatura en esta región. Así que la temporada de nieve se está acortando y comienza a derretirse antes", añade.

En la vertiente Atlántica, desde Portugal hasta el norte de Francia y el sur del Reino Unido, las crecidas también se han adelantado, a veces provocando grandes inundaciones como las que hubo en el suroeste de Inglaterra en el invierno de 2014. Antaño, en estas regiones húmedas las aguas bajaban con fuerza a finales del invierno, cuando la tierra no podía con todo el agua que había caído desde el otoño. Ahora, la mitad de las estaciones hidrométricas han registrado adelantos de más de 15 días y un cuarto de ellas de más de un mes.

"Hemos comprobado un adelanto en la acumulación máxima de humedad en el suelo", comenta en una teleconferencia el científico del Centro para la Ecología y la Hidrología (Reino Unido), Jamie Hannaford. Y explica cómo afecta esto a las crecidas: "Inferimos que esta saturación temprana de los suelos y las reservas de agua subterránea asociados a otoños más húmedos en la zona están provocando crecidas más tempranas en el invierno", añade.

Sin embargo, los ríos del resto de la Europa húmeda, Países Bajos, el norte de Alemania, Dinamarca, Escocia o el sur de Noruega, es decir, las zonas bañadas por el mar del Norte, han retrasado sus crecidas hasta en 45 días, aunque la mayoría de las estaciones registran retrasos más pequeños, en torno a los 10 días. Detrás de esta diferencia con el resto de la vertiente atlántica vuelve a estar el cambio climático. En este caso, los datos sugieren que el calentamiento del Ártico (el doble que la media planetaria) estaría alterando la Oscilación del Atlántico Norte, el patrón de vientos que gobierna el clima en esta región del globo. Lo que han comprobado los científicos es que estos cambios han retrasado el máximo de las lluvias de octubre a diciembre, retrasando en casi la misma medida la crecida de los ríos.

Por último, el estudio también muestra un retraso, aunque menor, de las avenidas fluviales en la región mediterránea. En particular, las zonas donde más se han retrasado (unos cinco días de media) son el nordeste de España y la costa norte del Adriático. En ambos casos, según explicó Blöschl, a la mayor entrada de aire húmedo del Atlántico durante el invierno se habría unido un aumento de la temperatura de las aguas del Mediterráneo, retrasando el grueso de las lluvias: "la lógica es que un clima más cálido ha calentado el Mediterráneo y esto, a su vez, ha afectado a la circulación local, cambiando el régimen de lluvias en zonas costeras de Croacia o el sur de Francia y el este de España".

Al producirse el mismo fenómeno (adelanto o atraso) en regiones tan grandes, los autores del estudio descartan que se deba a otros posibles factores de impacto local, como el cambio en el uso de la tierra o intervenciones en el curso de los ríos (presas, centrales hidroeléctricas...). Solo un fenómeno global como el cambio climático, que está alterando los procesos que influyen en el momento de las crecidas podría explicar tanta alteración.

FUENTE:  https://elpais.com/elpais/2017/08/10/ciencia/1502348106_018863.html 

Ministerio de Ambiente radica proyecto de Ley de Cambio Climático.

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible radicó este miércoles, en el Congreso de la República, el proyecto de Ley que permitirá avanzar en una senda de desarrollo resiliente al clima y baja en carbono, que reduzca los riesgos del cambio climático y permita aprovechar las oportunidades que este genera.
"Esta iniciativa nos da las herramientas para implementar los compromisos en el marco del Tratado de París. El proyecto establecerá las directrices para la gestión de cambio climático, e incluye decisiones tanto públicas como privadas para involucrar a los actores relevantes en la gestión del cambio climático”, explicó el Ministro Luis Gilberto Murillo.

Dentro del actual Plan Nacional de Desarrollo, el gobierno asumió el compromiso de generar instrumentos que orienten las acciones necesarias para gestionar la adaptación al cambio climático de los territorios y la mitigación de emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Entre otros, este proyecto de Ley hace parte de estos instrumentos junto a la recientemente lanzada Política Nacional de Cambio Climático.

También permitirá institucionalizar el compromiso adquirido por Colombia ante la convención marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático, conocida como “Contribución Nacionalmente Determinada”, que incluye la meta de reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero en un 20% para el año 2030 y en un 30% con el apoyo de la cooperación internacional, así como acciones orientadas a lograr la adaptación al cambio climático.

Igualmente, institucionaliza los Planes Integrales de Gestión del Cambio Climático, tanto territoriales como sectoriales, y los convierte en la guía que deberán seguir las entidades territoriales, las corporaciones autónomas regionales y las entidades del nivel nacional para la implementación de sus acciones.

El proyecto de Ley también prevé la creación de instrumentos económicos y financieros para la gestión del cambio climático. “En este sentido, se establece un programa nacional de cupos transables. Es decir que se generará un mercado de emisiones que va a traer más recursos privados para cumplir con nuestras metas ambientales y sobre todo, nuestras metas de cambio climático en materia de mitigación de GEI”, explicó el jefe de la cartera ambiental.

Para la construcción de esta Ley se tuvieron en cuenta diferentes actores nacionales, territoriales y a las entidades pertenecientes a la Comisión Intersectorial de Cambio Climático. Ahora los retos serán lograr una articulación de esfuerzos, actores, recursos y propósitos en toda la nación, así como incluir dentro de los modelos del desarrollo la adaptación al cambio climático y la reducción de las emisiones de GEI.

FUENTE:  http://www.eltiempo.com/vida/ministerio-de-ambiente-radica-proyecto-de-ley-de-cambio-climatico-118336 

“No digan cambio climático”: los términos y expresiones prohibidos por una agencia del gobierno de EE.UU.


Eso es lo que el Servicio de Conservación de Recursos Naturales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su siglas en inglés) les dijo a sus empleados.
En un correo electrónico interno enviado por la directora de Salud del Suelo, Bianca Moebius-Clune, y divulgado recientemente por medios como el británico The Guardian, los funcionarios recibieron una lista de otros términos "prohibidos" y sus reemplazos aceptables.
La medida coincide con el anuncio del inicio del retiro formal de EE.UU. del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, presentado en un documento por la administración Trump a la ONU el pasado viernes 4 de agosto.
5 efectos del retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático
El Acuerdo de París fue firmado por 195 países en diciembre de 2015, con el fin de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero y ayudar a las naciones más pobres a adaptarse a un planeta que ya ha cambiado.


La sustitución del leguaje sobre el clima global parece reflejar la perspectiva del presidentede EE.UU. de que la actividad humana y las regulaciones del Estado para controlar la temperatura de nuestro planeta no tienen un impacto real.

El correo electrónico de la señora Moebius-Cline indicó que "la adaptación al cambio climático" debería ser suplantada con la frase "resistencia a los extremos del clima".

Igualmente, instruyó al plantel del Servicio de Conservación de Recursos Naturales a reemplazar "reducción de gases con efecto invernadero" por "incremento de la eficiencia del uso de nutrientes", y "aislar (emisiones de) carbono" por "producir suelos de materia orgánica".

Los cambios también parecen apoyar las repetidas afirmaciones de la administración Trump de que promulgará políticas que restauren la industria de carbón estadounidense, que ha estado en declive desde los años 70.
Moebius-Cline recalcó en su correo que "no cambiaremos el modelo, únicamente la manera en la que hablamos de éste. Hay muchos beneficios de poner el carbón otra vez en la agenda".
Acuerdo de París: 5 cifras que muestran la magnitud de la contaminación que genera Estados Unidos en el planeta

El presidente Trump dijo en una ocasión que el cambio climático era un engaño perpetrado por los chinos y que su rechazo al Acuerdo de París se debía a que ese pacto internacional colocaba a los trabajadores estadounidenses en una "desventaja económica".

Los  críticos de Trump alegan que su gobierno ha demostrado una continua desestimación de la evidencia científica sobre el cambio climático y que el mandatario no ha presentado datos rigurosos para respaldar sus políticas.
La Casa Blanca frenó la publicación de un informe sobre el clima basado en las investigaciones de científicos de 13 agencias federales alegando que está bajo revisión pues sus conclusiones sobre los daños trascendentales ocasionados por el calentamiento global no concuerdan con la perspectiva de la administración Trump.
No obstante, el informe conocido como Reporte Especial de Ciencia Climática, fue filtrado tan pronto se conoció sobre el correo electrónico del USDA.
El informe concluye que es "extremadamente probable" que más de la mitad del incremento de temperatura en las últimas cuatro décadas se debe a la actividad humana.

FUENTE:  http://www.bbc.com/mundo/noticias-40887384 

Deforestación seca las ciénagas y pone en peligro los manglares.

La deforestación acelerada de los últimos 200 años está llevando a la desaparición de sistemas cenagosos y a los bosques de manglar, según investigadores de la Universidad Nacional.
Por esta se acelera la deforestación, al llover se arrastran más sedimentos a los ríos, que en el caso de las ciénagas va taponando las entradas y estas mueren. Orlando Rangel y Alexis Jaramillo, del Instituto de Ciencias Naturales, observaron que la tasa de sedimentación ha aumentado en sistemas del Cesar y Córdoba.
Así, en El Sordo, sur del Cesar, es de casi 3 centímetros año, por lo que podría desaparecer en 70 años, mientras que en la ciénaga del Vaquero es de 1,5 centímetros al año, quedándole una vida útil de 200 años. A la de Morales le quedan 200 a 300 años.
Un estudio de la investigadora Yennifer García mostró cómo fue el proceso de formación de la Ciénaga Grande de Lorica desde hace unos 7346 años, llegando a formarse más tarde la ciénaga con presencia de un bosque que fue creciendo, hasta el siglo XVIII, cuando la tendencia se revertió y los árboles comenzaron a caer por la mano del hombre.
Ese fenómeno ha sido observado en las ciénagas Mata de Lata (Ciénaga Grande de Lorica), Vaquero, Juncal, Morales y Costilla, en el sur del Cesar. Mientras, el bosque se mantiene en ciénagas como Castañuelo y Explayao (Ciénaga Grande de Lorica), y Musanda, al sur del Cesar.
El peligro
Con las rápidas transformaciones que se han dado en los últimos 200 años, y las que se proyectan, no solo peligran las ciénagas sino también los manglares.
La colonización de estas comunidades vegetales, dice un informe de la Universidad Nacional, se consolidó entre los siglos VI y XII en varias regiones costeras del país como Neguanje, en el Parque Nacional Natural Tayrona; la laguna de Camarones, en La Guajira; La Caimanera, en Sucre; y Cispatá, en Córdoba. Una de las razones de su surgimiento fue que el nivel del mar subió en estas zonas, donde las condiciones continentales del territorio dieron paso a la influencia marítima.
Sin embargo, la bióloga García señala que la línea del manglar empezó a disminuir en Neguanje hace unos 170 años: “Inicialmente esta situación se podría asociar con un descenso del nivel del mar, pero cabe recordar que en aquella época se incrementó la actividad del hombre, y por lo tanto se empezó a extraer la resistente madera del manglar para la construcción”.
En Antioquia
Como ha mostrado el investigador Juan Felipe Libreros Blanco, de la Universidad de Antioquia, la pérdida del manglar para ganar terrenos para ganadería y para construcciones es severa en la costa de Urabá, con mayor afectación en la zona antioqueña, en donde solo quedan unos manchones de manglar mientras la erosión costera se acelera

FUENTE:  http://www.elcolombiano.com/tendencias/deforestacion-seca-las-cienagas-y-pone-en-peligro-los-manglares-FC7073124 

9 de agosto, día para conmemorar a los Pueblos Indígenas.

Según las Organización de las Naciones Unidas los pueblos indígenas constituyen más del 5% de la población mundial, representando 5.000 grupos diferentes en 90 países, un total de 370 millones de personas. Estas comunidades son consideradas, en su conjunto, como un valioso patrimonio cultural que lastimosamente está desapareciendo.

Por eso la ONU decidió declarar, en el marco del decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, el cual se llevó a cabo hasta 2004, el 9 de agosto como el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En este día se simboliza el día en que el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías de las Naciones Unidas celebró su primera reunión en 1992.

Aunque esta fecha busca que sea una oportunidad para exaltar a las culturas indígenas del mundo, en realidad se utiliza para dar a conocer la situación de estas comunidades. Son afectados, en su mayoría, por fenómenos como la pobreza, la marginación, la exclusión, la carencia de oportunidades, el despojo de tierras, la vulneración de los derechos fundamentales y la pérdida de sus tradiciones, sólo por mencionar algunas de las injusticias. Pues no es gratuito que se encuentren entre las poblaciones más desfavorecidas, representado el 15% de los más pobres.

En Colombia la situación no es diferente. El Ministerio de Cultura resalta en su página oficial que aunque esta sea una de las conmemoraciones de mayor relevancia para el país, ya que está originalmente poblado por diversas comunidades indígenas, estas durante más de 500 años han sufrido de una ataque sistemático para su cultura y sus tradiciones. Y, sin importar los llamados que hacen las diferentes organizaciones mundiales y locales para brindarles más protección y respetar sus tierras y sus recursos, no hay mejoras.

Según cifras publicadas por el DANE en 2007, en el país “residen 1.392.623 indígenas, que corresponden al 3,43% de la población, distribuidos en 87 pueblos identificados plenamente. MinCultura, citando este documento, explica que en la actualidad existen 710 resguardos titulados ubicados en 27 departamentos y en 228 municipios del país, que ocupan una extensión de aproximadamente 34 millones de hectáreas, el 29,8% del territorio nacional.

Pero de nada ha servido este reconocimiento, pues los diferentes líderes indígenas denuncian contestemente una serie de violaciones a sus derechos. Como es el caso de los pueblos indígenas del Vichada, quienes hoy se reúnen para denunciar el abandono estatal de sus comunidades.

Allí esperan manifestar el exterminio físico y cultural, producto del desplazamiento, el conflicto armado y ausencia estructural del Estado en dar cumplimiento y garantías a sus derechos fundamentales. El espacio será acompañado por la Corporación Claretiana Norman Pérez Bello, la Organización Nacional Indígena de Colombia, el Consejo Regional Indígena del Vichada y otros entes internacionales.

FUENTE:  http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/9-de-agosto-dia-para-conmemorar-los-pueblos-indigenas-articulo-707161 

Un estudio relaciona suicidios y cambio climático.

El aumento de las temperaturas por el cambio climático tiene un impacto directo en la salud global. Si el calentamiento del planeta continúa como se espera habrá más muertes por olas de calor, enfermedades infecciosas, malnutrición, falta de agua potable o contaminación, entre otras causas. A eso habría que sumar los efectos migratorios e incluso los conflictos armados por causas relacionadas con este fenómeno. Ahora, un nuevo estudio acaba de destapar otro impacto terrible del cambio climático, el aumento de los suicidios entre campesinos.


“Hasta ahora se han hecho algunos estudios sobre la relación entre el cambio climático y los suicidios, pero se han centrado casi exclusivamente en los países ricos”, explica Tamma Carleton, economista de la Universidad de Berkeley (EE UU). El problema, dice, es que “en torno al 75% de todos los suicidios del planeta suceden en países en desarrollo” sin que casi nadie haya estudiado sus causas.

La investigadora ha analizado este problema en India, donde la tasa de suicidios se ha duplicado desde 1980 y se sitúa en unas 130.000 muertes al año, una de las tasas más altas del mundo.

Carleton ha analizado los suicidios registrados en los 32 estados del país asiático entre 1967 y 2013 así como las temperaturas y las lluvias registradas en el mismo periodo. Sus resultados han destapado una fuerte correlación entre altas temperaturas durante la época de cultivo —de junio a septiembre— y el aumento de los suicidios. El trabajo calcula que el calentamiento ha provocado 59.300 suicidios en los últimos 30 años. Según el trabajo, el aumento de las temperaturas explica un 7% de todos los suicidios y se espera que el fenómeno siga avanzando a medida que aumentan las temperaturas.

“El calentamiento tiene una influencia significativa sobre los suicidios en India”, explica Carleton. “Los datos muestran que en un día cualquiera de la época de cultivo un aumento de apenas un grado por encima de los 20 grados supone aproximadamente 65 suicidios más al año”, asegura la investigadora, cuyo estudio se ha publicado en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU.

La investigadora cree que India no es un caso único. “Muchos otros países son similares a India, la agricultura es la ocupación principal de muchas familias, la capacidad de asegurar las cosechas es escasa y el crédito rural funciona mal”, explica.
“Este estudio es un avance muy importante para entender y cuantificar las consecuencias extremas del cambio climático en la salud mental”, opina Samuel Myers, investigador sobre los efectos del cambio climático en la salud de la Universidad de Harvard (EE UU).

“Es posible”, continúa este experto ajeno al estudio, “que este trabajo esté revelando solo la punta del iceberg” y que estudios adicionales hallen otros impactos como “desesperación, ansiedad, violencia doméstica y otras manifestaciones de daño emocional” relacionados con el aumento de las temperaturas, resalta.

El experto también comenta la principal limitación del trabajo, que solo conecta temperaturas y suicidios sin poder mostrar una relación causa-efecto. “La correlación [entre temperaturas y suicidios] no implica causalidad, y la responsable del estudio reconoce que no podemos estar seguros de que haya una relación causa-efecto, pero sus observaciones presentan argumentos fuertes de que probablemente exista esa relación”, opina este experto. La correlación entre aumento de las temperaturas y la producción agraria “aporta pruebas adicionales a la explicación de que las cosechas arruinadas por el calor causan desesperación y suicidio”, añade.

FUENTE:  https://elpais.com/elpais/2017/08/04/ciencia/1501848357_631188.html 

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