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updated 8:49 PM UTC, Jun 1, 2017
Reflexiones:
"Dos cosas que me llaman la atención: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de l
"Envenena el río, y el río te envenerará a tí"
"La tierra no es herencia de nuestros padres sino préstamo de nuestros hijos"
"El Hombre puede medir el valor de su propia alma en la mirada agradecida que le dirija un
Desconocer la naturaleza es la causa de la desgracia humana»
«El calentamiento global no es una moda, debe ser nuestra preocupación y ocupación actual»
“No podemos dejar que el consumo ilimitado de los seres humanos decida qué suerte correrá
“N podemos dejar q el consumo ilimitado d los seres humanos decida q suerte correrá la nat
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La ciencia detrás de “MiPáramo”, un proyecto de conservación en Santurbán

¿Qué significa conservar un nacimiento de agua y cuánto cuesta hacerlo? Esa es la clave para el fondo del agua de esta región. Una inversión de Bavaria y otros actores que están protegiendo el recurso hídrico del 72 % de este ecosistema.

Pamplonita y Zulia son los ríos que abastecen de agua a Cúcuta. Sus caudales nacen en el páramo de Santurbán, riegan un 30 % de la alta montaña y desembocan en otros afluentes después de atravesar la frontera con Venezuela. En años secos ambos se reducen a un poco menos de la mitad del agua que suelen ofrecer. Esta disminución, que afecta a más de un millón de personas, es apenas comprensible; el bosque por donde corren sus cauces ha perdido hasta 100 mil hectáreas en los últimos 25 años.

La situación ha despertado tanta preocupación en la región, que la Corporación Autónoma Regional (Corponor) advierte cada tanto una crisis ambiental. Ya sea por los cambios de coloración que sufren, por la presencia de heces fecales dentro de sus aguas o por el botadero de basuras en que se han convertido sus riberas.

De ahí que hace tres años el Gobierno y el sector privado se sentaran a pensar cómo conservar los ríos Pamplonita y Zulia. La respuesta fue un fondo de agua, una iniciativa aprobada por el ministro de Ambiente de la época, la Gobernación de Norte de Santander, las alcaldías involucradas, la empresa Bavaria, la Agencia de Cooperación Internacional del Gobierno Alemán (GIZ) y la Agencia Suiza para Desarrollo y Cooperación (COSUDE).

La idea de este fondo, al igual que los otros 23 que existen en Latinoamérica, es invertir en las reservas de agua sobre las montañas. “La vegetación tiene una cantidad de funciones; cuando llueve el bosque retiene el agua y el suelo para que no se deslicen, como si fueran una esponja. Es por eso que al deforestar el agua cae y se escurre rápidamente”, explicó el hidrólogo Diego Arévalo, encargado del diseño del fondo junto a un equipo de biólogos, ingenieros y expertos en ciencias sociales.

Arévalo, quien en el pasado estuvo detrás del diseño del fondo de agua de Lima (Perú), hizo una apuesta más para Norte de Santander: descifrar para todos los que iban a invertir, ¿cuál es el valor, en términos hidrológicos, de lo que iban a poner económicamente para conservar?

Para ello hizo un estudio sobre cuántos años tiene el agua de ambos afluentes con el fin de certificar a cada aportante su verdadera cuota ambiental. Un proceso complejo teniendo en cuenta que en Colombia sólo existe un laboratorio especializado en estudios de hidrología isotópica. Es decir, un rastreo del origen de estos nacimientos y una estimación de su edad. Entre más vieja sea una gota de agua, significa que más tiempo se ha retenido entre la vegetación alta de los montes.

En esa línea, el primer objetivo de los expertos fue tomar muestras del agua del subsuelo, de los manantiales y de la lluvia que cae en ambas microcuencas, ubicadas en predios del municipio de Mutiscua, a dos horas de Cúcuta.

Estas pruebas fueron marcadas en detalle con las fechas y las ubicaciones exactas, para luego enviarlas a un laboratorio en Francia, en la Universidad de Montpellier, una de las más antiguas de ese país, gracias al apoyo financiero de COSUDE.

La idea era determinar, gracias a estaciones y sensores ultrasónicos, “dónde nació el agua, si nació en la parte alta o en la media de la cuenca, o si viene del mismísimo páramo”, cuenta el experto. Con ese nivel de detalle es fácil traducir en términos económicos cuánta plata cuesta su cuidado.

El proyecto “MiPáramo” acoge en este momento a 104 familias de Mutiscua. Su apoyo está concentrado en la conservación, restauración y eficiencia en actividades productivas.

Esa recolección de datos, transmitidos en tiempo real a un celular, reveló las pequeñas diferencias entre los cauces del Pamplonita y el Zulia, en cuanto a su composición molecular. “Esta metodología es un atractivo para empresas como Bavaria, pues nos asegura que cada peso invertido en la cuenca se traduce en más agua conservada para las comunidades”, cuenta Ángela Sánchez, directora de asuntos corporativos de la Fundación Bavaria.

Gracias a ese estudio, la alianza sabe que el agua que baña la región no es agua de lluvia que cayó ayer, sino que hace parte del reservorio del páramo. De acuerdo con los análisis, ambos afluentes tienen un período de residencia mayor a un año. Esto es un ejemplo del área de amortiguamiento del bosque, una cerca viva que no deja que el agua se desgaste.

Esa importancia explica por qué la cervecería más grande del país es una de las manos más fuertes de la alianza. “Porque el 70 % del páramo de Santurbán se encuentra en este departamento y nuestra cervecería de Bucaramanga se abastece de agua del río Surtatá, que depende de la integridad ecosistémica de todo el páramo y la subsistencia de las comunidades de la región”, asegura Sánchez.

Por eso esta empresa, junto a otros actores de la región, crearon el proyecto “MiPáramo”, una iniciativa que cubre 140 hectáreas de Mutiscua con el fin de conservar, restaurar y fortalecer la productividad de los campesinos de la manera más sostenible.

El acuerdo que han hecho es cercar los nacimientos de agua de sus predios, proveerles especies nativas para reforestar y pensar una vía eficiente para sus cultivos de hortalizas, brócoli, fresas, moras y árboles maderables.

Un himno a los árboles
La herencia que José Laureano Parra les dejará a sus nietos es el agua, así lo cuenta con orgullo al señalar los nacimientos que florecen en las dos hectáreas de bosque de su finca en Mutiscua que ha destinado a la conservación. La vida de este campesino, dividida en los primeros años como minero, luego como cultivador de brocolí, coliflor y lechuga, le han mostrado que la vegetación es la clave para su sustento hídrico y el de la región.

Esa es una de las enseñanzas que le dejó la crisis de agua que hubo hace unos años en Norte de Santander, después de que la expansión de la frontera agrícola y ganadera arrasara con amplias zonas de bosque. De ahí que su intención por cuidar el ambiente sea tal, que desde que consiguió su tierra, por $200.000, en los años ochenta, haya destinado un espacio para sembrar árboles maderables. “No tiene sentido que corte madera del bosque nativo para mis quehaceres, por eso hice un sembradito de donde puedo sacar lo que necesito”, cuenta.

Todavía, mientras Parra camina sus senderos, recita de nuevo el himno de los bosques que le enseñaron en la escuela. Una canción que recuerda después de sesenta años el valor de los árboles, sus especies y la biodiversidad de su tierra nortesantandereana.

Las cercas ideales para conservar
“Para que los nacientes surjan en el páramo de Santurbán”, por eso Yenin Rocío Antelis ha dedicado cuatro hectáreas de su finca a la conservación. Una porción de la herencia que recibió de sus abuelos en el municipio de Mutiscua, Norte de Santander, y que ella escogió como su hogar y el de sus hijos.

De ahí que no le puso peros cuando los técnicos del proyecto “MiPáramo” tocaron su puerta. La propuesta que le hicieron, y que nadie más se había interesado hacer, era cercar los nacimientos de agua censados en su predio. Un total de tres nacederos que terminaban por ser pisados, desviados y contaminados por las patas de las vacas que tenía.

Esa cerca, que no proviene de la misma madera de su bosque nativo, son unas estacas de plástico azules hechas por Intera, una empresa que trabaja con materiales reciclados en Bogotá. Esto es gracias a la alianza, porque, cuenta Antelis, “nosotros no hubiéramos tenido los recursos para poner estos linderos de conservación para el agua con la que vivimos y que beneficia a otros vecinos de aquí para abajo, porque el agua sigue corriendo”

 

FUENTE:  https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/la-ciencia-detras-de-miparamo-un-proyecto-de-conservacion-en-santurban-articulo-792848 

  • Published in Ciencia

Descubren el efecto desigual del cambio climático en los anfibios

Un trabajo, realizado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y del Centro de Investigación de la Sierra de Guadarrama (Madrid), desvela los desiguales efectos del cambio climático en los anfibios, a los que beneficia o perjudica según la especie.

El trabajo, publicado hoy en la revista Global Change Biology, ha consistido en la monitorización a lo largo de casi 20 años de las puestas y larvas de nueve especies de anfibios en 242 charcas del entorno de Peñalara (Madrid).

Los investigadores han podido comprobar cómo afectan a cada especie los cambios de temperatura que se han producido en este área subalpina del Sistema Central y han estudiado los efectos a largo plazo de la quitridiomicosis, una enfermedad provocada por un hongo letal que afecta a las poblaciones de anfibios de todo el mundo.

El estudio se ha centrado en ejemplares de sapo partero (Alytes obstetricans), rana ibérica, salamandra, ranita de San Antón (Hyla molleri), sapo corredor (Epidelea calamita), rana común (Pelophylax perezi), sapo espinoso común (Bufo spinous), tritón jaspeado (Triturus marmoratus) y tritón alpino (Ichthyosarura alpestris).

Para el investigador del MNCN Luis María Carrascal, “este estudio tan prolongado en el tiempo permite comprobar las fuertes oscilaciones que se dan de año a año en el número de larvas y puestas”.

La tendencia global de las especies en el periodo estudiado ha sido clara en seis casos, indica el MNCN en un comunicado, con descensos del 13 % anual en el sapo partero, del 11 % en la rana ibérica o un 4 % en la salamandra común.

Sin embargo, se han detectado incrementos en especies propias de altitudes menos elevadas que se han desplazado a zonas más altas a causa del calentamiento global, como la ranita de San Antón meridional, con un 8 % de crecimiento, el tritón jaspeado, 9 %, y el tritón alpino, con un 5 %.

Entre 1975 y 2016, la temperatura media anual del aire aumentó de 6 a 7,5 grados centígrados en la zona de estudio, a razón de 0,3-0,4 grados por año.

El investigador del MNCN Jaime Bosch ha señalado que el trabajo documenta además por primera vez para un período tan largo de tiempo los efectos de la quitridiomicosis y su relación con el cambio climático.

Según el estudio, el aumento de temperatura en la zona de montaña puede mitigar el crecimiento del hongo responsable de la enfermedad en las especies que se desarrollan en cuerpos de agua temporales y no así en las que necesitan masas de agua permanentes”.

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/descubren-el-efecto-desigual-del-cambio-climatico-en-los-anfibios-articulo-792986 

Ikea, otro gigante que se suma a la lucha contra el plástico

Ikea, una de las empresas más reconocidas a nivel internacional, se acaba de sumar a la lucha mundial contra el plástico. Según anunció un vocero de la multinacional fundada en Suecia, van a buscar que todos los plásticos que no son reutilizables desaparezcan de sus tiendas y restaurantes para agosto de 2020.

“No tenemos todas las respuestas, pero estamos trabajando en conjunto con nuestros proveedores para encontrar soluciones que sean buenas tanto para las personas como para el planeta”, aclaró la empresa. En otras palabras, esto quiere decir que dentro de dos años Ikea tendrá que buscarles alternativas a los pitillos, platos, tazas, bolsas de congelación, bolsas de basura, platos y vasos de papel recubiertos de plástico.
Una de las estrategias para lograrlo es la inversión en una planta de reciclaje que ya empieza a operar. Además, Ikea empezará a ofrecer productos para que sus clientes sean más sostenibles, como una boquilla de grifo que podría ahorrar más del 90% del agua utilizada, la introducción de más alimentos vegetarianos en sus cafés y ofrecer paneles solares en 29 de sus 363 tiendas.
"A través de nuestro tamaño y alcance, tenemos la oportunidad de inspirar y capacitar a más de mil millones de personas para vivir vidas mejores, dentro de los límites del planeta", dijo Torbjörn Lööf, director ejecutivo del grupo a The Guardian.
Las buenas noticias es que Ikea no es la primera multinacional que hace un pronunciamiento en este sentido. Iceland y Tesco, ambas cadenas de supermercado, al igual que Coca Cola, han anunciado su propósito de disminuir o eliminar el plástico de un solo uso de sus productos. Y aunque todavía quedan varios años para conocer si se trata sólo de palabras, lo cierto es que la mentalidad de las empresas sí está cambiando.
El martes, Día Internacional del Medio Ambiente, la Onu sacó un reporte en el que mencionaba docenas de acciones nacionales para reducir el plástico. (Lea también: El mundo consume 5 billones de bolsas de plástico por año: ONU) La prohibición de las bolsas de plástico en Kenia, la espuma de polietileno en Sri Lanka y el uso de bolsas biodegradables en China fueron algunas de ellas.
En Colombia, desde el 1 de junio de 2017, se impuso el cobro por bolsa de plástico en los supermercados - $20 por cada una-. Además, hay un proyecto de ley en curso para que se prohíba la entrada de plásticos en el departamento de Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina e Islas Menores que lo componen.

FUENTE:   https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/ikea-otro-gigante-que-se-suma-la-lucha-contra-el-plastico-articulo-793013 

Los héroes del agua en época de sequía

Los niños de noveno grado del Instituto Técnico Industrial de Zipaquirá se bañan con agua fría. Y no precisamente porque les haga falta un calentador, sino porque así reducen el consumo de agua en sus casas. “Antes me demoraba mucho en la ducha, ese baño parecía un turco. Pero el agua fría me obliga a durar menos, me despierta y me pone animado”, dice Daniel Felipe Alonso, estudiante del colegio, mientras sus compañeros ríen tímidos. “Y además el agua fría no me reseca la piel”, comenta Katherin Delgado entre dientes.

Como Daniel Felipe y Katherin, cerca de 1.500 niños han cambiado sus hábitos de uso del agua en nueve municipios de Cundinamarca. Desde el año pasado, doce colegios públicos de Guasca, Sopó, La Calera, Ubalá, Gachalá, Gama, Guatavita, Junín y Zipaquirá se sumaron a una iniciativa llamada La Liga del Agua.

Suena paradójico que el proyecto se centrara en una de las regiones hídricas más ricas del país. El Guavio le ofrece a Bogotá el 70% del agua, está rodeado de páramos, lagunas y humedales, pero ahora, en pleno Niño, el nivel del embalse está en 52%. De hecho, a quienes se transportan en lancha les ha tocado variar de puertos porque se quedan atrapadas en medio del embalse. “Esta es una zona privilegiada, pero justamente ahí es donde se debe hacer un juego de conciencia”, dice María Catalina Ramírez, coordinadora del proyecto desde la Universidad de los Andes.

Ramírez explica que La Liga del Agua nació en 2009, a través de la organización Ingenieros Sin Fronteras, una unión de profesores y estudiantes de las facultades de Ingeniería de la Universidad de los Andes y la Universidad Minuto de Dios, que se encarga de solucionar problemas de comunidades vulnerables mediante mecanismos económicos y sencillos. “Queríamos acercar los estudiantes a problemas reales. Empezamos a viajar a Cundinamarca, Tolima y Bogotá y descubrimos que la contaminación de recursos hídricos y la falta de agua eran un tema recurrente”, sostiene Ramírez.

Además se presentó un hecho que catapultó el proyecto y fue la unión entre el municipio Guayabal de Síquima, en Cundinamarca, y la villa Nankai, en China, a través de un estudiante de Ingenieros Sin Fronteras que hizo su pasantía en ese país. Según cuenta Ramírez, se percataron de que en ambos sitios había un problema de contaminación de aguas. Y mediante reuniones semanales virtuales, entre trasnochos, madrugadas y un inglés chapuceado, empezaron a diseñar estrategias en conjunto y a compartir sus conocimientos. “Ahí había un lenguaje común: el agua. Y el quid del asunto era hacer participar a los cundinamarqueses y a los chinos”.

El juego de ahorrar agua

Entonces no lo pensaron dos veces. Su tema central era el agua, y el objetivo, reducir el consumo en la región del Guavio a través de juegos y competencias en los colegios. La dinámica era sencilla: mediante sus celulares, los niños de los últimos grados debían enviar un mensaje de texto con el número que marcara el contador de agua de sus casas cada día. El mensaje llegaba a una plataforma que mostraba la cantidad de agua que consumía esa familia. La hipótesis detrás del reporte de esos datos era que los estudiantes, y luego las familias, entendieran en qué gastaban agua, por qué y quién consumía más.

Empezaron a trabajar en el colegio El Carmen de Guasca desde 2011 y notaron que al final del año ese grupo de niños había ahorrado 17% del consumo de agua en sus casas. Después de ver el avance, la plataforma se sofisticó más. No sólo los niños enviaban mensajes de texto, sino que participaban en trivias desde la página web, donde, además, podían monitorear en un mapa el gasto del recurso que hacían las diferentes veredas.

Desde ese momento Ingenieros Sin Fronteras, de la mano de Inalambria, una empresa encargada de impactar a grupos sociales mediante la tecnología, crearon una estructura de juego más grande. Los estudiantes de octavo, noveno y décimo se volvieron competidores oficiales del agua, tenían un código y mediante él monitoreaban el consumo de su casa, su colegio y su región.

La Liga del Agua, entonces, pudo expandirse por el Guavio y adquirió recursos del Sistema General de Regalías para financiar el proyecto por los próximos dos años. Con el apoyo de la Gobernación de Cundinamarca y la Secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación, en 2015 empezaron a aplicarlo en diferentes escuelas de la región. 

Gilberzon Díaz, estudiante de noveno, recuerda que no sabía para qué servía un contador y que tuvo problemas para empezar a competir. “Enviábamos el mensaje y veíamos si habíamos ahorrado o no. Pero antes no podía ver el número del contador porque le pusieron unas rejas. Un día vi a los señores del Acueducto haciendo visita y les dije que necesitaba ver el contador todos los días porque estaba en este proyecto”.

Juan David Rocha , también de noveno, cuenta que antes no le importaba el agua, porque cada vez que abría el grifo aparecía, “pero a raíz del proyecto me puse a investigar en internet productos caseros para ahorrar en la casas. Cuando mi mamá usa el agua de la lavadora, la almacenamos en un tanque y con esa misma agua limpiamos los pisos, lavamos la moto o la guardamos para usos sanitarios”.

Un empujón para aprender

Al principio la Liga tenía la apariencia de un juego. Quién era el que más ahorraba. Cuál curso iba punteando en ahorro. Como explica José Ignacio Castro, gestor del proyecto en los colegios de Sopó y Zipaquirá, “hicimos etnografía para determinar qué jugaban los niños. Entonces partimos de un enfoque de gamification que puede cautivar a los jóvenes que están pegados a los videojuegos y a la tecnología para tener cambios”.

Sin embargo, La Liga del Agua iba más allá de una competencia en la que los estudiantes tenían incentivos como recargas para celular, salidas de campo, bonificaciones en las notas o bonos para las cafeterías (aunque estos últimos no se hayan logrado suministrar). De acuerdo con la profesora Leda Galván, de Zipaquirá, “en ciencias naturales hay temas que parecen teóricos, pero aprovechamos este juego para meterlos en el currículo. Nos valimos del computador y de la tecnología para usarlos a nuestro favor”.

Galván cuenta que, por ejemplo, en el colegio los regañan mucho por el uso del celular, por chatear constantemente, pero justo esos dispositivos se pueden usar para bien. “Los profesores pensamos que educar es meter en la cabeza conocimiento, pero todo lo contrario: es utilizar toda la tecnología de forma creativa y práctica”. Como asegura Ramírez, de la Universidad de los Andes, “los que se encarretaron fueron los maestros, porque les dimos carne para sus clases”.

También rodaron chismes que dificultaron la puesta en marcha del proyecto. Como cuenta José Ignacio Castro, en un principio los padres estaban temerosos. Pensaban que al gastar les iba a subir el recibo del agua y que iban a ser castigados. “Mi mamá me decía: ¿Qué tal ustedes enviando eso y ahora nos suba el consumo del agua?”, dice Katherin, otra estudiante.

La fase de competencia y participación ya terminó. Ahora sigue que los estudiantes midan en sus clases de matemáticas los volúmenes de agua, la cantidad ahorrada, los promedios. Este año los ojos también estarán puestos en la elaboración de prototipos de ahorro de agua, en los que los estudiantes deberán identificar problemas asociados al recurso y concursar para implementar la idea que resulte más funcional.

Como concluye José Ignacio Castro, gestor del proyecto dentro del colegio, el gran reto es sostener La Liga del Agua, incluso cuando los recursos se hayan acabado. “No hay que irnos hasta el África para mostrar que hay crisis”. Y María Catalina Ramírez alcanza a soñar con algo más ambicioso: “Esto se podría hacer en Bogotá, con la cantidad de niños escolarizados. Si lo logramos, el ahorro de agua sería algo así como media laguna de Tota”.

De modo que ahorrar sí es una pata de la mesa importante en plena época de sequía, cuando cerca de 300 municipios tienen problemas de abastecimiento de agua, según la Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD). El presidente Juan Manuel Santos y el Ministerio de Vivienda han llamado por estos días a que los ciudadanos derrochemos menos agua y que cinco minutos sean suficientes para bañarnos. Todo eso es cierto. Pero también lo es, como recuerda Ramírez, que “el ahorro es conciencia, pero también requerimos en tecnología para no desperdiciar el agua”.

fuente:  http://www.elespectador.com

Prevención y adaptación al clima deben ser prioridades de Centroamérica

La prevención de desastres naturales y la adaptación a los cambios del clima deben ser prioridades para Centroamérica, alertaron este viernes expertos y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) en Honduras.

"La prevención, la mitigación de desastres y la mitigación y adaptación al cambio climático son temas prioritarios" para Centroamérica, dijo el presidente ejecutivo del BCIE, Nick Rischbieth.

El ejecutivo del organismo crediticio hizo estas consideraciones durante la firma de un memorándum de entendimiento entre Rischbieth y el secretario del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (Cepredenac), Roy Barboza.

Como testigo de honor suscribió el director de la estatal Comisión Permanente de Contingencias de Honduras y nuevo presidente pro-témpore del Cepredenac, Lisandro Rosales.

Centroamérica es considerada "una de las zonas con mayor vulnerabilidad a nivel mundial", ya que los desastres afectan la economía, el medioambiente, la biodiversidad, la infraestructura, pero sobre todo "el riesgo" que implican para "la preservación de las vidas humanas", subrayó el ejecutivo del BCIE.

Insistió que, para el organismo regional, la gestión de riesgos ante desastres es "una prioridad", al tiempo que recordó que los más afectados por catástrofes son los más pobres.

Explicó que el acuerdo suscrito entre el BCIE y el Cepredenac permitirá implementar "medidas para reducir la vulnerabilidad y los riesgos" de desastres en los países centroamericanos.

El convenio también incluye realizar acciones orientadas a divulgar e implementar la Política Centroamericana de Gestión Integral de Riesgos de desastres naturales en los países miembros del BCIE.

El presidente del BCIE dijo que espera que la alianza entre el Banco y el Cepredenac contribuya a "la reducción de riesgos de desastres" con el fin de "mejorar la calidad de vida" de los centroamericanos a través del desarrollo sostenible.

Honduras asumió hoy la Presidencia pro-témpore del Cepredenac con el desafío de ser capaz de unir a la región y buscar recursos para enfrentar los efectos del cambio climático para evitar un aumento de su vulnerabilidad a los desastres, dijo a Efe Rosales.

"Con un reto de amenazas múltiples como región, con el reto de poder revertir esas afectaciones que hemos tenido y sobre todo con la amenaza de la sequía en los dos últimos años, poder adaptarnos a esa situaciones y buscar recursos para enfrentar el cambio climático", subrayó el funcionario.

Honduras es considerado como "el primer país en vulnerabilidad", destacó Rosales, quien enfatizó que Centroamérica podrá "revertir las amenazas" si trabaja unida por el bien de los más de 40 millones de habitantes de la región.

Centroamérica está siendo amenazada por "un monstruo de siete cabezas", afirmó el saliente presidente del Cepredenac, Alejandro Maldonado, al entregar el cargo.

Señaló que estas amenazas son de "origen natural, las provocadas por el ser humano, el cambio climático que se vive a nivel mundial, la pobreza, el subdesarrollo, la corrupción, pero tal vez la cabeza más peligrosa es la indiferencia".

Maldonado afirmó que la región "se ha unido y se ha integrado" en los últimos años para tratar de reducir la vulnerabilidad a través de gestión integral de desastres.

La región necesita una "cultura de prevención y de gestión" ante los efectos del cambio climático, señaló el experto, quien aseguró que Centroamérica no puede "luchar sola" contra "este monstruo de siete cabezas", por lo que requiere apoyo de la comunidad internacional y la empresa privada. 

fuente:  http://www.elespectador.com/ 

Legionela: la bacteria más feliz del mundo con el calentamiento global

En el brote más reciente de legionelosis producido en Manzanares (Ciudad Real), en un otoño-invierno con temperaturas inusualmente altas para la época, se han visto afectadas más de 230 personas y ha ocasionado el fallecimiento de cuatro mayores pluripatológicos. Según explica a Infosalus el doctor Emilio Bouza, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Gregorio Marañón de la Comunidad de Madrid y experto internacional en la materia, legionela es una bacteria gram negativa identificada por primera vez en 1976 en Estados Unidos entre los miembros de la legión americana entre los que se produjo un brote de neumonía, inicialmente de causa desconocida.

"Tardaron unos tres meses en descubrir la causa de la neumonía que padecían estos antiguos veteranos de guerra y la principal dificultad fue que la bacteria no se revelaba a través de las tinciones habituales de laboratorio", explica el doctor Bouza, cuyo equipo fue el primero en identificar la bacteria en territorio español. El primer caso descrito en España se realizó hacia 1978, poco después de la identificación en Estados Unidos, cuando los responsables de los Centros de Control de Enfermedades estadounidense (CDC, según sus siglas en inglés) enviaron reactivos al equipo del doctor Bouza en Madrid. Los facultativos españoles identificaron la presencia de la bacteria en un paciente de leucemia con neumonía. Legionela crece en medios ricos en agua estancada, con poca movilidad, que se mantienen en temperaturas medias, y si existe una fuente de aerosoles como las de las torres de ventilación la bacteria puede llegar a proliferar bien y ser inhalada por las personas, cuyo estado físico (así como la cantidad de bacteria inhalada) condicionará el desarrollo de la legionelosis.

"La mayoría de los brotes se producen por la presencia de agua contaminada en temperaturas entre los 35 y 37 grados, templadas, próximas a las del cuerpo humano. Si hay gran cantidad de bacterias en el ambiente, se aspiran y así llegan a los pulmones, que resultan más afectados si están enfermos o existe una enfermedad inmune de base", señala el doctor Bouza, coautor de una revisión del conocimiento científico existente sobre la bacteria publicada el pasado año en la prestigiosa revista científica británica 'The Lancet' La bacteria que se disemina en lugares públicos da lugar a brotes que suelen ocasionar una infección respiratoria (neumonía). "Existen formas benignas que pasan como enfermedades febriles sin neumonía frente a otras que requieren de ingresar en cuidados intensivos. En cualquier caso, esto sucede en poblaciones de riesgo y cuyos mecanismos inmunes se encuentran comprometidos como sucede en el caso de fumadores, mayores o diabéticos", añade el especialista. UNA INFECCIÓN FRECUENTE En el día a día, en circunstancias normales, sin existir un brote, también se producen casos de legionelosis que dan lugar a entre el 3% y el 5% de las neumonías y si hay epidemia el porcentaje asciende.

En el diagnóstico de la neumonía por legionela no hay una diferencia precisa con respecto a las causadas por otras bacterias por ello requiere de confirmación microbiológica por cultivo, por la presencia de antígeno en orina o mediante pruebas más sofisticadas con técnicas moleculares. "El problema del tratamiento de la neumonía por legionela con el tratamiento más común con betalactámicos (las penicilinas entre ellos) es que no responde y requiere fármacos como los macrólidos, quinolonas, etc. Dado el riesgo de legionela, en las neumonías graves al betalactámico se suma un macrólido o quinolona. De forma excepcional, legionela ocasiona infecciones de heridas, meningitis o afecta a otros órganos". A pesar de la existencia de una legislación para controlar su presencia en lugares públicos como los asistidos por torres de refrigeración, sistemas antiguos de tuberías o fuentes de agua contaminadas (como la que todo parece indicar que ocasionó el brote de Manzanares) cada vez hay más brotes. Sin embargo, el doctor Bouza concluye que no se encuentra entre las bacterias que preocupan por su resistencia a los antibióticos.

 

Fuente: http://www.ecoticias.com

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