` Asoeco | Asociación Ecológica Colombiana, Medio Ambiente, Noticias Ambientales, Radio Online - Noticias Eventos Medio Ambiente y Ecología

Log in
updated 8:49 PM UTC, Jun 1, 2017
Reflexiones:
"Dos cosas que me llaman la atención: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de l
"Envenena el río, y el río te envenerará a tí"
"La tierra no es herencia de nuestros padres sino préstamo de nuestros hijos"
"El Hombre puede medir el valor de su propia alma en la mirada agradecida que le dirija un
Desconocer la naturaleza es la causa de la desgracia humana»
«El calentamiento global no es una moda, debe ser nuestra preocupación y ocupación actual»
“No podemos dejar que el consumo ilimitado de los seres humanos decida qué suerte correrá
“N podemos dejar q el consumo ilimitado d los seres humanos decida q suerte correrá la nat
Desperdicia hoy. Vive en un desierto mañana.
Puede haber agua por todas partes y ni una gota para beber

Objetivos del milenio

A+ A A-

El hombre que hizo florecer el desierto

La región del Sahel, entre la sabana africana y el desierto del Sahara, es una de las zonas más estériles del mundo. Llueve menos de cien días al año y las tormentas de arena entierran cosechas, ahogan a los animales y enferman a las personas.

Entre 1970 y 1993, la región registró veinte años de severa sequía. Según la FAO, más del 80 % de las tierras de la región están degradadas. Para el 2050, escribe Malcolm Potts de la Universidad de California-Berkeley, con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, las temperaturas aumentarán entre 3 y 5 grados centígrados y los fenómenos meteorológicos extremos serán comunes y devastadores.

Pero el Sahel no siempre fue tan árido. Gracias a guerras civiles, sequías y hambrunas del último siglo, los agricultores se han visto obligados a talar árboles a gran escala. En solo cuarenta años, la región quedó, literalmente, pelada.

Tony Rinaudo, un australiano que llegó en los años 80 a Níger —el país más pobre del mundo, en Sahel— logró poner en marcha una técnica que en veinte años reforestó cinco millones de hectáreas de tierra desértica, logró restaurar el ciclo del agua (modificado por la deforestación) e hizo crecer el doble de comida en un país en donde 75.000 niños están en riesgo de morir por desnutrición. Todo sin plantar un solo árbol.

Hoy, casi cuatro millones y medio de personas aplican su técnica. Por eso, Rinaudo ha recibido el premio World Vision Global Resilience Forum (2011) y el Land for Life Award (2013, de Naciones Unidas). La semana pasada fue galardonado con el Premio Right Livelihood, mejor conocido como el Premio Nobel Alternativo. El Espectador habló con él en el Global Landscapes Forum, un evento internacional sobre paisajes en Bonn (Alemania).

¿Por qué decidió vivir 17 años en Níger?

Yo soy de la zona rural de Victoria, una región muy hermosa de Australia. Esa misma belleza que yo disfrutaba estaba siendo destruida en todas partes y me molestaba que la gente al otro lado del mundo no tuviera qué comer. Estudié agricultura en la Universidad de New England y conocí a mi esposa. En 1981 nos unimos a una misión protestante y llegamos al Sahel. Además, siempre me ha atraído África, no se explicarte por qué. Tenía 24 años.

¿Qué fue lo primero que encontró?

Absolutamente nada. El paisaje había sido arrasado y por eso todos los años eran de incertidumbre. La gente no sabía si iba a poder comer; era devastador. Los vientos del Sahel pueden alcanzar los setenta kilómetros por hora, entonces la arena se levanta y entierra las cosechas. Los granjeros volvían a plantar, pero nadie tiene una varita mágica para sacar más y más semillas, así que irónicamente cuanto más plantaban, menos tenían para comer. Como no había árboles, no había depredadores naturales, así que no parecía que pudiera crecer nada. En las aldeas las temperaturas alcanzan los 26 grados en verano, así que era una tierra muy infértil. En los días en que sí llovía, muchos insectos se comían las cosechas. Si no llovía, o la lluvia era esporádica, las cosechas comenzaban a crecer pero se morían pronto.

Supongo que no siempre fue así. El Sahel es una zona semiárida, pero tenía vegetación, ¿cómo llegaron a ese punto de degradación?

Los granjeros pensaban que debían remover los árboles y arbustos para hacerle espacio a sus cosechas. Los árboles le pertenecían al Gobierno como medida de protección ambiental. Es así desde la independencia del país, en 1960. Pero cuando tienes tres millones de personas debajo del umbral de pobreza, muriendo de hambre, no puedes evitar que talen. Cuando las cosechas fallaban, cortaban la madera y la vendían para comprar comida. En cuatro décadas se quedaron sin árboles.

La política ambiental tuvo el efecto opuesto…

Exacto. A eso súmale que en Níger se comenzó a explotar uranio en la frontera con Argelia desde que el país era colonia francesa, a principios de siglo. El desierto del Sahara avanzó sobre el Sahel con mucha más rapidez, y los que vivían del pastoreo se morían por causa de la guerra y el hambre. Eso nos hizo darnos cuenta de que es muy importante que la gente tenga derechos de uso o propiedad sobre los árboles, no solo sobre la tierra.

¿Por qué?

La gente podía vender la tierra, pero no los árboles. Si no son tuyos, no hay mucha motivación para cuidarlos. Pero si son de tu propiedad, los protegerías como a tu casa, ¿verdad?

La deforestación ya era grave, pero el hambre mucho más. ¿Por qué dedicarse a plantar árboles en vez de comida?

Al llegar nos dedicamos a un proyecto de reforestación que había, pero que no estaba funcionando. Cada década había una sequía que cobraba miles de vidas. Las condiciones ambientales eran terribles, pero me angustiaba más que las personas estaban preocupadas por comer, no por los árboles, así que no veían valor en ellos. ¿Cómo explicar que tener árboles es esencial para tener comida, para reducir el efecto devastador de la arena sobre una cosecha, para restaurar el ciclo del agua?

¿Cómo dio con el método que sí funcionó?

Tenía una vieja camioneta y cargaba árboles en el plató. Yo sabía que pocos sobrevivirían esas condiciones climáticas, pero era joven y seguí haciendo eso durante casi dos años y medio. En 1983 estaba haciendo un recorrido por las aldeas repartiendo árboles y me fijé en las malezas que crecían cerca de las casas. Cuando las examiné, me di cuenta de que no eran arbustos, las formas de las hojas eran distintas. Eran hojas de árbol, ¡y había miles! Eso significó que no tenían que plantar, regar o proteger los árboles.

¿Cómo recibieron la idea?

Al principio me llamaban “Mad white farmer” (El granjero blanco loco). Me decían que si los árboles crecían le harían sombra a sus plantaciones, o que no tendrían dónde cosechar. Logré que diez voluntarios en diez aldeas aplicaran la idea en un pequeño pedazo de sus granjas; pero las culturas tradicionales se resisten al cambio, así que cuando los árboles empezaron a crecer, los cortaron.

¿Y qué cambió?

Al siguiente año, en 1984, hubo una terrible sequía y millones estaban muriendo de hambre. Uno de los programas de ayuda humanitaria era “Food for Work”, comida a cambio de trabajo. El trabajo que les dimos era dejar crecer los árboles. Bueno, es un poco más complejo que eso: hay que dejar dos o tres, tal vez cinco de las mejores ramas para que crezcan, y construir una medida de protección, una cerca o algo por el estilo. Si no haces eso, la fruta nace pequeña y enfermiza.

¿De qué árboles estamos hablando?

El nombre científico es Faidherbia albidia y Philostigma reticulata. El primero aporta nutrientes al suelo, y el segundo, materia orgánica. Las raíces de este último son profundas, y si están relativamente cerca de una plantación de comida, no le quita nutrientes sino que, en la noche, irrigan la cosecha, la humedecen, y la hacen crecer. Como una especie de bosque subterráneo. En ese año de sequía, solo la gente con árboles tuvo buena cosecha.

¿Cómo llegó a esa conclusión?

Al principio pensábamos que era porque no había tanto viento, o que esas tierras eran más fértiles que el resto. Un científico estadounidense llamado Richard Dick, que enseña microbiología en la Universidad de Senegal, puso radioisótopos en el agua y rastreó hacia dónde iba.

El siguiente año logró que 70.000 personas aplicaran ese modelo en 12.500 hectáreas, ¿logró cambiar las costumbres de los granjeros?

Increíblemente, no. Cuando la cosecha dio con qué comer al siguiente año, volvieron a cortar los árboles y siguieron con sus vidas. Pero un 25 % de esas familias no lo hizo y al siguiente año, tuvieron no solo comida, sino leña, un lujo para las mujeres, que son las que más sufren en la temporada seca. Ellas son las recorren varios kilómetros a pie en búsqueda de agua y leña por caminos peligrosos. Si no encuentran, queman estiércol de vaca o cabra, que lleva a infecciones respiratorias.

¿Qué cambió para la gente?

Para empezar, ya no ven los árboles como una maleza sino como una plantación en sí misma. Mejoraron las cosechas, podían vender leña y comprar comida, no tenían que alimentar al ganado porque los árboles proveen su alimento, y había abejas, así que tenían miel. Gracias a que el suelo se fertilizó, hay 500.000 toneladas de grano adicional en los cinco millones de hectáreas que tienen cuatro millones y medio de granjeros. Para una sola familia, tener árboles significó que su cosecha se duplicó y hasta triplicó. En términos monetarios, equivale a un ingreso de US$1.000 por casa al año. Parece poco, pero recuerda que es el país más pobre del mundo.

A nivel nacional, Niger percibió 9.000 millones de dólares por año. Lo curioso es que su sistema no cuesta más de 20 dólares por cabeza…

Es tan simple que da pena. Claro, implica enseñar, visitar, intercambiar experiencias, contactar ONGS, conseguir financiación para el transporte. Pero no se necesita infraestructura, por mucho mi camioneta. También hay mucha más resiliencia al hambre en años de sequía. Incluso si tu cosecha perece, puedes vivir de los árboles, de la leña o los frutos.

¿Hay experiencias parecidas en el mundo?

Sí, es que este método no lo inventé yo. Simplemente es la mejora del manejo tradicional agrícola que hay en todo el mundo. En Quesungual, Honduras, pasa algo similar. La tumba y quema es un método muy extendido en Latinoamérica en donde el verano da pie para talar, quemar para hacer pastos. En Honduras se tala pero no todos los árboles y no se hace quema. Así, lo que queda en el suelo fertiliza y aporta nutrientes para las cosechas.

¿Qué fue lo más difícil de todo este proceso?

Es muy gracioso, porque la política del gobierno de Niger que dice que los árboles no son de la gente no ha cambiado hasta el sol de hoy. Ese año de la sequía, recuerdo que fui al departamento de agricultura local y les pedí que me dejaran intentar el método. Ellos no firmaron nada porque no pueden cambiar las políticas nacionales, solo asintieron con la cabeza. Y en el curso de tres años tenían más árboles que en los últimos 40 años. Aunque los árboles no son de la gente oficialmente, sí los sienten suyos, y actúan bajo esa percepción. ‘Es mi árbol, no te atrevas a cortarlo’. Ahí es cuando todo cambia.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-hombre-que-hizo-florecer-el-desierto-articulo-828221 

EEUU y Arabia Saudita, los peores países en la acción climática

Arabia Saudita y Estados Unidos son los peores países en la acción climática, según un informe anual que evalúa la labor de medio centenar de países, y felicita la acción de Suecia y Marruecos.

Este "Climate change performance index" publicado el lunes con motivo de la Conferencia de la ONU sobre el clima (COP24) en Polonia, "muestra que solamente algunos países han empezado a aplicar las estrategias para limitar el calentamiento climático (...)", como se prevé tras el acuerdo de París, según indican en un comunicado las ONG Germanwatch y Climate Action Network, así como el New Climate Institute.

EL informe "muestra una ausencia de voluntad política de la mayoría de los gobiernos de salir de las energías fósiles al ritmo necesario", indican.

Arabia Saudita es el peor clasificado, y en todos los aspectos (emisiones de gas de efecto invernadero, utilización energética, energías renovables y política climática).

Viene luego Estados Unidos, que pierde tres plazas respecto al año anterior, y prosigue su descenso en la clasificación tras el anuncio por su presidente Donald Trump del abandono de los Acuerdos de París.

Irán y Taiwán están también entre los "muy malos" alumnos, igual que otros países del G20 (Japón, Turquía, Rusia, Canadá, Australia, Corea del sur).

Los resultados de España y Argentina son considerados "pobres" y los de México y Brasil como "moderados". Los demás países latinoamericanos no fueron evaluados.

Los tres primeros lugares de la clasificación están no atribuidos, "ya que ninguno de los 56 países (evaluados) o la Unión europea está en un camino claro" para cumplir con el objetivo de limitar el calentamiento a +2°C.

Suecia ocupa el cuarto lugar, seguida por Marruecos, que gana un puesto gracias al desarrollo de energías renovables.

India es 11ª, y gana tres puestos por razones similares, China pasa de la 41ª a la 33ª gracias a los esfuerzos del gobierno para reducir las emisiones industriales, mientras que la UE gana cinco puestos, hasta el 16º.

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/eeuu-y-arabia-saudita-los-peores-paises-en-la-accion-climatica-articulo-828272 

A los delfines también les gusta ver televisión

Esta bastante claro que los delfines están muy bien posicionados en la escala de la inteligencia animal. Tanto así que un grupo de investigadores del centro Dolphins Plus Marine Mammal Responder en Key Largo, Florida, optaron por ofrecerles un nuevo entretenimiento a un grupo de 16 delfines en cautiverio: televisión.

Juguetes como anillos y balones suelen ser los instrumentos más comunes para contrarrestar el aburrimiento de los delfines cautivos en centros marinos. Los encargados del instituto en la Florida instalaron grandes pantallas de televisión bajo el agua y reprodujeron escenas de la serie animada de Bob Esponja así como episodios de la serie Planeta Tierra.

Como lo reportó Sofia Bates para la revista Science, “luego monitorearon el comportamiento de los delfines en busca de signos de interés, como presionar sus cabezas contra el cristal o asentir con la cabeza, o signos de agresión, como apretar las mandíbulas o nadar con movimientos bruscos”.

Los resultados del experimento publicados en la revista Zoo Biology demostraron que los delfines se interesaron por los contenidos audiovisuales independientemente de los escenarios, acuáticos o terrestres, proyectados en las pantallas. “Incluso los delfines con problemas de audición prestaron atención, lo que indica que solo las imágenes en movimiento pueden cautivar a los delfines”, anotaron los investigadores.

Ambas especies examinadas, pasaron mucho más tiempo viendo la televisión y reaccionando conductualmente a la televisión cuando el contenido se estaba reproduciendo en comparación con las sesiones cuando la televisión estaba presente, pero no estaba encendida y se activaba con la televisión, reportaron los científicos. "Los delfines no muestran evidencia de habituación a través de presentaciones, ya sea por la naturaleza de los estímulos o la continua novedad de los videos mostrados", concluyeron.

En general, los delfines pasaron relativamente poca tiempo frente a las pantallas. Tiempos similares a lo que se han informado para perros y gatos. "Sin embargo", detallaron, "la atención de algunos individuos se acercó a la de los primates alojados socialmente y pasaron más del 14% del tiempo de la sesión observando el video".

Para el equipo que condujo el experimento, esta puede ser una herramienta nueva de entretención para los animales en cautiverio pero también una forma para continuar explorando sus capacidades cognitivas.

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/los-delfines-tambien-les-gusta-ver-television-articulo-828289 

  • Published in Fauna

Emisiones globales de CO2 alcanzarán un nuevo récord este año

Por un momento la comunidad internacional pensó que había resuelto uno de sus mayores problemas: desligar el crecimiento económico de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), considerado el principal responsable del efecto invernadero. Se creyó que, al igual que en 2016, el planeta había conseguido estancar sus contaminantes mientras aumentaba su PIB mundial. Hasta ayer ese avance parecía posible. Gracias a un estudio internacional, se estima que el aumento de emisiones de CO2 alcanzará un nuevo récord para finales de este año. 

La presentación del estudio desconcertó a los asistentes de La Cumbre del Clima 24 que tiene lugar en este momento en Katowice, Polonia. Es apenas lógico, según los autores, los contaminantes han crecido alrededor del 2,7 % en 2018, eso quiere decir que para al término del año, se contará con 37,1 gigatoneladas de gases efecto invernadero producidos por actividad humana.

La causa sería un crecimiento económico de gigantes coordinados como EE. UU., Japón, China y algunos Estados europeos. Un crecimiento económico que no ha podido depender aún de la producción de energías renovables, debido a la falta de capacidad instalada en el planeta. De ahí el alza, debido a la producción de energía generada por las plantas de carbón que volvieron a prenderse.

Así lo explicaron los autores, quienes hacen parte del Global Carbon Project, un grupo de investigadores que publica estudios de este tipo para alimentar la discusión de en medio de las cumbres del clima. De acuerdo con ellos, ese aumento depende actualmente de cuatro potencias. La suma de emisiónes de China, EE. UU, la Unión Europea e India representa casi el 60 % de los gases efecto invernadero a nivel global. Lo peor, predijo el estudio, es que para 2018 la producción de contaminantes de esos países (exceptuando la UE) incrementó considerablemente.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/emisiones-globales-de-co2-alcanzaran-un-nuevo-record-este-ano-articulo-827623 

Colombia pierde cerca del 40 % de los alimentos que produce

El mundo produce a gran escala, pero desperdicia de la misma manera. Cuando se trata de alimentos, las cifras son escandalosas. Del total producido cada año, dejamos de consumir 1.300 millones de toneladas, las que terminan en la basura. Gran parte de los recursos naturales se destinan a producir nuestra comida: 70 % del agua, 40 % de la tierra y 30 % de la energía. Los alimentos que se pierden cada año equivalen en extensión al tamaño de India y Canadá, dos de los países más grandes del planeta. 

Según la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más de 800 millones de personas se acuestan cada noche sin comida y más de 3.000 millones se encuentran en estado de desnutrición. Y a esto se suma una situación preocupante: el abrumador y creciente aumento de la población. Hoy somos casi 8.000 millones de personas, pero este número cambia de manera acelerada y se estima que en el 2050 estaremos cerca a los 10.000 millones.

Los hechos son claros, se trata de una problemática mundial. Mientras los países industrializados dejan de aprovechar 670 millones de toneladas de alimentos aptas para el consumo humano, los países en desarrollo pierden 630 millones de toneladas. Pero hay una diferencia sustancial: en los primeros el desperdicio ocurre en etapas de distribución y el consumo final, pero en países como Colombia la mayor pérdida se da en las primeras etapas de producción. ¿Nuestros sistemas alimentarios actuales serán capaces de satisfacer la necesidad de alimento para todos los que viviremos en la Tierra?

La respuesta es incierta y hasta ahora los esfuerzos para cambiar este panorama no han sido suficientes. Por eso, para 2030, 193 gobiernos se comprometieron a alinear el desarrollo social y económico de sus países con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El segundo de ellos es eliminar todas las formas de hambre y desnutrición. Una meta tan necesaria como alcanzable, pues aún hoy se produce lo suficiente para alimentar a la población mundial. El problema está en la manera cómo se hace y, por supuesto, en la cantidad que se pierde y se desperdicia.

El panorama local

Con una oferta nacional disponible de alimentos de 28,5 millones de toneladas, en Colombia se pierden y se desperdician 9,76 millones de toneladas, lo que equivale al 34 % del total producido. Si se trata de señalar responsables, el último estudio sobre el desperdicio de alimentos publicado por el DNP en 2016 muestra que los colombianos dejan perder en sus platos o en sus alacenas 1,5 millones de toneladas de comida al año, esto equivale a 32 kg por persona y representa el 15,6 % del total de la producción anual de los alimentos del país. (Lea: "En un país donde se bota comida, el hambre es un crímen”)

Mientras que el 40,5 % de las pérdidas se dan en la etapa de producción agrícola. Las frutas, raíces y tubérculos son los alimentos que más se pierden y son los de mayor valor nutricional. Algunas de las causas son la falta de prácticas adecuadas para el tratamiento de los alimentos, fallas técnicas e ineficiencias en procesos como el transporte y el almacenamiento, además, de la falta de conocimiento y mayores capacidades para el buen manejo de los productos.

Esto significa que el mayor reto del país está en aumentar la cantidad de tierra destinada a cultivos en un sistema de producción sostenible más eficiente en las primeras etapas con el fin de aprovechar el potencial agrícola y lograr abastecer un mercado en crecimiento.

En palabras de Santiago Mazo, asesor nacional en seguridad alimentaria y nutricional de la FAO, el sector agropecuario en el país mantiene un nivel de atraso que resulta determinante a la hora de prevenir las pérdidas en las primeras etapas de producción. “Nuestros procesos siguen siendo muy artesanales y tenemos un retraso significativo en inversión de tecnología y estandarización en muchos de esos procesos. Los pequeños y medianos productores carecen de asistencia técnica, acceso a tecnología y a crédito para mejorar esos procesos. Existe una desconexión entre la oferta y la demanda, y muchas veces la demanda no alcanza a cubrir todo lo que se produce de un mismo tipo de alimento”.

Para Camila Cammaert, coordinadora de sistemas alimentarios sostenibles de WWF Colombia, se requiere una estrategia integral para minimizar esta problemática, enfocada en tres aspectos principales: volver más sostenible la forma en la que se produce hoy, reducir a la mitad las pérdidas y desperdicios, y así evitar que sigan siendo una presión y amenaza sobre los ecosistemas, además de generar un cambio en los patrones de consumo.

“Varias organizaciones centramos nuestro trabajo en el aprovechamiento sostenible de paisajes productivos, contribuir a mejorar la eficiencia en las cadenas de producción, al mismo tiempo que trabajamos con los actores claves en la reducción de desperdicio como restaurantes, hoteles y retail”, asegura Cammaert.

Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y el Ministerio de Agricultura, “en Colombia el 44,6 % de la tierra es de uso agropecuario (50,9 millones de hectáreas), de las cuales solo 4,9 millones están destinadas a uso agrícola, mientras la ganadería usa 38 millones”. Estas cifras indican que el país no está aprovechando todo su potencial agrícola.

Y no puede olvidarse que Colombia y la región tienen la oportunidad de liderar el cambio, pues según la FAO América Latina y el Caribe serán la próxima despensa del mundo. Hoy contribuyen con cerca del 11 % del valor de la producción mundial de alimentos y cuentan con el 24 % de la tierra cultivable del mundo. Además, tienen un gran potencial para aumentar sus cultivos y a la población en crecimiento. Una cifra clave: si el mundo lograra reducir a la mitad la pérdida y desperdicio actual, en 2050 solo necesitaría incrementar la producción de alimentos en un 20 %. Si continuamos así, el incremento deberá ser del 60 %, todo depende de las decisiones que tomemos. hoy

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/colombia-pierde-cerca-del-40-de-los-alimentos-que-produce-articulo-827495 

Premian al profesor Julio Carrizosa por sus aportes ambientales para Bogotá

Julio Carrizosa Umaña es un consagrado ambientalista del país. Ha sido director del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, autor de una decena de libros sobre política ambiental y desarrollo territorial, entre otros temas. En su hoja de vida, también, resalta su paso como director del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional, es columnista de este periódico y miembro honorario de la Comisión Permanente de Áreas Protegidas de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Pero esos son apenas unos cuantos títulos en comparación con la experiencia que engrosa su hoja de vida. Por eso esta semana la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá le otorgó el Premio Gonzalo Jiménez de Quesada en la categoría de Medio ambiente.

A través de este reconocimiento, la entidad exaltó los aportes de Carrizosa en cuanto a la "defensa de la sostenibilidad urbana y territorial, además de su experiencia e investigación en aspectos ambientales de gran relevancia para el país y para Bogotá”. Así se lee en la distinción que le fue entregado al experto el pasado martes en el Museo El Chicó, en el norte de la capital.

“Para mi recibir este premio de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá es de una enorme importancia porque siento que gran parte de mis actividades durante estos años han sido alrededor de Bogotá, he vivido en esta ciudad casi toda mi vida y la he visto crecer a mi alrededor a una velocidad desconcertante”, sostuvo el profesor para la Agencia de medios de la Universidad Nacional.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/premian-al-profesor-julio-carrizosa-por-sus-aportes-ambientales-para-bogota-articulo-827667 

Dos monos sobreviven por más de seis meses con corazones de cerdos

El hombre al que se le implantó el primer transplante de corazón de la historia no sobrevivió más de dos horas. Esa operación, que tuvo lugar en 1964, consistió en colocarle a un humano el órgano de un chimpancé. Desde ese momento se abrió un camino para la comunidad científica, que no ha parado de desarrollar métodos para hacer que funcional el intercambio de órganos entre especies. Gracias a eso, expertos de la Universidad de Munich (Alemania) acaban de marcar un hito al logar que un par de monos vivieran por más de seis meses con corazones de cerdo. 

Este logro, que supera por más de tres meses el récord anterior de supervivencia, fue explicado en un artículo publicado este miércoles en la revista Nature. Allí, los autores explican cómo modificaron genéticamente los corazones que iban a ser transplantados para que el sistema inmune de los monos los asimilaran con facilidad. Esto, acompañado de un tratamiento para suprimir las defensas de los babuinos y garantizar que el nuevo órgano fuera bien recibido.

Ambos procesos ayudaron que, de los cuatro monos del experimento, dos sobrevivieran tres meses con un corazón y los otros dos vivieran el doble antes de ser sacrificados. No obstante, otro paso como la conservación del órgano, fue fundamental para los resultados del equipo coordinado por el científico Bruno Reichart. El método utilizado fue, en vez de preservarlo en frío, bombearon los corazónes con un cóctel de sangre oxigenada, nutrientes y hormonas.

Gracias a esos procedimientos, se logró que los corazones no crecieran dentro de los monos debido a la presión sanguínea. De manera que, al estabilizarla con tratamientos farmacológicos y hormonales, evitaron que dejaran de inflarse y alcanzaran un nivel óptimo dentro de los nuevos organismos.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/dos-monos-sobreviven-por-mas-de-seis-meses-con-corazones-de-cerdos-articulo-827659 

Las negociaciones climáticas alcanzan un nuevo punto crítico

El histórico Acuerdo de París sobre cambio climático, firmado por 195 países hace tres años, dejó en el tintero algunas cuestiones claves que tendrán que resolverse durante estas próximas dos semanas en el marco de la COP24, en Katowice (Polonia). Líderes políticos, empresas, ONG y activistas definirán muchas de las reglas de juego que se necesitan para reducir, rápidamente, las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, indispensable para evitar escenarios catastróficos.


Las advertencias ya están hechas. En octubre, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) sostuvo que los países tendrán tiempo hasta el 2030 para evitar los peores efectos del cambio climático y pidió “cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad”, que requerirán una inversión global de USD $ 2,4 billones de dólares al año.

La semana pasada, un informe de The Lancet advirtió sobre los efectos del aumento de la temperatura a la salud. En 2017, hasta 157 millones de "individuos vulnerables" (mayores de 65 años) estuvieron expuestos en todo el mundo a olas de calor, 18 millones más que en el año anterior.

La ONU también hizo su llamado. El reporte muestra que en el año 2017 las emisiones de gases de efecto invernadero volvieron a aumentar después de tres años de estabilidad. De seguir con las actuales tendencias, el calentamiento global será de 3°C para finales de siglo y a partir de entonces será aún mayor. El organismo pidió triplicar los esfuerzos para mantener la temperatura del planeta por debajo de 2 °C.

De acuerdo con las reglas
Las dos tareas centrales que tendrán por delante los negociadores en la ciudad polaca, históricamente el corazón de la industria del carbón de ese país, serán: acordar cómo se harán los recortes de las emisiones y entregar una señal política y un plan de trabajo claros para incrementar la ambición climática colectiva en el 2020.

“El Acuerdo de París se decidió en el marco de un enfoque voluntario de abajo hacia arriba y fue bastante ingenioso para ocultar una serie de desacuerdos reales”, dijo Fu Sha, investigador del Centro Nacional de Estrategia de Cambio Climático y Cooperación Internacional de China.

El llamado “reglamento de París” explicará cómo los países planifican, implementan y revisan su progreso individual en la reducción de emisiones, y cómo rastrear y movilizar el apoyo financiero y técnico para que los países en desarrollo reduzcan las emisiones y se adapten a los impactos del cambio climático. La transparencia y la confianza política serán vitales para avanzar.

Uno de los aspectos más controvertidos del reglamento será cómo se abordarán las diferencias en el desarrollo económico de los países. El acuerdo antecesor al pacto de París, el Protocolo de Kioto de 1997, tenía diferentes reglas destinadas a los países en desarrollo y a los ya desarrollados, pero esto tuvo que cambiar ya que países como China, India y Brasil se han convertido en grandes emisores de CO2.

“El reglamento tendrá que hallar el equilibrio correcto entre un enfoque común para todos los países, como el de la transparencia, con la discreción nacional y una necesidad de flexibilidad para los países en desarrollo con capacidad limitada”, dijo David Waskow, director de la iniciativa internacional sobre el clima en el Instituto de Recursos Mundiales con sede en los Estados Unidos.

Sin embargo, otros observadores consideran que el liderazgo de cada país es más importante que el reglamento. “Los reglamentos son importantes, pero es fácil sobreestimar su relevancia porque el proceso de París es, por diseño, descentralizado: depende de los países y regiones tomar la iniciativa en promesas de acción y en compromisos para asumir seriamente la problemática del clima”, dijo David Victor, copresidente de la Iniciativa Cross-Brookings sobre Energía y Clima del centro de análisis Brookings Institution.

Las posibilidades de que casi 200 países estuvieran de acuerdo con todos los elementos del reglamento eran escasas, dijo Victor, por lo que para ellos era más importante demostrar la acción del cambio climático y, así, crear normas que otros fueran capaces de seguir.

Tensiones geopolíticas
El liderazgo se presenta como algo poco probable por parte de varios de los grandes emisores. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mantenido su postura de retirarse del Acuerdo de París a pesar de un informe emitido por su propia administración que afirma que el cambio climático le costará a los Estados Unidos cientos de miles de millones de dólares en vidas perdidas, empleos y daños a la propiedad.

El recientemente electo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, también ha anunciado que se retirará del pacto, y en Australia, el nuevo primer ministro Scott Morrison, dijo que no implementará las reducciones de CO2 ni tampoco proporcionará financiamiento para el clima.

Sin embargo, los analistas tienen la esperanza de que las recientes tensiones geopolíticas sobre el cambio climático no descarrilen las conversaciones, sino que terminen generando un rol de fortalecimiento para China como líder.

Carlos Rittl, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima, una red de grupos de campaña brasileños, considera que China podría ejercer su influencia sobre Brasil, dada su inversión en el país. “China es un socio comercial muy importante para Brasil. Es posible estimular a Brasil a participar, aunque no parece ser algo que uno pueda prever con este nuevo gobierno“, dijo.

Guo Hongyu, analista del clima de la ONG Greenovation Hub, dijo que esperaba que el informe del IPCC impulse a China a seguir haciendo propuestas constructivas, en particular a través del proceso del Diálogo Talanoa, que se estableció en las conversaciones para estimular el debate sobre soluciones concretas.

“China puede utilizar este mecanismo para intercambiar lecciones y experiencias adquiridas durante su transición con bajas emisiones de carbono, particularmente, en los campos de finanzas verdes, energías renovables, eficiencia energética y construcción de redes. Esto proporcionará la base y la confianza para objetivos climáticos más ambiciosos basados ​​en un inventario global”, sostuvo.

“El clima es un área donde China puede contribuir y hacer más. Depende de que el multilateralismo prospere y en la que desea que el Acuerdo de París funcione, y en la que que su imagen también funcione para que pueda contrarrestar parte de la contención que está ocurriendo en otras áreas como el comercio”, argumentó Camilla Born, asesora principal de políticas del centro de análisis ambiental E3G.

De hecho, apenas 48 horas antes de que comenzaran las conversaciones, en los márgenes de la cumbre del G20, China se unió a Francia y al secretario general de la ONU, António Guterres, para lanzar una declaración en la que reafirmaba su “fuerte apoyo” al Acuerdo de París como “un proceso irreversible y una brújula por una fuerte acción climática”.

Li Shuo, oficial senior de política del clima y energía en Greenpeace China, afirmó que la declaración destacó el interés político continuo de China por utilizar la agenda climática y ambiental para obtener beneficios geopolíticos.

“Es positivo que la tensión comercial actual no distraiga a China de su agenda ambiental internacional, sino que incita a Beijing a volver a alinearse con otros socios con ideas afines para avanzar en la agenda global sobre clima y biodiversidad”, dijo.

 

FUENTE: https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/cop24-las-negociaciones-climaticas-alcanzan-un-nuevo-punto-critico-301778 

Subscribe to this RSS feed

23°C

Bogotá - Colombia

Partly Cloudy

Humidity: 44%

Wind: 19.31 km/h

  • 24 Mar 2016 25°C 13°C
  • 25 Mar 2016 27°C 13°C
Radio Online Asoeco - Bioambiente Stereo