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updated 8:49 PM UTC, Jun 1, 2017
Reflexiones:
"Dos cosas que me llaman la atención: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de l
"Envenena el río, y el río te envenerará a tí"
"La tierra no es herencia de nuestros padres sino préstamo de nuestros hijos"
"El Hombre puede medir el valor de su propia alma en la mirada agradecida que le dirija un
Desconocer la naturaleza es la causa de la desgracia humana»
«El calentamiento global no es una moda, debe ser nuestra preocupación y ocupación actual»
“No podemos dejar que el consumo ilimitado de los seres humanos decida qué suerte correrá
“N podemos dejar q el consumo ilimitado d los seres humanos decida q suerte correrá la nat
Desperdicia hoy. Vive en un desierto mañana.
Puede haber agua por todas partes y ni una gota para beber

Objetivos del milenio

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El hombre que hizo florecer el desierto

La región del Sahel, entre la sabana africana y el desierto del Sahara, es una de las zonas más estériles del mundo. Llueve menos de cien días al año y las tormentas de arena entierran cosechas, ahogan a los animales y enferman a las personas.

Entre 1970 y 1993, la región registró veinte años de severa sequía. Según la FAO, más del 80 % de las tierras de la región están degradadas. Para el 2050, escribe Malcolm Potts de la Universidad de California-Berkeley, con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, las temperaturas aumentarán entre 3 y 5 grados centígrados y los fenómenos meteorológicos extremos serán comunes y devastadores.

Pero el Sahel no siempre fue tan árido. Gracias a guerras civiles, sequías y hambrunas del último siglo, los agricultores se han visto obligados a talar árboles a gran escala. En solo cuarenta años, la región quedó, literalmente, pelada.

Tony Rinaudo, un australiano que llegó en los años 80 a Níger —el país más pobre del mundo, en Sahel— logró poner en marcha una técnica que en veinte años reforestó cinco millones de hectáreas de tierra desértica, logró restaurar el ciclo del agua (modificado por la deforestación) e hizo crecer el doble de comida en un país en donde 75.000 niños están en riesgo de morir por desnutrición. Todo sin plantar un solo árbol.

Hoy, casi cuatro millones y medio de personas aplican su técnica. Por eso, Rinaudo ha recibido el premio World Vision Global Resilience Forum (2011) y el Land for Life Award (2013, de Naciones Unidas). La semana pasada fue galardonado con el Premio Right Livelihood, mejor conocido como el Premio Nobel Alternativo. El Espectador habló con él en el Global Landscapes Forum, un evento internacional sobre paisajes en Bonn (Alemania).

¿Por qué decidió vivir 17 años en Níger?

Yo soy de la zona rural de Victoria, una región muy hermosa de Australia. Esa misma belleza que yo disfrutaba estaba siendo destruida en todas partes y me molestaba que la gente al otro lado del mundo no tuviera qué comer. Estudié agricultura en la Universidad de New England y conocí a mi esposa. En 1981 nos unimos a una misión protestante y llegamos al Sahel. Además, siempre me ha atraído África, no se explicarte por qué. Tenía 24 años.

¿Qué fue lo primero que encontró?

Absolutamente nada. El paisaje había sido arrasado y por eso todos los años eran de incertidumbre. La gente no sabía si iba a poder comer; era devastador. Los vientos del Sahel pueden alcanzar los setenta kilómetros por hora, entonces la arena se levanta y entierra las cosechas. Los granjeros volvían a plantar, pero nadie tiene una varita mágica para sacar más y más semillas, así que irónicamente cuanto más plantaban, menos tenían para comer. Como no había árboles, no había depredadores naturales, así que no parecía que pudiera crecer nada. En las aldeas las temperaturas alcanzan los 26 grados en verano, así que era una tierra muy infértil. En los días en que sí llovía, muchos insectos se comían las cosechas. Si no llovía, o la lluvia era esporádica, las cosechas comenzaban a crecer pero se morían pronto.

Supongo que no siempre fue así. El Sahel es una zona semiárida, pero tenía vegetación, ¿cómo llegaron a ese punto de degradación?

Los granjeros pensaban que debían remover los árboles y arbustos para hacerle espacio a sus cosechas. Los árboles le pertenecían al Gobierno como medida de protección ambiental. Es así desde la independencia del país, en 1960. Pero cuando tienes tres millones de personas debajo del umbral de pobreza, muriendo de hambre, no puedes evitar que talen. Cuando las cosechas fallaban, cortaban la madera y la vendían para comprar comida. En cuatro décadas se quedaron sin árboles.

La política ambiental tuvo el efecto opuesto…

Exacto. A eso súmale que en Níger se comenzó a explotar uranio en la frontera con Argelia desde que el país era colonia francesa, a principios de siglo. El desierto del Sahara avanzó sobre el Sahel con mucha más rapidez, y los que vivían del pastoreo se morían por causa de la guerra y el hambre. Eso nos hizo darnos cuenta de que es muy importante que la gente tenga derechos de uso o propiedad sobre los árboles, no solo sobre la tierra.

¿Por qué?

La gente podía vender la tierra, pero no los árboles. Si no son tuyos, no hay mucha motivación para cuidarlos. Pero si son de tu propiedad, los protegerías como a tu casa, ¿verdad?

La deforestación ya era grave, pero el hambre mucho más. ¿Por qué dedicarse a plantar árboles en vez de comida?

Al llegar nos dedicamos a un proyecto de reforestación que había, pero que no estaba funcionando. Cada década había una sequía que cobraba miles de vidas. Las condiciones ambientales eran terribles, pero me angustiaba más que las personas estaban preocupadas por comer, no por los árboles, así que no veían valor en ellos. ¿Cómo explicar que tener árboles es esencial para tener comida, para reducir el efecto devastador de la arena sobre una cosecha, para restaurar el ciclo del agua?

¿Cómo dio con el método que sí funcionó?

Tenía una vieja camioneta y cargaba árboles en el plató. Yo sabía que pocos sobrevivirían esas condiciones climáticas, pero era joven y seguí haciendo eso durante casi dos años y medio. En 1983 estaba haciendo un recorrido por las aldeas repartiendo árboles y me fijé en las malezas que crecían cerca de las casas. Cuando las examiné, me di cuenta de que no eran arbustos, las formas de las hojas eran distintas. Eran hojas de árbol, ¡y había miles! Eso significó que no tenían que plantar, regar o proteger los árboles.

¿Cómo recibieron la idea?

Al principio me llamaban “Mad white farmer” (El granjero blanco loco). Me decían que si los árboles crecían le harían sombra a sus plantaciones, o que no tendrían dónde cosechar. Logré que diez voluntarios en diez aldeas aplicaran la idea en un pequeño pedazo de sus granjas; pero las culturas tradicionales se resisten al cambio, así que cuando los árboles empezaron a crecer, los cortaron.

¿Y qué cambió?

Al siguiente año, en 1984, hubo una terrible sequía y millones estaban muriendo de hambre. Uno de los programas de ayuda humanitaria era “Food for Work”, comida a cambio de trabajo. El trabajo que les dimos era dejar crecer los árboles. Bueno, es un poco más complejo que eso: hay que dejar dos o tres, tal vez cinco de las mejores ramas para que crezcan, y construir una medida de protección, una cerca o algo por el estilo. Si no haces eso, la fruta nace pequeña y enfermiza.

¿De qué árboles estamos hablando?

El nombre científico es Faidherbia albidia y Philostigma reticulata. El primero aporta nutrientes al suelo, y el segundo, materia orgánica. Las raíces de este último son profundas, y si están relativamente cerca de una plantación de comida, no le quita nutrientes sino que, en la noche, irrigan la cosecha, la humedecen, y la hacen crecer. Como una especie de bosque subterráneo. En ese año de sequía, solo la gente con árboles tuvo buena cosecha.

¿Cómo llegó a esa conclusión?

Al principio pensábamos que era porque no había tanto viento, o que esas tierras eran más fértiles que el resto. Un científico estadounidense llamado Richard Dick, que enseña microbiología en la Universidad de Senegal, puso radioisótopos en el agua y rastreó hacia dónde iba.

El siguiente año logró que 70.000 personas aplicaran ese modelo en 12.500 hectáreas, ¿logró cambiar las costumbres de los granjeros?

Increíblemente, no. Cuando la cosecha dio con qué comer al siguiente año, volvieron a cortar los árboles y siguieron con sus vidas. Pero un 25 % de esas familias no lo hizo y al siguiente año, tuvieron no solo comida, sino leña, un lujo para las mujeres, que son las que más sufren en la temporada seca. Ellas son las recorren varios kilómetros a pie en búsqueda de agua y leña por caminos peligrosos. Si no encuentran, queman estiércol de vaca o cabra, que lleva a infecciones respiratorias.

¿Qué cambió para la gente?

Para empezar, ya no ven los árboles como una maleza sino como una plantación en sí misma. Mejoraron las cosechas, podían vender leña y comprar comida, no tenían que alimentar al ganado porque los árboles proveen su alimento, y había abejas, así que tenían miel. Gracias a que el suelo se fertilizó, hay 500.000 toneladas de grano adicional en los cinco millones de hectáreas que tienen cuatro millones y medio de granjeros. Para una sola familia, tener árboles significó que su cosecha se duplicó y hasta triplicó. En términos monetarios, equivale a un ingreso de US$1.000 por casa al año. Parece poco, pero recuerda que es el país más pobre del mundo.

A nivel nacional, Niger percibió 9.000 millones de dólares por año. Lo curioso es que su sistema no cuesta más de 20 dólares por cabeza…

Es tan simple que da pena. Claro, implica enseñar, visitar, intercambiar experiencias, contactar ONGS, conseguir financiación para el transporte. Pero no se necesita infraestructura, por mucho mi camioneta. También hay mucha más resiliencia al hambre en años de sequía. Incluso si tu cosecha perece, puedes vivir de los árboles, de la leña o los frutos.

¿Hay experiencias parecidas en el mundo?

Sí, es que este método no lo inventé yo. Simplemente es la mejora del manejo tradicional agrícola que hay en todo el mundo. En Quesungual, Honduras, pasa algo similar. La tumba y quema es un método muy extendido en Latinoamérica en donde el verano da pie para talar, quemar para hacer pastos. En Honduras se tala pero no todos los árboles y no se hace quema. Así, lo que queda en el suelo fertiliza y aporta nutrientes para las cosechas.

¿Qué fue lo más difícil de todo este proceso?

Es muy gracioso, porque la política del gobierno de Niger que dice que los árboles no son de la gente no ha cambiado hasta el sol de hoy. Ese año de la sequía, recuerdo que fui al departamento de agricultura local y les pedí que me dejaran intentar el método. Ellos no firmaron nada porque no pueden cambiar las políticas nacionales, solo asintieron con la cabeza. Y en el curso de tres años tenían más árboles que en los últimos 40 años. Aunque los árboles no son de la gente oficialmente, sí los sienten suyos, y actúan bajo esa percepción. ‘Es mi árbol, no te atrevas a cortarlo’. Ahí es cuando todo cambia.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-hombre-que-hizo-florecer-el-desierto-articulo-828221 

EEUU y Arabia Saudita, los peores países en la acción climática

Arabia Saudita y Estados Unidos son los peores países en la acción climática, según un informe anual que evalúa la labor de medio centenar de países, y felicita la acción de Suecia y Marruecos.

Este "Climate change performance index" publicado el lunes con motivo de la Conferencia de la ONU sobre el clima (COP24) en Polonia, "muestra que solamente algunos países han empezado a aplicar las estrategias para limitar el calentamiento climático (...)", como se prevé tras el acuerdo de París, según indican en un comunicado las ONG Germanwatch y Climate Action Network, así como el New Climate Institute.

EL informe "muestra una ausencia de voluntad política de la mayoría de los gobiernos de salir de las energías fósiles al ritmo necesario", indican.

Arabia Saudita es el peor clasificado, y en todos los aspectos (emisiones de gas de efecto invernadero, utilización energética, energías renovables y política climática).

Viene luego Estados Unidos, que pierde tres plazas respecto al año anterior, y prosigue su descenso en la clasificación tras el anuncio por su presidente Donald Trump del abandono de los Acuerdos de París.

Irán y Taiwán están también entre los "muy malos" alumnos, igual que otros países del G20 (Japón, Turquía, Rusia, Canadá, Australia, Corea del sur).

Los resultados de España y Argentina son considerados "pobres" y los de México y Brasil como "moderados". Los demás países latinoamericanos no fueron evaluados.

Los tres primeros lugares de la clasificación están no atribuidos, "ya que ninguno de los 56 países (evaluados) o la Unión europea está en un camino claro" para cumplir con el objetivo de limitar el calentamiento a +2°C.

Suecia ocupa el cuarto lugar, seguida por Marruecos, que gana un puesto gracias al desarrollo de energías renovables.

India es 11ª, y gana tres puestos por razones similares, China pasa de la 41ª a la 33ª gracias a los esfuerzos del gobierno para reducir las emisiones industriales, mientras que la UE gana cinco puestos, hasta el 16º.

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/eeuu-y-arabia-saudita-los-peores-paises-en-la-accion-climatica-articulo-828272 

Hacer la paz con una víctima olvidada: el medioambiente

Desde las grandes ciudades, a veces no alcanzamos siquiera a dimensionar cómo el sonido de la motosierra retumba cada vez más fuerte en la Amazonia y se lleva por delante cientos y cientos de hectáreas de bosque. Ni cómo la ganadería extensiva y los cultivos de uso ilícito están afectando las áreas protegidas, inmensas pero con un puñado de funcionarios resguardándolas. Ni cómo las carreteras, vistas desde el aire, se abren paso como espinas de pescado entre la densa selva. Ni mucho menos cómo la voladura de oleoductos, la minería ilegal y la aspersión aérea con glifosato impactan la salud y la seguridad alimentaria de muchos.


‘Especies: una nueva expedición’ es el primer acercamiento periodístico que se hace para intentar comprender, directamente en el territorio, las amenazas y oportunidades que vienen para los ecosistemas naturales del segundo país más biodiverso del planeta, tras la firma del acuerdo de paz entre el grupo guerrillero de las Farc y el Gobierno Nacional.

El fotógrafo Antonio Castañeda y yo nos embarcamos en una travesía de seis meses por lugares estratégicos en Tolima, Casanare, Huila, Cundinamarca, Caquetá, Putumayo, Meta, Guaviare y Boyacá; pasando por bosques, páramos, ríos, cascadas y manglares; hablamos con campesinos, indígenas, afrodescendientes, biólogos, ganaderos, excombatientes y funcionarios públicos, incluido el expresidente Juan Manuel Santos, con la intención de redescubrir este país que el conflicto armado nos arrebató sin tregua.

Lo que vi en campo, y lo que aprendí durante el proceso de investigación, me cambió por completo y le dio sentido a mi trabajo. ‘Especies’ significa reconciliarnos con una víctima históricamente rezagada: el medioambiente, que solo se vuelve protagonista cuando una tragedia lo acompaña.

Después de las expediciones vino un trabajo aún más arduo: escribir y editar. Trasnocharnos. El resultado fueron 14 historias publicadas en el periódico EL TIEMPO y 12 documentales transmitidos por televisión. Esto solo fue posible gracias a una labor articulada, en equipo, entre este medio y Canal Trece, con la experticia de Tayfer Producciones y la financiación de la ANTV, que me permitió contar esta historia lejos del escritorio, como más me gusta. Rodeada de naturaleza.

‘Especies’, al final, me ayudó a entender cómo un país resquebrajado, herido, dividido, al que han destartalado y dado por difunto, todavía sigue andando. La respuesta es: esperanza.

Lo que dijo el jurado
“ ‘Especies, una nueva expedición’ es un trabajo pertinente. Las 12 historias intentan explicar las amenazas y oportunidades del posacuerdo para los ecosistemas en un país como el nuestro, que acaba de cerrar un proceso de paz y está explorando de nuevo el territorio”. Con estas palabras, la periodista y jurado de la 21.ª edición del Premio Amway de Periodismo Ambiental Mábel Lara exaltó el trabajo ganador.

 

FUENTE: https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/hacer-la-paz-con-una-victima-olvidada-el-medioambiente-y-el-premio-amway-de-periodismo-300462 

Chanel dejará de usar pieles de animales exóticos

Chanel dejará de usar en sus colecciones pieles de animales exóticos, como cocodrilos y serpientes, convirtiéndose así en la primera marca de lujo en tomar esta decisión, aplaudida por los defensores de los animales.

La marca francesa "no volverá a utilizar pieles exóticas para sus futuras creaciones", esto es, de cocodrilo, serpiente, lagarto y otras, indicó este martes en un comunicado.

"Cada vez es más difícil obtener pieles exóticas que correspondan a nuestras exigencias en materia ética", añadió Chanel en la nota.

Los artículos de Chanel, como bolsos, abrigos y zapatos confeccionados con pieles exóticas, se vendían hasta ahora a precios altísimos, hasta 9.000 euros (10.300 dólares). Este martes, en el sitio web de Chanel, los bolsos de pitón ya no estaban disponibles a la venta.

"Lo hicimos porque es lo que se lleva, pero no es que la gente nos lo impusiera", dijo por su parte el diseñador Karl Lagerfeld, según el sitio especializado WWD.

La asociación militante PETA aplaudió la medida: "No hay ningún signo de modernidad en utilizar pieles robadas de animales atormentados para ropa y complementos", dijo.

"Está claro que ha llegado el momento de que todas las firmas, como Louis Vuitton, sigan el ejemplo de Chanel y pasen a utilizar materiales innovadores" en vez de piel animal, agregó Peta.

Hasta ahora, otras marcas de lujo, como Gucci, Versace, Armani y Hugo Boss habían anunciado que abandonaban el uso de pieles de visón, zorro y conejo, ante un consumidor cada vez más sensibilizado con el bienestar animal.

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/chanel-dejara-de-usar-pieles-de-animales-exoticos-articulo-827370 

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El extraño caso del mono centroamericano que se está volviendo amarillo

El mono aullador, llamado científicamente Alouatta palliata, es descrito como una especie grande, de pelaje entre negro y marrón oscuro, con una cola más larga que su cuerpo. Vive en Centroamérica y habita la parte alta de los árboles. Es conocido por moverse lentamente y ser algo sedentario y por alimentarse de hojas, pero también de frutos, flores y néctar. Una de estas características tiene pensativos a los científicos de Costa Rica: el color de los primates que habitan este país ha cambiado drásticamente en los últimos cinco años. 

El pelaje de estos monos se ha vuelto completamente amarillo. Es por esto por lo que cuatro investigadores españoles, inscritos al instituto de investigación Estación Biológica de Doñana, se han puesto a la tarea de descubrir la causa de esta modificación en la melanina de los monos.

La pregunta los llevó a estudiar los pigmentos que colorean las células de la piel y del cabello de estos animales. Así pues, se concentraron en los pedazos con tonos amarillos, rojos o naranjados, descubriendo que la melanina modificada, llamada feomelanina, contenía azufre.

La razón, según los autores del estudio publicado en ScienceDirect, se resume en el hábitat de los primates. Sus hogares son bosques que, la mayoría veces, están rodeados por cultivos intensivos en los que se aplican pesticidas con azufre. De ahí que, al estar expuestos a estas condiciones, estos químicos lleguen hasta sus células e influyan en el cambio de pigmentación.

La exposición, además, aumenta al ingerir los alimentos que encuentran en el ambiente. Las hojas de los árboles ubicados alrededor de las fincas cultivadoras de piña, plátano y aceite de palma africana, rociadas con estos químicos.

El problema es que este cambio podría perjudicar a los monos aulladores de manera significativa. Porque esos tonos claros, a los ojos de los depredadores como jaguares, los harían más visibles en medio del bosque. Más aún cuando existe evidencia de que hay individuos con pelajes totalmente amarillos.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-extrano-caso-del-mono-centroamericano-que-se-esta-volviendo-amarillo-articulo-827202 

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Diez consejos del Humboldt para lograr la sostenibilidad

Hoy, a las 8 a.m, el Instituto Humboldt le presentará al país un documento clave que muestra cuáles son los caminos que Colombia debe tomar si quiere transitar hacia la sostenibilidad. Bajo el título Transiciones Socioecológicas hacia la Sostenibilidad, esa entidad presentará el resultado de un esfuerzo que unió a varios expertos que identificaron los principales obstáculos y oportunidades que hoy tiene el país. Tras analizarlos, los resumieron en 10 puntos. Estos son:

1. Transformación de áreas silvestres
Para este grupo las áreas silvestres son claves para evitar la deforestación. También piden incorporar las áreas protegidas en el ordenamiento territorial y no solo páramos o humedales. Dicen que es clave un diálogo con las comunidades.

2. Persistencia de territorios anfibios
Preocupados por el manejo de los humedales, recomiendan diseñar “paisajes anfibios” y limitar las actividades productivas que los pongan en riesgo. Además, piden que se incorporen las poblaciones que allí viven a los sistemas de gobernanza.

3. “Naturalezas protegidas”
Aunque son varias las recomendaciones, sugieren abrir nuevos caminos para la protección de áreas protegidas. “Es momento de explorar otras posibilidades, como concesiones de conservación a cargo de actores locales”, dicen.

4. Resistencia cultural y reconocimiento de territorios étnicos
Como buena parte de los territorios con presencia de minorías étnicas tienen un alto valor en términos de biodiversidad, la recomendación es fortalecerlos culturalmente con base en los conocimientos locales. El grupo reitera la necesidad de garantizarles el derecho a la consulta previa e incrementar el conocimiento científico en esas áreas.

5. Paisajes rurales campesinos
Las comunidades campesinas son, a los ojos del grupo, esenciales para la conservación. Su conocimiento, dicen, es vital la sostenibilidad de territorios rurales. Por eso, insisten en fortalecer sus formas locales de gestión.

6. Reconversión de paisajes ganaderos
Pese a que la ganadería bovina suele verse como una dificultad, puede contribuir a un mejor uso del suelo. El grupo de expertos cree que hay que motivar la reconversión y evitar el latifundismo.

7. Expansión de paisajes agroindustriales
Algunos proyectos agroindutriales han incorporado la gestión de áreas naturales a sus procesos. Los resultados pueden ser una gran oportunidad. El grupo también invita a replicar iniciativas entre estas empresas y resguardos indígenas.

8. ¿Qué hacer con las áreas mineras y petroleras?
Una de las inquietudes del grupo es que hay poco seguimiento a las actividades de restauración ecológica, producto de proyectos minero energéticos. Reitera que hay que tener una idea clara de los impactos locales.

9. Ciudades en expansión. ¿Qué hacer?
El incremento de la población urbana conlleva a una mayor demanda por espacios verdes y áreas protegidas. Por ello es esencial promover el desarrollo de la infraestructura verde. El grupo también recomienda aumentar el conocimiento sobre la biodiversidad en las ciudades.

10. Rehabilitación ecológica
Aunque la restauración ecológica suele ser costosa, para este grupo es clave hacer un esfuerzo sostenido para transformar las zonas degradadas. Debe ser un punto clave en los planes de gestión.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/diez-consejos-del-humboldt-para-lograr-la-sostenibilidad-articulo-827118 

Samuel Bonilla, boyacense lleva a Taiwan una iniciativa para cuidar el medioambiente

En 14 años, la Fundación Terpel ha llegado a 190 municipio de los 32 departamentos del país para mejorar la educación e impactar la vida de cerca de 870.000 niños, niñas, docentes y padres de familia.

“Así como hay estaciones de servicio de Terpel por todo el país, así mismo queremos llegar con nuestra propuesta educativa. Por eso estamos desde la Guajira hasta el Amazonas”, dijo Silvia Madriñan, directora de la Fundación Terpel

‘Diseña el cambio’ es una iniciativa global, presente en más de 67 países y es considerada “el movimiento global de innovación social de niños más grande”, agregó Madriñan.

La idea que se originó en India, se basa en cuatro pilares, siente, imagina, haz y comparte. Con ellos buscan inspirar a los niños para que se conviertan en agentes de cambio en sus comunidades.


Los niños de Tinjacá buscan remplazar bolsas plásticas por canastas tejidas de fique.

Laura Neira Marciales - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En 14 años, la Fundación Terpel ha llegado a 190 municipio de los 32 departamentos del país para mejorar la educación e impactar la vida de cerca de 870.000 niños, niñas, docentes y padres de familia.

“Así como hay estaciones de servicio de Terpel por todo el país, así mismo queremos llegar con nuestra propuesta educativa. Por eso estamos desde la Guajira hasta el Amazonas”, dijo Silvia Madriñan, directora de la Fundación Terpel

‘Diseña el cambio’ es una iniciativa global, presente en más de 67 países y es considerada “el movimiento global de innovación social de niños más grande”, agregó Madriñan.

La idea que se originó en India, se basa en cuatro pilares, siente, imagina, haz y comparte. Con ellos buscan inspirar a los niños para que se conviertan en agentes de cambio en sus comunidades.


En este caso, Samuel Bonilla y sus compañeros de quinto grado de la Institución Educativa Mariano Ospina Pérez de Tinjacá quisieron darle una opción a las personas para que dejaran de usar definitivamente las bolsas plásticas y las remplazaran por canastas tejidas en fique.

Esta iniciativa también busca recuperar las tradiciones de tejeduría de la región, con canastos, bolsos y capoteras.

 

FUENTE: https://www.larepublica.co/responsabilidad-social/samuel-bonilla-boyacense-lleva-a-taiwan-una-iniciativa-para-cuidar-el-medioambiente-2799422 

El medio ambiente, un derecho muy consolidado pero no “fundamental”

El derecho al medio ambiente no es, constitucionalmente hablando, "fundamental", pero sí se ha consolidado como uno de los derechos principales de la persona y posee esa alta consideración, aunque haya sido "de rebote" y "por la puerta de atrás".

Aunque los ponentes constitucionales no situaron el medio ambiente entre los derechos fundamentales (los que pertenecen a la persona por el hecho de serlo, como la vida, la educación o la libertad), sí existe una tendencia en España a favor de esa consideración, ratificada además por la abundante jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, a la que la Carta Magna española no puede ser ajena.

La protección del medio ambiente quedó recogida, como un derecho pero también como un deber de los españoles, en el artículo 45 de la Constitución: “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”.

Establece además este artículo que “los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva”. Y añade que habrá sanciones penales o administrativas para quienes violen esos preceptos.

De rebote y por la puerta de atrás
“De rebote” y “por la puerta de atrás” son expresiones del fiscal de Medio Ambiente y Urbanismo, Antonio Vercher, para señalar cómo se ha afianzado el medio ambiente como un derecho fundamental. Recuerda que durante los últimos cincuenta años al menos una nación por año ha incluido o fortalecido en su Constitución las disposiciones relacionadas a la protección ambiental.

En declaraciones a EFEverde, Vercher opina que, por tanto, no es “especialmente meritorio” que España incorporara la protección del medio ambiente en la Constitución del 78, aunque sí ha destacado la inclusión de un apartado dedicado a la protección penal, algo que a su juicio sí es una novedad “bastante rupturista”.

De hecho, el Código Penal español cuenta con uno de los sistemas de protección ambiental “más completos de Europa”, según el fiscal especial de Medio Ambiente, para quien la Administración es “un buen padre de familia” del medio ambiente, aunque en muchas ocasiones se ve también involucrada en hechos delictivos “como si de cualquier delincuente ambiental se tratara”.

La práctica ha demostrado también la “poca o nula” sensibilidad que tiene la mayor parte de la sociedad por esta materia, a juicio de Vercher, quien observa que cuando fallan la administración y la sociedad “hay que recurrir a la norma penal”. En ese sentido incide en que los fiscales deben “exigir con mayor rotundidad” y los jueces “actuar con rotundidad”.

La aplicación “dispar” de la legislación
En la misma línea, la Red de Abogados para la Defensa Ambiental (RADA) indica que el artículo 45 puede garantizar en un sentido amplio la protección de los recursos naturales, pero se requiere la actuación “firme y diligente” de los poderes públicos, y considera que la actual situación de “crisis y emergencia” ambiental exige que la protección del medio ambiente sea “un derecho fundamental”.

La adhesión de España a la UE supuso la incorporación de un aluvión de legislación medioambiental, según esta Red, que advierte de que la crisis económica de los últimos años ha provocado un retroceso de la protección ambiental porque los legisladores creen que puede frenar el desarrollo, una visión “cortoplacista” en opinión de Rada.

Esta organización llama la atención sobre los solapamientos normativos y distintos niveles de exigencia entre las diferentes administraciones públicas, lo que impide en ocasiones una aplicación uniforme de la legislación y la adecuada protección ambiental.

Tras observar esa aplicación “dispar” de la legislación, la Rada ha señalado a EFEverde que precisamente en los lugares donde la aplicación del derecho ambiental es más sólida “las condiciones ambientales son mejores”.

La Red de Abogados para la Defensa Ambiental valora la mayor conciencia e información y los pequeños cambios que se han producido en los hábitos de consumo, y que se impongan las ideas de “reutilizar y reciclar” frente a la práctica de “usar y tirar” que imperaba hace cuarenta años.

Una visión desde el ecologismo
La directora ejecutiva de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife), Asunción Ruiz, valora como “muy valiosa” la localización del medio ambiente en la Constitución como “un principio rector de la política económica y social”, pero coincide en señalar que podría, sin perder ese tratamiento, ser considerado como un “derecho fundamental” equiparable a la salud.

En declaraciones a EFEverde, la máxima responsable de la ONG ambiental decana en España destaca que, durante los últimos cuarenta años, la legislación ambiental ha seguido un camino “confuso y a menudo errático”. Aunque no aprecia que la dispersión competencial sea en sí misma un problema, sí cree que lo es “la deficiente coordinación de las distintas administraciones”.

“La legislación ambiental no necesita ser reforzada; lo que necesita es que se garantice su cumplimiento”, según Asunción Ruiz, que opina que el nivel de conciencia sobre la importancia de la conservación ha crecido pero “el cambio hacia la justicia ambiental que necesitamos pasará necesaria y urgentemente por un cambio profundo en las pautas de producción y consumo”.

FUENTE: https://www.efeverde.com/noticias/medio-ambiente-derecho-consolidado/ 

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