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updated 8:49 PM UTC, Jun 1, 2017
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Focas y ballenas del Ártico modifican su dieta por el cambio climático

Las focas y las ballenas del Ártico se vieron obligadas a modificar sus hábitos alimentarios debido al calentamiento global, unos cambios que podrían determinar su capacidad para sobrevivir, según un estudio publicado este miércoles. 

La foca ocelada y la beluga o ballena blanca cazan en zonas cubiertas por el hielo marino y más concretamente en el frente glaciar, la zona en la que los glaciares limitan con el océano. Con el cambio climático, los investigadores quisieron saber cómo se adaptan estos animales a la transformación de su hábitat, analizando datos con un intervalo de 20 años.

 

"El Ártico es el barómetro del cambio climático", según este estudio, publicado en la revista Royal Society Biology Letters"Con la velocidad de los cambios, que hace que la adaptación genética sea imposible", los investigadores partieron del principio de que la adaptación de los comportamientos, y en particular de los hábitos alimentarios, sería "probablemente la primera respuesta observable en los ecosistemas". 

Para corroborarlo, analizaron datos proporcionados por dispositivos fijados a las ballenas y las focas en dos periodos diferentes. Para las focas, compararon los datos de 28 individuos controlados entre 1996 y 2003, y entre 2010 y 2016; y para las ballenas blancas examinaron datos recabados en 18 ejemplares entre 1995 y 2001, y de 16 individuos entre 2013 y 2016. Los datos mostraron que, hace 20 años, las dos especies pasaban la mitad de su tiempo buscando alimento en los frentes glaciares y su dieta estaba dominada por el bacalao polar. 

Pero ahora, las focas oceladas pasan "una parte significativamente más importante de su tiempo cerca de los frentes glaciares", en tanto que las belugas se trasladan a cazar a otros lugares. Las belugas "tienen un territorio más importante y pasan menos tiempo cerca de los glaciares y más en el centro de los fiordos", señala el estudio. Los investigadores presumen que estos cetáceos modificaron su dieta aprovechando la llegada de nuevas especies de peces, que avanzan más al Norte debido al calentamiento de los océanos. 

La respuesta "flexible" que parecen adoptar las ballenas a la transformación de su hábitat "mejora sus posibilidades de adaptarse al cambio climático", consideran los investigadores, del Instituto Polar Noruego y de la Universidad de Tromso. Por el contrario, "los frentes glaciares parecen servir de refugio a las focas oceladas", que se mantuvieron fieles a su dieta y están por tanto obligadas a pasar más tiempo buscando comida, lo cual "refleja una adaptabilidad y una resistencia limitadas"

Probablemente se trate de una mala noticia para esta especie, en un mundo que ya registra una temperatura 1 ºC superior a la era preindustrial y que sigue aumentando. "Las especies y subpoblaciones que no son capaces de hacer estos cambios están destinadas a reducirse", advierte el estudio.

 

Fuente: https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/focas-y-ballenas-del-artico-modifican-su-dieta-por-el-cambio-climatico-334538 

El uso mundial de recursos naturales se ha triplicado desde 1970

El uso de los recursos naturales se ha triplicado en el mundo desde 1970, una tendencia que sigue en alza y debe ser "crucial" en las políticas ambientales, según un Informe de Recursos Globales presentado este martes en Nairobi por la ONU. 

"En un mundo en el que todos estamos conectados, nuestras responsabilidades aumentan y el enfoque en los recursos es crucial", explicó Janez Potocnik, portavoz del Panel Internacional de los Recursos, en el marco de la IV Asamblea de 
Medio Ambiente de la ONU (UNEA-4), que se celebra hasta el 15 de marzo en Nairobi. 

 

Este grupo científico de expertos, auspiciado por el Programa de la ONU para el 
Medio Ambiente (PNUMA), también conocido como ONU Medio Ambiente, tiene como objetivo ayudar a las naciones a utilizar sus recursos naturales de una manera sostenible, sin comprometer el crecimiento económico y las necesidades humanas. 

En la última mitad de siglo, la población mundial se ha duplicado -con previsión de llegar a los 9.300 millones de habitantes en 2050- y la extracción de materiales se ha triplicado, un proceso responsable del 90 por ciento de la pérdida de la biodiversidad y la generación de la mitad de los impactos climáticos, según el informe.

"Si no se tienen en cuenta los recursos, será muy difícil lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS, de la ONU). Podemos hacerlo mejor, pero tenemos que emprender acciones pronto y de manera contundente", señaló Bruno Oberle, autor del informe y académico en la Ecole Polytechnique Federale de Lausanne (EPFL) de Suiza.

Estas conclusiones se anunciaron a los medios como parte de UNEA-4, un evento que congrega a representantes de 193 países, incluidos jefes de Estado y ministros, para tratar temas como el plástico, los residuos, los químicos, la contaminación o el derecho medioambiental, entre otros muchos. En el texto también se enfatizó que el modelo actual del uso de recursos supone un "impacto negativo en el medioambiente y la salud humana.

 

Asimismo, en el informe se subraya cómo los beneficios económicos de la explotación de recursos se reparten de manera desigual entre países y regiones, elevando la desigualdad entre naciones ricas y otras en desarrollo. Para Oberle, la clave está en buscar "soluciones inteligentes" e invertir e innovación y nuevas tecnologías, de manera que el crecimiento sea "más lento, pero superior".

Este experto también propuso algunas alternativas para avanzar hacia este proceso, como aumentar los impuestos sobre los recursos naturales, de manera que estos se encarezcan, aplicar un impuesto sobre las emisiones de CO2, campañas que hagan referencia al comportamiento de los consumidores o que protejan el paisaje.

"Aquellos que toman las decisiones, tienen herramientas para actuar, como son la búsqueda de un uso eficiente de los recursos, la mitigación del calentamiento global, la protección de la diversidad y un cambio en la alimentación humana", se señala en el texto.

En la investigación se hace especial hincapié en la alimentación, ya que, según señalaron los expertos, una gran cantidad de comida termina cada año en la basura "mientras que personas mueren de hambre", y animó a los ciudadanos a "optar por dietas basadas en las verduras".

La Asamblea de la ONU para el Medioambiente es el máximo órgano de toma de decisiones sobre temas medioambientales en todo el mundo, y se reúne cada dos años para establecer las prioridades para políticas globales y desarrollar el derecho ambiental internacional.

 

FUENTE: https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/la-onu-dice-que-el-uso-mundial-de-recursos-naturales-se-ha-triplicado-desde-1970-336568 

Frenar el crecimiento de la deforestación a 2022, ¿meta suficiente?

Meses atrás, este diario reveló los enredos en los que se encontraba el dinero recaudado por el impuesto nacional al carbono. Son varios miles de millones de pesos que deben distribuirse de la siguiente manera: un 25 por ciento para temas de erosión costera, conservación de ecosistemas estratégicos y cuidado de fuentes hídricas; un 5 por ciento, a fortalecer el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap) y el 70 por ciento restante para el posconflicto “con criterios de sostenibilidad ambiental”.

EL TIEMPO habló con la viceministra de Ambiente, María Claudia García, sobre este asunto y otros relacionados con el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018-2022 “Pacto por Colombia, pacto por la equidad”, que actualmente se está discutiendo en el Congreso.

¿Cuál es la prioridad ambiental de este gobierno?

La deforestación, la sostenibilidad de los sectores, particularmente con temas de economía circular, y la reducción de los conflictos ambientales.

¿Qué meta proponen para reducir la deforestación en el PND?

Tenemos la meta de detener el crecimiento de la deforestación en el 2022. Venimos con un crecimiento exponencial que tiene que ver con dos cosas: lo primero es que la deforestación en Colombia se explica, principalmente, por actividades ilícitas y, segundo, estamos en un periodo de ajuste tras la firma del Acuerdo de Paz, donde tratamos de consolidar territorio con los problemas de seguridad que todavía hay. 

Entonces, cuando metes en los modelos ese efecto acumulativo, nos da una línea roja que muestra la tendencia de la deforestación, con las políticas actuales y su grado de efectividad, o sea poco. Lo que muestra es que la deforestación se empezará a estabilizar hasta el año 2030. Nuestra meta de detener la deforestación significa que vamos a quebrar el crecimiento exponencial y correr el punto de inflexión al 2022.

¿Entonces la meta es mantener la cifra actual, mejor dicho, que cada año se siga deforestando máximo 220.000 hectáreas de bosque, como ocurre hoy en día? 

Sí, así es. Eso significa detener la deforestación. Cuando tienes una tendencia de crecimiento de por lo menos 20 y 25 por ciento anual, significa prevenir, reducir la deforestación. 

¿No es poco ambicioso decir ‘cumplimos la meta si seguimos así como vamos’?

No, porque lo que intento explicar es que la línea no se va a quedar quieta, sino que tiene un crecimiento exponencial. Entre 2015 y 2016 el aumento fue de 16 por ciento, entre 2016 y 2017 fue de 23 por ciento, entre 2017 y 2018, el aumento será de 25 por ciento. Esa cifra sí o sí va a seguir aumentando. El grado de ambición que tiene detener el crecimiento exponencial es brutal. 

Si la línea roja está disparada, con las políticas actuales y su grado de efectividad, ¿no deberían cambiar las políticas para, precisamente, no llegar a ese tope que me muestra?

¿Por debajo de cuánto? 

Yo no soy la que hace las políticas aquí ni monitorea el bosque. Parece una meta de mantener, más no de reducir...

La tendencia muestra que en 2022 la deforestación llegará a casi 350.000 hectáreas. Entonces, pasar de 350.000 a 220.000 hectáreas significa que vamos a evitar que 150.000 hectáreas se pierdan. ¿Eso no es ambicioso? Estos 3 años son críticos para cambiar la tendencia a mediano plazo y el futuro de los bosques de este país. Es súper clave lo que hacemos.

La gente dice: ‘¿cómo es posible que se tumben 220.000 hectáreas de bosque al año y nadie haga nada?’. Pues estos temas implican una intervención integral. Hay que hacer cumplir la ley

El PND también habla del Consejo de la Lucha Contra los Crímenes Ambientales y la Deforestación ¿Qué rol tiene? 

Es para la coordinación en la defensa del patrimonio natural, que es de todos. Se sientan las ramas ejecutiva y judicial para compartir información y así aumentar la efectividad de las intervenciones. 

Algunos piensan que son unidades para militarizar la protección de la biodiversidad. ¿Es así?

Hay que tener algo claro. Estamos en un país donde la protección de los derechos está puesta en unos organismos que son nuestra Fuerza Pública. La protección de los derechos al medioambiente hace parte de las obligaciones y deberes que estos cuerpos tienen.

Militarizar la conservación es un contrasentido. Es como si la conservación y protección ambiental no debieran estar en manos de las fuerzas públicas como están los demás derechos. Lo que hace el Consejo es coordinar y hacer más efectivas las acciones de intervención en unas situaciones donde se están cometiendo ilegalidades. La gente dice “¿cómo es posible que se tumben 220.000 hectáreas de bosque al año y nadie haga nada?”, pues estos temas implican una intervención integral, eso significa que hay que hacer cumplir la ley, pero también hay que darle alternativas a la gente. 

Hablemos del impuesto nacional al carbono. ¿Cuánta plata han recaudado?

El último reporte que leí decía que 900.000 millones, pero fue hace un par de meses. 

¿Entonces la cifra exacta cuál es?

Quien dice el dato exacto es la Dian y en este momento no lo sé. Pero sí le puedo contar que asignamos 750.000 millones para este año. 

Pero ustedes deberían saber cuánta plata hay... Son los más interesados en esta destinación específica.

No me sé los números de memoria. Ya pasamos una solicitud de plan operativo para este 2019. Para el 25 por ciento, corresponden 72.000 millones, y para el 5 por ciento, 14.700 millones. Todo se ejecuta a través del Fondo Colombia en Paz. 

¿Y el 70 por ciento restante?

No se ha asignado todo. Esa plata va para tres subcuentas: a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, a los Planes de Acción de Transformación Regional y al Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos.

¿Ya tienen claro qué significa ‘proyectos con criterios de sostenibilidad ambiental’ en el marco del posconflicto?


Los criterios son generales. La sostenibilidad ambiental no depende de que sea o no posconflicto, sino de que la intervención sea sostenible y eso tiene que ver con la forma como se diseñan los proyectos específicos.

El criterio que se le pone a una construcción de infraestructura no es el mismo que tiene una actividad agropecuaria, entonces creemos que lo mejor no es sacar una reglamentación diciendo que un criterio de sostenibilidad es esto o aquello, algo específico, sino más bien tener un manual que nos permita evaluar los criterios para cada intervención que se vaya a hacer. Ya tenemos unos borradores para proyectos agropecuarios, de turismo y de infraestructura.

Entiendo que había la idea de que el Ministerio de Ambiente debía sacar una reglamentación, como un decreto o resolución, pero no será así. 

¿El manual es suficiente para garantizar que se cumplan estos criterios?

Sí. Cuando se maneja plata pública, despegarse del manual operativo de inversión, de cómo se aprueban los proyectos, es gravísimo. El manual no es voluntario, es vinculante. Además, el primer criterio para aprobarse algún proyecto es que cumpla la normatividad de control y manejo ambiental asociada a su respectiva actividad. 

Desglosemos bien los 750.000 millones. ¿Cuáles temas van a priorizar dentro del paquete que corresponde al 25 por ciento?

Nosotros hemos priorizado las intervenciones estratégicas como están dentro del Plan Nacional de Desarrollo, que son: Ciénaga Grande de Santa Marta, río Atrato, el bajo Cauca antioqueño, Catatumbo, el Área de Manejo Especial La Macarena, Tumaco, el sur de Bolívar y Putumayo.

También vamos a destinar 10.500 millones a restauración de Parques Nacionales Naturales afectados por cultivos de coca, y otro porcentaje a restauración de manglares, sobre todo en el Distrito de Manejo Integrado Cabo Manglares.

¿Cuáles son los parques?

La Macarena, Tinigua, Nukak, Catatumbo-Barí y Picachos.

¿Solamente para temas relacionados con cultivos ilícitos?

Pues la puerta de entrada es esto, pero la intervención en parques tiene que ser integral. Va más allá de arrancar la coca e irnos. Se trata de llegar con un esquema que no permita la resiembra y eso implica que hay que entrar con acciones de restauración, alternativas productivas y educación ambiental.

¿Y en deforestación qué van a hacer? Hay compromisos nacionales e internacionales que deben cumplir...

Vamos a trabajar en tres líneas: primero, en las acciones de control a la deforestación, en conjunto con las Fuerzas Armadas, la Fiscalía y la Policía, en puntos de alta deforestación asociados a economías ilícitas. En la segunda línea queremos brindar alternativas productivas, eso significa apoyar proyectos de manejo forestal sostenible comunitario, agroforestales, silvopastoriles, formalización de la propiedad y turismo.

Y, por último, hay que fortalecer nuestros sistemas de monitoreo a través del Ideam y empezar a cruzar información con otras bases de datos de otros sectores, especialmente el agropecuario, con el fin de tener información predictiva y lograr una intervención integral.

 

Organizaciones envían carta al Congreso

Este 5 de marzo, los accionantes de la tutela de cambio climático y generaciones futuras se unieron con expertos y organizaciones de la sociedad civil para radicar una carta ante los ponentes del PND para pedirle al Congreso de la República que modifique la meta de deforestación.

"La meta actual no busca reducir el número de hectáreas deforestadas sino mantenerlo constante durante los próximos cuatro años. Si se conserva el ritmo actual de deforestación, Colombia perdería más de 800.000 hectáreas de bosques durante este tiempo: aproximadamente seis veces el tamaño de Bogotá", dice el documento.

 

FUENTE: https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/plan-del-gobierno-duque-para-frenar-la-deforestacion-en-colombia-335636 

Voluntad política, factor crítico para afrontar la contaminación

Los niveles de contaminación del aire por encima de parámetros tolerables para la salud humana llevaron esta semana a las autoridades de Bogotá y Medellín a declarar la alerta ambiental, situación que demuestra la urgencia de medidas efectivas para enfrentar una problemática que golpea las dos principales ciudades del país. 

En el mundo, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), nueve de cada 10 personas están inhalando, cada día, un aire nocivo, un coctel tóxico que causa ocho millones de muertes anuales, más que el sida, la tuberculosis y la malaria, o lo que sería lo mismo, 15 veces más que todas las guerras, el terrorismo y otras formas de violencia ¡juntas!

 

La polución es uno de los enormes desafíos que enfrenta este siglo, un problema que afecta la salud de miles de millones de personas –en especial, a los más vulnerables–, trunca el desarrollo económico y la productividad de los países, exacerba la pobreza, afecta los ecosistemas naturales y genera significativos costos para el sistema sanitario.

Frente a este escenario, la gran pregunta es: ¿qué tenemos que hacer para mejorar esta situación? 

Para el profesor Ricardo Morales Betancourt, del departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de los Andes, es “imperativo imponer estándares de emisión más exigentes a la flota de transporte y de carga en Colombia, y renovar los vehículos obsoletos que aún circulan por las ciudades”. 

El experto insiste en que muchos de los vehículos que hoy transitan por nuestras calles están prohibidos en Europa y Norteamérica por sus altos niveles de emisión. Son nocivos. 

En Colombia, aproximadamente un 80 por ciento de la contaminación del aire proviene de fuentes móviles (camiones, volquetas, motos, buses y taxis) y el 20 por ciento restante, de fuentes fijas (chimeneas, industrias, incendios y minería). 

Según el Ministerio de Ambiente, actualmente hay unos 13 millones de vehículos, y el 5 por ciento son pesados diésel, los famosos ‘chimenea’, es decir, unos 200.000 autos que tienen más de 20 años y siguen andando. 

Por eso, Jorge Alexánder Bonilla, Ph. D. en Economía de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), insiste en que el principal problema de este país “se llama diésel”, pero lo más difícil para mejorar la calidad del aire en Colombia son tres cosas: “Voluntad política, coordinación interinstitucional y aterrizar las políticas nacionales a la esfera local”.

Lo mismo opina Johnattan García Ruiz, investigador de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Para él, puede existir una gran lista de soluciones, pero no sirve de nada si los políticos no tienen interés en ejecutarlas.

Es imperativo imponer estándares de emisión más exigentes a la flota de transporte y de carga en Colombia.

“El problema de la calidad del aire no radica en que no sepamos qué hacer para mejorarlo, es que teniendo una ruta de acción no estamos actuando con la determinación que se requiere. Pareciera que estuviésemos esperando una situación de extremo riesgo ambiental para tomar las medidas que hoy ya podríamos estar ejecutando. Fallamos en la ejecución, en el monitoreo y en la evaluación de los planes. Estamos perdiendo tiempo”, advierte García. 

Lo preocupante, más allá de las alertas en Bogotá y Medellín, las dos ciudades más contaminadas del país, es que hay 46 municipios en Colombia que en este momento no cuentan con estaciones de monitoreo. La gente que vive en Cúcuta, Buenaventura, Sincelejo, Riohacha, Tuluá, Tunja, Barrancabermeja, Girón, Apartadó y Florencia, por dar algunos ejemplos, no tiene ni idea de en qué condiciones se encuentra el aire que entra a sus pulmones. 

Asimismo, Luis Jorge Hernández, profesor asociado de la Universidad de los Andes y experto en salud pública, señala que hay que empezar dando un paso básico: cumplir la resolución 2254 de 2017, en la cual se regula la calidad del aire en Colombia y se establece la obligatoriedad de planes de descontaminación.

“El país debe tomar en serio el problema. En el Plan Nacional de Desarrollo se sigue insistiendo en la revisión técnico-mecánica, pero no hay medidas estructurales. Se está perdiendo una oportunidad. No hay una visión futura de cero combustibles fósiles hacia 2030-2040; mientras que Chile ya la tiene al 2040, y México y la Unión Europea, al 2030”, señala el experto. 

Otros expertos sugieren que es importante poner fin a los subsidios y exenciones fiscales para los contaminantes, recompensar el reciclaje, fomentar el transporte público e incluir el carbón en el impuesto nacional al carbono.

Por ejemplo, en una investigación liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) –en la que se señala por primera vez la relación entre la longitud de la red de carriles para bicicleta, el tipo de transporte seleccionado por las personas y los impactos asociados en la salud– se encontró que “si en las 169 ciudades estudiadas la bicicleta fuera seleccionada en el 24,7 por ciento de los desplazamientos, se podrían evitar más de 10.000 muertes prematuras al año”.

Teniendo una ruta de acción no estamos actuando con la determinación que se requiereEl informe ‘IQAir AirVisual’, realizado en colaboración con Greenpeace y presentado esta semana, deja ver que el problema de contaminación del aire no conoce de fronteras. Santiago de Chile (en el puesto 20), Lima (en el 22), Ciudad de México (en el 30) y Bogotá (en el 44) son las capitales más contaminadas de Latinoamérica. En la clasificación por países, Colombia se ubica en el puesto 50, mientras que Bangladés, Pakistán, India, Afganistán, Baréin, Mongolia y Kuwait se llevan la peor tajada. 


“Las principales fuentes de emisiones que contribuyen a la contaminación en todos los países son: la agricultura, el transporte con vehículos ineficientes y los estándares de combustible, así como la quema de biomasa para la calefacción y cocción doméstica y comercial”, señala el estudio.

 

FUENTE: https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/factores-a-tener-en-cuenta-para-mejorar-calidad-del-aire-en-colombia-335868 

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