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updated 8:49 PM UTC, Jun 1, 2017
Reflexiones:
"Dos cosas que me llaman la atención: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de l
"Envenena el río, y el río te envenerará a tí"
"La tierra no es herencia de nuestros padres sino préstamo de nuestros hijos"
"El Hombre puede medir el valor de su propia alma en la mirada agradecida que le dirija un
Desconocer la naturaleza es la causa de la desgracia humana»
«El calentamiento global no es una moda, debe ser nuestra preocupación y ocupación actual»
“No podemos dejar que el consumo ilimitado de los seres humanos decida qué suerte correrá
“N podemos dejar q el consumo ilimitado d los seres humanos decida q suerte correrá la nat
Desperdicia hoy. Vive en un desierto mañana.
Puede haber agua por todas partes y ni una gota para beber

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Acciones para cuidar el medio ambiente en el colegio

El cuidado del medio ambiente es una actividad que tiene como objetivo garantizar la vida y el equilibrio natural del planeta Tierra, asegurando la existencia y salud de los seres vivos y la conservación de los recursos naturales y propiciando, a su vez, el bienestar de las futuras generaciones. Involucra tanto a personas adultas como a los más pequeños, sin existir ningún rango de edad que impida su contribución en el cuidado de la naturaleza. Todos los seres humanos vivimos, nos desarrollamos y hacemos uso del entorno natural y, por tanto, todos tenemos la capacidad y responsabilidad de cuidar de él.

De este modo, existen diversas acciones que aseguran la protección del medio ambiente, las cuales podemos adoptar en nuestro día a día y no solo en nuestros hogares, sino también en nuestro lugar de trabajo o estudio. ¿Quieres saber cuáles son? En EcologíaVerde te contamos algunas acciones para cuidar el medio ambiente en el colegio.

Acciones para el cuidado del medio ambiente dentro del aula
Para empezar, te mostramos algunas ideas de prácticas o acciones para el cuidado del medio ambiente en el colegio, para hacerlas dentro del aula con los niños:

Uso de material escolar respetuoso con el medio ambiente: aunque es verdad que la aplicación de las nuevas tecnologías está sustituyendo cada vez más al cuaderno y al lápiz, también es cierto que, en los centros escolares, junto con las oficinas, es donde más se utiliza y consumen estos recursos. Así pues, es conveniente conocer y priorizar productos elaborados de forma sostenible, como cuadernos hechos a partir de papel reciclado, bolígrafos recargables o pinturas hechas con materiales naturales.

Ahorro energético: un uso eficiente de la luz es una herramienta básica para el ahorro energético y no debemos olvidar que, la producción de la energía, supone la explotación de recursos no renovables, la emisión de gases de efecto invernadero y otros muchos daños ambientales, por lo que, ahorrar electricidad es una práctica de gran relevancia en el cuidado del medio ambiente.

Acciones simples, como apagar aquellos interruptores que no se estén utilizando, desde bombillas y flexos hasta los pilotos de las pantallas de los ordenadores.
Ahorro de agua: al igual que, en el caso de la energía, debemos apagar la luz cuando no se esté utilizando, también debemos procurar cerrar el grifo cuando no lo necesitamos, evitando así desperdiciar uno de nuestros recursos más preciados.

Aplicar la regla de las 3R (Reducir, Reciclar, Reutilizar): utilizar solo lo necesario y aprovechar al máximo los recursos es una de las medidas más importantes a tener en cuenta para asegurar el cuidado del medio ambiente. A todos nos gusta tener miles de bolígrafos, cuadernos y mochilas nuevos pero si, tus bolígrafos antiguos aún pintan, en tus libretas usadas aún quedan hojas y tu mochila esta impoluta ¿por qué sustituirla? Aquí puedes consultar más información sobre las 3R de la ecología.
Reutilizar los libros: otra actividad recomendable para implantar en centros escolares, consiste en dar una nueva vida a los libros usados, facilitando el intercambio de estos entre alumnos del mismo o de distinto curso, o incluso impulsando las donaciones a la biblioteca del centro.

 

 

Proyectos medioambientales para colegios
Otra opción consiste en adoptar proyectos relacionados con el medio ambiente e incluirlos en el contenido educativo que se imparte en el colegio, bien en asignaturas relacionadas con el tema o incluso en aquellas que, a simple vista, parecen no estar tan vinculadas, como pueden ser clases de idiomas (creando debates con temática ambiental) o en asignaturas matemáticas, (calculando consumos o gasto energéticos). Son muchos los proyectos que se pueden incorporar, a continuación presentamos algunos ejemplos de proyectos medioambientales para colegios:

Creación de un herbolario: detectar e investigar las plantas autóctonas de la zona y recoger muestras incluyendo sus características favorece el conocimiento del entorno e interés por la naturaleza.
Identificación de aves y construcción de nidos: al igual que en el caso de las plantas, conocer las aves de nuestro alrededor, analizar sus hábitos y comportamientos e incluso favorecer su existencia mediante la construcción de casetas y nidos puede ayudar a generar un interés por el medio ambiente.

 

 

Prácticas para el cuidado del medio ambiente fuera del aula
Por último, proponemos más acciones para cuidar el medio ambiente en el colegio pero esta vez, para cuidar el medio ambiente fuera del aula con el colegio:

Transporte sostenible: priorizar el uso de transporte público o autobús escolar para llegar al colegio en lugar de utilizar el coche de forma individual evita la contaminación atmosférica y acústica debida a los atascos. Otra opción es ir a pie o en bicicleta, de este modo no solo se produce un beneficio a favor de la naturaleza sino que, también hacia tu salud gracias a la práctica de ejercicio.
Consumo de alimentos ecológicos: muchos alumnos se alimentan a diario en el comedor escolar de alimentos importados (provenientes de empresas extranjeras) o de origen industrial. Sustituir este tipo de productos por alimentos ecológicos, locales o de temporada, si no es en su totalidad, al menos en parte, beneficia y favorece a las pequeñas empresas, y a la producción respetuosa con el medio ambiente. Esto es algo a tener en cuenta tanto para el día a día en la escuela, como para las salidas, excursiones y colonias o viajes, pues siempre se pueden buscar opciones de lugares en los que ofrezcan comida ecológica o, incluso, llevarla.
Excursiones y salidas escolares: fomentarla educación ambiental fuera de las aulas, mediante salidas y excursiones que pongan en contacto al alumno con la naturaleza, es una de las mejores formas para concienciar a los más pequeños acerca de la necesidad del cuidado de la naturaleza y respeto por el medio ambiente. Actividades como, talleres de reciclaje, la reforestación de espacios verdes y la creación de huertos escolares pueden resultar técnicas muy educativas y divertidas al mismo tiempo.

 

 

FUENTE: https://www.ecologiaverde.com/acciones-para-cuidar-el-medio-ambiente-en-el-colegio-1752.html 


Planta de compostaje: el compostaje trata de crear abono orgánico a partir de basura o de restos de alimentos del comedor escolar proporciona otro punto de vista diferente acerca de los desechos que produce el ser humano, su utilidad y la importancia de separar los residuos.

Ley de financiamiento, una oportunidad para decirle adiós al plástico

Se discute en el Congreso de la República si debe incluirse en la ley de financiamiento un impuesto a las botellas plásticas de 50 pesos por cada una. Con el apoyo del Ministerio de Hacienda y de varios congresistas, esta es una excelente oportunidad para avanzar en la urgencia de reemplazar cuanto antes el uso del plástico de un solo uso por materiales no contaminantes y nocivos para la salud.

Los plásticos de un sólo uso, como suelen ser las botellas plásticas, deben desaparecer por varios motivos. Por un lado, son nocivos para la salud, con algunas excepciones como los de uso hospitalario. Los resultados científicos más recientes han encontrado microplásticos en 114 especies acuáticas, de las que más de la mitad de ellas son habituales en nuestra dieta. A pesar de que investigadores afirman que se debe estudiar con más detalle los efectos nocivos en humanos, se estima que más del 50 % ya tienen plásticos en su sistema digestivo.

Por otro lado, el plástico tiene efectos negativos innegables sobre nuestros ecosistemas y las demás especies que los habitan. Las ocho toneladas de plástico que ingresan anualmente al océano, son ingeridas por nueve de diez aves marinas, una de cada tres tortugas marinas y más de la mitad de las especies de ballenas y delfines.

Si no tomamos medidas inmediatas esto podría ser peor, hasta el punto de ser irreversible. Los cálculos para 2050 son alarmantes: podríamos llegar a 12 mil millones de toneladas de desechos plásticos en entornos naturales; se cuadruplicarían los que ingresan al océano; el 99 % de todas las especies de las aves marinas tendrían plástico en su tracto digestivo, y tendríamos más plástico que peces.

Adicionalmente, la producción de plástico tiene una relación directa con el cambio climático. Más del 90 % de los plásticos producidos provienen de combustibles fósiles. Según el Foro Económico Mundial, si el crecimiento actual del uso de plásticos continúa como se espera, el sector representará el 20 % del consumo total de petróleo y el 15 % del presupuesto anual mundial de carbono para 2050. Esto sin duda nos evitará cumplir con las metas climáticas planteadas en el Acuerdo de París cuya Conferencia de las Partes (COP) termina esta semana en Polonia, y en la que se ha resaltado la urgencia de acelerar la acción si queremos limitar el aumento de la temperatura a 1,5 ºC , el límite aconsejado hoy en día por la ciencia si queremos evitar daños sociales, económicos, ambientales irreversibles. No se están internalizando los costos: se vende muy barato algo que nos resulta muy caro.

Esto no es todo. Los plásticos de un sólo uso tienen una vida útil muy corta, y un periodo de descomposición muy largo: se estima que usamos una botella plástica por 15 minutos, que luego tarda descomponerse cerca de 500 años. Aunque es mucho mejor reciclar, tampoco es la solución perfecta. Es casi imposible reciclar el 100 % del material, y tras 40 años de avances tecnológicos, solo se recicla el 14 % del plástico que consumimos en el mundo.

Colombia no es ajena a esta situación. El plástico es uno de los materiales menos reciclados en el país, con una tasa de aprovechamiento de 7 %, por debajo del papel y el cartón (53 %), los metales (25 %), y el vidrio (13 %). En el caso de Bogotá, se generan unas 7.500 toneladas al día y se reciclan tan solo entre el 14 % y el 15 %. De acuerdo con ONU Ambiente, en Colombia entre el 60 y el 90 % de los residuos que llegan a los ecosistemas marinos y costeros del Caribe y el Pacífico, son plásticos.

Nos encontramos en una crisis global y nacional provocada por el plástico. Es urgente tomar medidas que mejoren las prácticas de manejo de residuos e incentiven a la población a reducir su uso y a maximizar su reciclaje si no queremos que empeore. Así mismo trabajar por un sistema de precios que refleje la las externalidades causadas por este material. Incluir un impuesto a las botellas plásticas en Colombia es una primera y necesaria medida para lograr este objetivo. Invitamos que el Congreso lo apruebe sin demora y así podamos comenzar las transiciones necesarias para salvaguardar la salud y la integridad de los ecosistemas.

 

FUENTE: https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/ley-de-financiamiento-una-oportunidad-para-decirle-adios-al-plastico-305264 

La economía circular ayuda a cuidar el medio ambiente

La economía circular podría reducir hasta un 99% los desechos de algunos sectores industriales y un 99% de sus emisiones de gases de efecto invernadero, ayudando así a proteger el medio ambiente y combatir el cambio climático.

Pero ¿qué es la economía circular? Una experta de ONU Medio Ambiente nos explica este concepto para que todos podamos entenderlo.

Los seres humanos somos el único elemento de la naturaleza que genera basura. Sólo por poner un ejemplo, cada latinoamericano produce un kilo de basura al día y la región en su conjunto, unas 541.000 toneladas diarias. Esto representa alrededor de un 10% de la basura mundial.

De igual gravedad que los residuos es el problema de la explotación de los recursos. Hoy, dos tercios de los habitantes del planeta vivimos en ciudades y tomamos de la naturaleza los materiales que necesitamos para construir hogares, escuelas, hospitales, carreteras, sistemas de transporte y fábricas.

La urbanización, junto con una clase media en crecimiento, ha aumentado la demanda de bienes de consumo. En el siglo XX, excavamos, cortamos, perforamos o cosechamos 34 veces más materiales de construcción, 27 veces más minerales, 12 veces más combustibles fósiles y 3,6 veces más biomasa que en los años anteriores.

En los últimos tiempos hemos estado escuchando mucho la necesidad de movernos hacia una economía circular como modelo para reducir los desperdicios, explotar más racionalmente los recursos y cuidar nuestro medio ambiente.

Según un reciente informe de ONU Medio Ambiente, en el que han participado un grupo de científicos independientes, una economía circular podría reducir entre un 80 y un 99% los desechos industriales en algunos sectores y entre un 79 y un 99% de sus emisiones.

Inspirarnos en la naturaleza
Pero ¿qué es la economía circular? En Noticias ONU le hemos pedido a Adriana Zacarías, la coordinadora regional de Eficiencia de Recursos para América Latina y el Caribe de ONU Medio Ambiente, que nos los explique.

“Básicamente, sería decir que tenemos que inspirarnos en la naturaleza en donde no existe el concepto de desperdicio. Todo lo que la naturaleza genera es un insumo o alimento para otro organismo. Pensemos en el bosque, las hojas de un árbol se convierten en abono para la tierra; un animal muerto, llega otro y lo come. Todo es un flujo cerrado en lo que todo fluye”.

Zacarías añade: “Lo que la economía circular nos dice es que es necesario cambiar la forma en la que actualmente producimos y consumimos, que está basada en una economía lineal de extracción-producción-consumo-desperdicio. Lo que queremos es pasar a una economía circular en la que tenemos que cerrar los ciclos de producción y mantener un flujo constante de recursos naturales”.

Tirar dinero a la basura
Pese a la cantidad de basura que generamos en este momento, las proyecciones señalan que la producción de basura aumentará un 25% en América Latina y el Caribe para el 2050, lo que para la experta no es más que “tirar dinero y recursos naturales a la basura”.

Lo importante no son solo los residuos: “en realidad lo que necesitamos reducir es el uso y la extracción de los recursos naturales y esto conlleva la reducción de residuos. Por alarmante que suene, si continuamos con los patrones actuales de consumo y producción y en base al aumento de la población vamos a necesitar tres veces más recursos naturales que los que necesitábamos en el 2015. Esto es simplemente algo imposible. No tenemos más de un planeta”.

Además, las ganancias son altas no sólo para el planeta y sus habitantes, también para las empresas, que podrían “reducir los costos de comprar materia prima nueva”.

Reparar, reciclar, reutilizar y refabricar
En la práctica, la economía circular se consigue mediante la reparación, el reciclaje, la reutilización y la refabricación de los productos, algo no tan nuevo como parece, ya que Zacarías recuerda cuando existían las botellas retornables y, cuando se había consumido el producto que contenían, se devolvían a las tiendas a cambio de un reembolso.

“Eso es un ejemplo de cómo la misma empresa está haciendo economía circular en el que no hay desechos”, declara.

Otro ejemplo de economía circular es del aceite de los automóviles que era altamente contaminante y que se vio que podía convertirse en un insumo para la industria del cemento.

“Lo que era un residuo contaminante y se iba a las coladeras, ahora se colecta y es un insumo para otro proceso productivo y así se empiezan a cerrar los ciclos”.

La economía circular también genera empleos
En este momento, en América Latina el 50% de los residuos sólidos son materia orgánica, de la cual el 90% se va a la basura y no se usa.

“Si pudiéramos poner en práctica la economía circular podría generar nuevos mercados, como la producción de abonos o de alimento de ganado, lo que podría llevar a la innovación y la generación de empleos”.

Según la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, mejorar la eficiencia y la vida útil de materiales en nuestra región llevaría a la creación de cinco millones de empleos.

Pero el problema viene muchas veces de las leyes existentes. “Por ejemplo, a veces la ley no permite vender residuos orgánicos porque en el reglamento dice que es basura y no lo reconoce como un material”.

Según Adriana Zacarías, en América Latina hay mucho interés en este nuevo concepto de la economía circular, lo que exige trabajar en varias áreas en las que ONU Medio Ambiente está apoyando.

Esas áreas son:
Medición del flujo de materiales para generar mayor conocimiento y entendimiento del ciclo de vida de los productos y poder cerrar los ciclos de producción o cómo cruzar insumos de un ciclo de producción con lo que serían residuos en otros.
Examinar los marcos regulatorios y desclasificar como basura los residuos que pueden reutilizarse.
Generar incentivos para economía verde, como inversiones en innovación, infraestructura y tecnología para aumentar la eficiencia productiva.
Cambiar las regulaciones para que los productos sean más duraderos.
Ciudadanos, no consumidores
“Además, hay que trabajar la conciencia de nosotros como ciudadanos y cambiar nuestro chip y empezar a repensar nuestros patrones de consumo. Empezar a repensar si necesitamos comprar algo antes de repararlo, si no podemos hacer cosas por nosotros mismos, si no puedes reutilizar un producto antes de comprar uno nuevo y empezar a cambiar nuestros propios hábitos y movernos hacia estilos de vida más sostenibles”, agrega Zacarías.

Ese cambio de comportamiento supone “pasar de ser consumidores a ser ciudadanos”, condición que se perdió, explica Zacarías “cuando comenzamos este esquema lineal en el que queremos el beneficio inmediato y desvincularnos de nuestra responsabilidad”, como puede ser la de llevar la botella usada al contenedor.

“Es ahí también donde vemos que el valor de un producto es el valor económico y no se incluye también el valor social y ambiental, es decir las externalidades negativas. Por ejemplo, los productos que contaminan desafortunadamente su precio, no lo refleja”.

Zacarías explica por qué dice desafortunadamente: “En los años 70, se estableció el principio: el que contamina paga. Y la idea justamente era, dentro del sistema económico, internalizar los costos ambientales, pero creo que es importante también decir el coste social de los productos. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, este principio no se ha cumplido y lo que vemos ahora es que el que protege, paga, porque el producto verde suele ser en muchos casos más caro que el producto que tiene un impacto”.

Frustración de los ciudadanos
La experta señala que hay que concienciar a las personas, pero los Gobiernos también tienen un papel que desempeñar, porque en ocasiones se crean campañas que hacen conscientes a los ciudadanos del problema, pero estos acaban frustrados porque no tiene alternativas.

“Si yo le digo a usted no contamine o use productos que son reciclables o separe sus desechos, pero al día siguiente sale y no hay ningún contenedor, no hay un esquema para la separación de desechos o no hay plantas de reciclaje, se va a generar frustración porque el ciudadano ya sabe el problema, pero no tiene la alternativa”.

Por ello es necesario, poner normas que vayan a permitir la instalación de la tecnología necesaria, los incentivos económicos para que el sector privado también pueda moverse más rápidamente a la adaptación de las nuevas tecnologías.

Todo ello no significa un costo, también tiene nuevas oportunidades como la generación de empleos verdes.

No obstante, hay señales positivas, según Zacarías. Por ejemplo, Francia ha cambiado la regulación para disminuir la obsolescencia programada y cada vez hay más países que están sacando de circulación los plásticos de un solo uso.

 

 

FUENTE: https://www.ambientum.com/ambientum/medio-natural/economia-circular-cuidar-medio-ambiente.asp 

Cables libres de halógeno, contribución al medio ambiente

Desde el año 2003, la industria de los eléctricos dio pasos agigantados en busca de mejorar e innovar en sus productos frente a los impactos ambientales que dejan los materiales de construcción.

Los cables libres de halógenos se convirtieron en una propuesta obligatoria que ya se emplea en las nuevas construcciones. Entre sus ventajas se destaca la resistencia al fuego y por consiguiente una excelente capacidad para evitar las conflagracines. 

Un cable libre de halógeno se caracteriza por sus componentes plásticos ya que son retardantes a la llama y no emiten humos densos, tóxicos, ni corrosivos para la salud de las personas y la conservación del medio ambiente.

Por otro lado, este tipo de cables que se encuentran en el marcado generan una combustión mínima para el ambiente. La cantidad de monóxidos y dióxido de carbono es inferior al 0.5 % lo que no representa un gran daño.

Razones para comprar cables libres de halógenos:

La emisión de gases tóxicos y halógenos es reducida

Emanan humos no opacos

No propagan el incendio

Emite gases menos tóxicos

Cuando un cable está expuesto al fuego, sus materiales aislantes y cubiertos como el PVC, emiten gases tóxicos que perjudican al ser humano y la naturaleza, ocasionando diferentes enfermedades respiratorias y pérdida del material que fue utilizado.

Los materiales que aumenten los altos impactos al medio ambiente deben ser remplazados por aquellos que disminuyan los niveles tóxicos en el momento de su uso, o cuando pierdan su durabilidad.

 

FUENTE: https://www.rcnradio.com/estilo-de-vida/medio-ambiente/cables-libres-de-halogeno-contribucion-al-medio-ambiente 

Incertidumbre por el nuevo hotel de Cafam en Villa de Leyva

El pasado fin de semana fue particular para Villa de Leyva. Los miles de turistas que llegaron a ese pueblo boyacense para celebrar el día de las velitas y ver un espectáculo de juegos pirotécnicos se encontraron también con una pequeña manifestación. Como muy pocas veces sucede, un grupo de ciudadanos estaban protestando en la plaza central con pancartas rojas y blancas. “Villa de Leyva, pueblo patrimonial. No Cafam”, era el lema que mostraban. (Lea El 2018 fue el segundo año más cálido registrado en el Ártico desde 1900)

Las imágenes circularon en redes sociales. “Preocupante. La hermosa Villa de Leyva se inunda de basuras, escasea el agua, amenaza su tranquilidad mientras @alcaldiavdleyva impulsa un mega centro vacacional de Cafam sin tener en cuenta el impacto negativo para todos. Solidaridad total con quienes rechazan semejante idea”, tuiteó el periodista Germán Arango en respaldo a la protesta. (Lea Los humanos estamos revirtiendo el reloj climático 50 millones de años)

A lo que se refería era a un proyecto planeado por la Caja de Compensación Familiar Cafam, que desde hace varios meses ha generado discordia entre los pobladores y que a principios de octubre fue radicado de manera oficial ante la Alcaldía. El Centro de Convenciones y Hotel, como lo han llamado inicialmente, estaría compuesto por una construcción con 130 habitaciones, 24 cabañas y un spa. Además, como su nombre lo indica, un centro de convenciones para 700 personas.

“La Caja de Compensación Familiar Cafam, líder en el desarrollo de turismo social y convenciones en Colombia, está trabajando para adelantar una propuesta diferente a las que ya ofrece a sus afiliados en el país con un proyecto enmarcado dentro de la belleza y la riqueza de la oferta gastronómica, de recreación y de entretenimiento de Villa de Leyva”, era la manera como lo presentaba la empresa en un comunicado de prensa.

“Lo que buscamos es aportar al fortalecimiento de los múltiples atractivos turísticos que tiene la región. De hecho, el proyecto se enmarca en el concepto del entorno patrimonial amigable, en el que la tipología arquitectónica del proyecto se inspira en la riqueza colonial del municipio”, advertía en el mismo boletín Alberto Tenjo, jefe de Interventoría de la división de servicios inmobiliarios de Cafam.

Daniela Montejo no confía mucho en esas palabras. Como integrante de la Veeduría ambiental de Villa de Leyva, cree que el proyecto puede generar varias dificultades. “El municipio no tiene las condiciones ambientales para albergarlo”, dice.

Los puntos que la inquietan con la llegada de más turistas son varios. Por un lado, explica, solo hay un pequeño centro hospitalario. Además, “como sucedió este fin de semana, el tráfico colapsaría. Los trancones hasta Sáchica (el municipio vecino) superaron las 4 horas”.

Pero los asuntos que más le preocupan tiene que ver con la eterna dificultad de Villa de Leyva para manejar las basuras y con la posibilidad de que escasee el agua.

El primero de estos problemas es evidente: este pueblo boyacense no cuenta, hasta el momento, con una planta para manejar sus propios residuos. “Actualmente van a parar al relleno de Tunja, que ya notificó que dejará de recibir residuos sólidos de otros municipios hasta el 2019 o 2020. Además, solo recibe una cantidad determinada. ¿Qué hacer, entonces, con las toneladas que se generan en fines de semana como el del día de las velitas?”, se pregunta.

Su segunda preocupación parece más compleja. Según Montejo, hoy el acueducto del pueblo se abastece de la cuenca del río Cane que alcanza para satisfacer la demanda urbana y unos 15 acueductos veredales. Sin embargo, con los días de verano ha empezado a presentar dificultades. “En 2016 hubo varios racionamientos. Tocó, incluso, traer carro tanques desde Tunja porque la población no suele tener tanques de reserva como los que tienen los hoteles”, asegura.

Alberto Tenjo, de Cafam, sabe que la propuesta del hotel comenzó a generar discordias y por eso es claro al explicar que, hasta el momento, aún no se ha construido nada. “Apenas estamos tramitando el permiso de construcción ante la Secretaría de Planeación y estamos socializando el proyecto en entes gubernamentales. En la siguiente fase lo haremos con los diferentes grupos de interés”, dice. “Además, tenemos un plan de manejo ambiental no solo para la construcción sino para la operación”.

¿Y cómo resolverán las dificultades en torno la generación de basuras? “Una cosa es el proyecto y otra el cierre del relleno, que no debemos resolverlo nosotros sino el municipio. Es un problema que seguirá existiendo con o sin nuestra presencia. Lo que sí vamos a hacer es llevar a cabo una clasificación de residuos desde el origen, a través de campañas y educación, para, luego, entregárselos a operadores externos a través del municipio".

Frente a las inquietudes en torno al manejo del agua, Tenjo cree tener una solución: dice que para evitar captarla en tiempos de sequía, planean tener una gran capacidad de reserva que se aproxima a los 2.500 metros cúbicos. Sus cálculos indican que esa cantidad sería suficiente para autoabastecerse por unos 20 días. ¿De dónde la tomarán? “Del río Cane y del acueducto municipal”, advierte.

Es difícil saber con precisión las posibles consecuencias hídricas que habría en la región. Aunque consultamos a Corpoboyacá, la corporación autónoma con competencia en la zona, y al Ideam para entender con más detalle la situación hídrica, no obtuvimos respuesta. El Plan de Desarrollo 2016 – 2019 de Villa de Leyva, da, sin embargo, algunas pistas.

De acuerdo con ese documento, ya se han adelantado estudios para determinar el potencial hídrico del municipio. Los resultados sugieren que en los últimos diez años se ha estado generando mucha presión sobre las fuentes de abastecimiento de agua. Las razones son varias: por un lado ha habido un incremento del consumo por parte de una población cada vez más grande, en la que las viviendas de recreación y descanso rurales han empezado a jugar un papel importante. “Están afectando los ecosistemas y zonas de recarga”, advierte el Plan de Desarrollo.

Por otro lado, también hay una presión importante generada por “la demanda en temporadas altas a causa de la población turística y flotante de la zona, cada vez con mayor crecimiento”.

La conclusión a la que llega ese informe es clara: “Teniendo en cuenta las consideraciones actuales, el crecimiento con una tasa de 4.56%, las pérdidas y un consumo que supera los valores establecidos a nivel nacional, el recurso con que actualmente cuenta el municipio podría alcanzar para suplir la demanda hasta el año 2024”. Se trata de una situación, aclara, que solo se presentaría en ciertas condiciones y que indica que son necesarios esfuerzos para mejorar y optimizar el uso del agua.

La Alcaldía entiende que hay inconvenientes y, según explica un vocero, ya ha encontrado caminos para solucionarlos. Por ejemplo, dice, “abrimos un pozo profundo que permite que fluyan 60 litros por segundo, cuando el municipio antes tenía 40 litros por segundo. Aunque no está totalmente terminado, cuando se culmine la obra Villa de Leyva tendrá un 50% más de agua”.

Pero más allá de la discusión en torno a las posibilidades de escasez hídrica, la Alcaldía prefiere ser cautelosa a la hora de hablar sobre el proyecto de Cafam. Asegura que hasta el momento se está estudiando y, posiblemente, tendrán que solicitar nuevos documentos. “Pero si cumplen con la normatividad”, reitera, “no nos podemos oponer a la construcción”.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/incertidumbre-por-el-nuevo-hotel-de-cafam-en-villa-de-leyva-articulo-828692 

Caño Cristales estrena infraestructura pero estará cerrado varios meses

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo inauguró oficialmente el proyecto de senderos turísticos en Caño Cristales, con el que busca expandir y mejorar el turismo sostenible alrededor del río de los siete colores. En total la inversión alcanzó los $4.200 millones, gracias a un fondo común entre Fontur, el Instituto de Turismo del Meta y el Ministerio de Transporte.

La obra incluyó la construcción de 14 puentes de madera, el mejoramiento a 6 senderos, la instalación de 208 metros lineales de barandas de madera, la instalación de señales interpretativas y de direccionamiento, el centro de visitantes y el deck mirador.

El Ministro José Manuel Restrepo señaló a través de un comunicado que, “con esta inversión el Gobierno está mejorando la calidad de vida de los habitantes de la región, y brindando posibilidades de desarrollo económico a los jóvenes a través del turismo, ya que estos componen el 80% de las familias en La Macarena. Adicionalmente, se fortalece la competitividad turística del principal destino emergente del país”.

En el año 2009 el municipio de La Macarena contaba con 35 familias que prestaban servicios turísticos, actualmente son cerca de 500 gracias al creciente número de visitantes. En promedio cada año llegan hasta Caño Cristales cerca de 15.000 turistas que pernoctan en promedio 2 noches en el destino. Se estima que entre el año 2016 al 2018 se han presentado ventas por servicios turísticos cercanas a los $55.000 millones.

Los turistas, sin embargo, tendrán que esperar unos meses más antes de regresar al famoso río. El inicio de la temporada seca, y un eventual fenómeno de El Niño, obligaron a Parques Nacionales y Cormacarena a cerrar desde este martes 11 de diciembre el ingreso a Caño Cristales y sus atractivos conexos: Cristales de Colores, el sendero Pailones, Cristales Selva, y caño Cristalitos.

La reapertura se realizaría a mediados del año 2019, cuando mejoren las condiciones climatológicas y se revitalice la planta acuática Macarenia Clavijera, que le da los colores aeste escenario natural.

Las autoridades aclararon que los operadores turísticos autorizados pueden ofrecer y vender paquetes turísticos a los siguientes atractivos alternativos localizados en el municipio de la Macarena: Caño Piedra, El Raudal Angosturas I, Laguna del Silencio y Rio Guayabero para actividades de canotaje o balsaje.

 

FUENTE:https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/cano-cristales-estrena-infraestructura-pero-estara-cerrado-varios-meses-articulo-828702 

El 2018 fue el segundo año más cálido registrado en el Ártico desde 1900

El calentamiento global está subiendo la temperatura del Ártico a un ritmo récord, reduciendo el hielo en la región e impulsando importantes cambios ambientales en todo el planeta, advirtió el martes una agencia gubernamental estadounidense.

El año 2018 es el segundo más cálido en el Ártico desde que comenzó a llevarse un registro en 1900, según un informe de la Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), que advirtió que el calentamiento ha alimentado "profundos cambios" en el ecosistema.

La agencia informó que solo 2016 fue históricamente más cálido que 2018, el cual marcó en el Ártico 1,7 °C más que el promedio de las últimas tres décadas, con un calentamiento dos veces más rápido que el promedio mundial.

 

La agencia depende directamente de la administración del presidente Donald Trump, quien en noviembre rechazó un informe sobre los efectos del cambio climático por parte de científicos federales.

"El Ártico está experimentando una transición sin precedentes en la historia de la humanidad", dijo Emily Osborne, del Programa de Investigación del Ártico de la NOAA.

En el océano Ártico, el hielo se forma de septiembre a marzo, pero ese lapso se reduce inexorablemente con el paso de los años. El hielo es menos espeso, más joven y cubre menos océano. El hielo viejo, es decir, con más de cuatro años, se ha reducido en un 95% en los últimos 33 años.

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Es un círculo vicioso: el hielo más joven es más frágil y se derrite a principios de la primavera boreal. Y menos hielo significa menos reflexión solar: el océano absorbe más energía y se calienta un poco más.

Los últimos 12 años han sido los de más débil cobertura de hielo.

Por ejemplo, nunca ha habido tan poco hielo invernal en el Mar de Bering entre Rusia y Alaska como en 2017-2018. Por lo general, el invierno más fuerte llega en febrero, pero este año el hielo se derritió ese mes. Sólo quedaba una cuarta parte de lo normal.

"Es información importante este año", dijo Donald Perovich, profesor en Dartmouth College. "La pérdida de un área del tamaño de Idaho", aproximadamente 215.000 km² en dos semanas en febrero.

- Menos hielo -
El fenómeno del calentamiento global en esta zona del Ártico probablemente ha causado el deshielo prematuro de verano en los mares de Beaufort y Chukchi.

A la inversa, la aceleración del deshielo de la cubierta glaciar de Groenlandia se ha estabilizado, según la NOAA.

La agencia estadounidense tiene datos considerables. Sus satélites viajan 28 veces al día sobre el Ártico y proporcionan las lecturas más precisas sobre el hielo y los océanos. También se basa en una red de científicos, sensores y boyas.

Según esta oficina, los seis ríos de Eurasia que desembocaban en el Océano Ártico derramaron un 25% más de agua el verano boreal pasado en comparación con los años 80.

Estos cambios climáticos tienen un efecto dramático en el ecosistema.

"El calentamiento continuo de la atmósfera y el océano árticos está causando grandes cambios en el sistema ambiental, en formas predecibles y sorprendentes", resumió la agencia.

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Las poblaciones de caribúes y renos salvajes de la tundra han disminuido desde mediados de los años 90.

Solo dos de las 22 manadas monitorizadas no disminuyeron. Cinco perdieron más del 90% de sus miembros en la región de Alaska y Canadá y "no muestran signos de recuperación".

"Algunas manadas tienen poblaciones en el nivel más bajo jamás registrado", advierte la agencia. La mayoría están clasificadas oficialmente como raras o en peligro de extinción.

La causa probable es el alargamiento del verano y sus males para los animales, bien equipados para el invierno pero no para la estación cálida por los parásitos, pulgas, enfermedades.

Por el contrario, el calentamiento ayuda a las algas rojas tóxicas (plancton microscópico o algas más grandes) a conquistar nuevos territorios al penetrar en las aguas cada vez menos frías del Ártico, donde los peces y los mariscos pueden envenenarse.

"Los datos recopilados en la última década muestran claramente que existen múltiples especies de algas tóxicas en la cadena alimentaria del Ártico en niveles peligrosos y es muy probable que este problema persista y empeore en el futuro", según la NOAA.

El calentamiento del Ártico también está cambiando la corriente en chorro que tiene consecuencias en latitudes medias, muy por debajo del polo. Esta corriente rápida de vientos fuertes rodea y contiene el aire frío del Ártico.

Pero si esa barrera se "ablanda", las masas de aire frío desciendan y hacen subir el aire caliente. Según el informe, esto contribuye a la multiplicación de fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor en el oeste de Estados Unidos y las tormentas de nieve excepcionales en la costa este.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-2018-fue-el-segundo-ano-mas-calido-registrado-en-el-artico-desde-1900-articulo-828660 

El hombre que hizo florecer el desierto

La región del Sahel, entre la sabana africana y el desierto del Sahara, es una de las zonas más estériles del mundo. Llueve menos de cien días al año y las tormentas de arena entierran cosechas, ahogan a los animales y enferman a las personas.

Entre 1970 y 1993, la región registró veinte años de severa sequía. Según la FAO, más del 80 % de las tierras de la región están degradadas. Para el 2050, escribe Malcolm Potts de la Universidad de California-Berkeley, con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, las temperaturas aumentarán entre 3 y 5 grados centígrados y los fenómenos meteorológicos extremos serán comunes y devastadores.

Pero el Sahel no siempre fue tan árido. Gracias a guerras civiles, sequías y hambrunas del último siglo, los agricultores se han visto obligados a talar árboles a gran escala. En solo cuarenta años, la región quedó, literalmente, pelada.

Tony Rinaudo, un australiano que llegó en los años 80 a Níger —el país más pobre del mundo, en Sahel— logró poner en marcha una técnica que en veinte años reforestó cinco millones de hectáreas de tierra desértica, logró restaurar el ciclo del agua (modificado por la deforestación) e hizo crecer el doble de comida en un país en donde 75.000 niños están en riesgo de morir por desnutrición. Todo sin plantar un solo árbol.

Hoy, casi cuatro millones y medio de personas aplican su técnica. Por eso, Rinaudo ha recibido el premio World Vision Global Resilience Forum (2011) y el Land for Life Award (2013, de Naciones Unidas). La semana pasada fue galardonado con el Premio Right Livelihood, mejor conocido como el Premio Nobel Alternativo. El Espectador habló con él en el Global Landscapes Forum, un evento internacional sobre paisajes en Bonn (Alemania).

¿Por qué decidió vivir 17 años en Níger?

Yo soy de la zona rural de Victoria, una región muy hermosa de Australia. Esa misma belleza que yo disfrutaba estaba siendo destruida en todas partes y me molestaba que la gente al otro lado del mundo no tuviera qué comer. Estudié agricultura en la Universidad de New England y conocí a mi esposa. En 1981 nos unimos a una misión protestante y llegamos al Sahel. Además, siempre me ha atraído África, no se explicarte por qué. Tenía 24 años.

¿Qué fue lo primero que encontró?

Absolutamente nada. El paisaje había sido arrasado y por eso todos los años eran de incertidumbre. La gente no sabía si iba a poder comer; era devastador. Los vientos del Sahel pueden alcanzar los setenta kilómetros por hora, entonces la arena se levanta y entierra las cosechas. Los granjeros volvían a plantar, pero nadie tiene una varita mágica para sacar más y más semillas, así que irónicamente cuanto más plantaban, menos tenían para comer. Como no había árboles, no había depredadores naturales, así que no parecía que pudiera crecer nada. En las aldeas las temperaturas alcanzan los 26 grados en verano, así que era una tierra muy infértil. En los días en que sí llovía, muchos insectos se comían las cosechas. Si no llovía, o la lluvia era esporádica, las cosechas comenzaban a crecer pero se morían pronto.

Supongo que no siempre fue así. El Sahel es una zona semiárida, pero tenía vegetación, ¿cómo llegaron a ese punto de degradación?

Los granjeros pensaban que debían remover los árboles y arbustos para hacerle espacio a sus cosechas. Los árboles le pertenecían al Gobierno como medida de protección ambiental. Es así desde la independencia del país, en 1960. Pero cuando tienes tres millones de personas debajo del umbral de pobreza, muriendo de hambre, no puedes evitar que talen. Cuando las cosechas fallaban, cortaban la madera y la vendían para comprar comida. En cuatro décadas se quedaron sin árboles.

La política ambiental tuvo el efecto opuesto…

Exacto. A eso súmale que en Níger se comenzó a explotar uranio en la frontera con Argelia desde que el país era colonia francesa, a principios de siglo. El desierto del Sahara avanzó sobre el Sahel con mucha más rapidez, y los que vivían del pastoreo se morían por causa de la guerra y el hambre. Eso nos hizo darnos cuenta de que es muy importante que la gente tenga derechos de uso o propiedad sobre los árboles, no solo sobre la tierra.

¿Por qué?

La gente podía vender la tierra, pero no los árboles. Si no son tuyos, no hay mucha motivación para cuidarlos. Pero si son de tu propiedad, los protegerías como a tu casa, ¿verdad?

La deforestación ya era grave, pero el hambre mucho más. ¿Por qué dedicarse a plantar árboles en vez de comida?

Al llegar nos dedicamos a un proyecto de reforestación que había, pero que no estaba funcionando. Cada década había una sequía que cobraba miles de vidas. Las condiciones ambientales eran terribles, pero me angustiaba más que las personas estaban preocupadas por comer, no por los árboles, así que no veían valor en ellos. ¿Cómo explicar que tener árboles es esencial para tener comida, para reducir el efecto devastador de la arena sobre una cosecha, para restaurar el ciclo del agua?

¿Cómo dio con el método que sí funcionó?

Tenía una vieja camioneta y cargaba árboles en el plató. Yo sabía que pocos sobrevivirían esas condiciones climáticas, pero era joven y seguí haciendo eso durante casi dos años y medio. En 1983 estaba haciendo un recorrido por las aldeas repartiendo árboles y me fijé en las malezas que crecían cerca de las casas. Cuando las examiné, me di cuenta de que no eran arbustos, las formas de las hojas eran distintas. Eran hojas de árbol, ¡y había miles! Eso significó que no tenían que plantar, regar o proteger los árboles.

¿Cómo recibieron la idea?

Al principio me llamaban “Mad white farmer” (El granjero blanco loco). Me decían que si los árboles crecían le harían sombra a sus plantaciones, o que no tendrían dónde cosechar. Logré que diez voluntarios en diez aldeas aplicaran la idea en un pequeño pedazo de sus granjas; pero las culturas tradicionales se resisten al cambio, así que cuando los árboles empezaron a crecer, los cortaron.

¿Y qué cambió?

Al siguiente año, en 1984, hubo una terrible sequía y millones estaban muriendo de hambre. Uno de los programas de ayuda humanitaria era “Food for Work”, comida a cambio de trabajo. El trabajo que les dimos era dejar crecer los árboles. Bueno, es un poco más complejo que eso: hay que dejar dos o tres, tal vez cinco de las mejores ramas para que crezcan, y construir una medida de protección, una cerca o algo por el estilo. Si no haces eso, la fruta nace pequeña y enfermiza.

¿De qué árboles estamos hablando?

El nombre científico es Faidherbia albidia y Philostigma reticulata. El primero aporta nutrientes al suelo, y el segundo, materia orgánica. Las raíces de este último son profundas, y si están relativamente cerca de una plantación de comida, no le quita nutrientes sino que, en la noche, irrigan la cosecha, la humedecen, y la hacen crecer. Como una especie de bosque subterráneo. En ese año de sequía, solo la gente con árboles tuvo buena cosecha.

¿Cómo llegó a esa conclusión?

Al principio pensábamos que era porque no había tanto viento, o que esas tierras eran más fértiles que el resto. Un científico estadounidense llamado Richard Dick, que enseña microbiología en la Universidad de Senegal, puso radioisótopos en el agua y rastreó hacia dónde iba.

El siguiente año logró que 70.000 personas aplicaran ese modelo en 12.500 hectáreas, ¿logró cambiar las costumbres de los granjeros?

Increíblemente, no. Cuando la cosecha dio con qué comer al siguiente año, volvieron a cortar los árboles y siguieron con sus vidas. Pero un 25 % de esas familias no lo hizo y al siguiente año, tuvieron no solo comida, sino leña, un lujo para las mujeres, que son las que más sufren en la temporada seca. Ellas son las recorren varios kilómetros a pie en búsqueda de agua y leña por caminos peligrosos. Si no encuentran, queman estiércol de vaca o cabra, que lleva a infecciones respiratorias.

¿Qué cambió para la gente?

Para empezar, ya no ven los árboles como una maleza sino como una plantación en sí misma. Mejoraron las cosechas, podían vender leña y comprar comida, no tenían que alimentar al ganado porque los árboles proveen su alimento, y había abejas, así que tenían miel. Gracias a que el suelo se fertilizó, hay 500.000 toneladas de grano adicional en los cinco millones de hectáreas que tienen cuatro millones y medio de granjeros. Para una sola familia, tener árboles significó que su cosecha se duplicó y hasta triplicó. En términos monetarios, equivale a un ingreso de US$1.000 por casa al año. Parece poco, pero recuerda que es el país más pobre del mundo.

A nivel nacional, Niger percibió 9.000 millones de dólares por año. Lo curioso es que su sistema no cuesta más de 20 dólares por cabeza…

Es tan simple que da pena. Claro, implica enseñar, visitar, intercambiar experiencias, contactar ONGS, conseguir financiación para el transporte. Pero no se necesita infraestructura, por mucho mi camioneta. También hay mucha más resiliencia al hambre en años de sequía. Incluso si tu cosecha perece, puedes vivir de los árboles, de la leña o los frutos.

¿Hay experiencias parecidas en el mundo?

Sí, es que este método no lo inventé yo. Simplemente es la mejora del manejo tradicional agrícola que hay en todo el mundo. En Quesungual, Honduras, pasa algo similar. La tumba y quema es un método muy extendido en Latinoamérica en donde el verano da pie para talar, quemar para hacer pastos. En Honduras se tala pero no todos los árboles y no se hace quema. Así, lo que queda en el suelo fertiliza y aporta nutrientes para las cosechas.

¿Qué fue lo más difícil de todo este proceso?

Es muy gracioso, porque la política del gobierno de Niger que dice que los árboles no son de la gente no ha cambiado hasta el sol de hoy. Ese año de la sequía, recuerdo que fui al departamento de agricultura local y les pedí que me dejaran intentar el método. Ellos no firmaron nada porque no pueden cambiar las políticas nacionales, solo asintieron con la cabeza. Y en el curso de tres años tenían más árboles que en los últimos 40 años. Aunque los árboles no son de la gente oficialmente, sí los sienten suyos, y actúan bajo esa percepción. ‘Es mi árbol, no te atrevas a cortarlo’. Ahí es cuando todo cambia.

 

FUENTE: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-hombre-que-hizo-florecer-el-desierto-articulo-828221 

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