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updated 8:49 PM UTC, Jun 1, 2017
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"La tierra no es herencia de nuestros padres sino préstamo de nuestros hijos"
"El Hombre puede medir el valor de su propia alma en la mirada agradecida que le dirija un
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«El calentamiento global no es una moda, debe ser nuestra preocupación y ocupación actual»
“No podemos dejar que el consumo ilimitado de los seres humanos decida qué suerte correrá
“N podemos dejar q el consumo ilimitado d los seres humanos decida q suerte correrá la nat
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Objetivos del milenio

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San Andrés será el más afectado por el cambio climático

La temperatura en el país ya aumentó 0,8 grados celsius y podría incrementarse otros 2,4 para el final del siglo. Los 20 departamentos con mayor riesgo albergan al 57 % de la población y representan el 69 % del PIB.

En los años setenta Colombia tenía una temperatura promedio de 21,4 grados celsius. Desde entonces hasta hoy, por cuenta del cambio climático, aumentó 0,8 grados. Si se mantiene la tendencia, para el final de siglo podría incrementarse 2,4 grados celsius extra. Así lo estableció la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático que presentó el Ideam y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUD). Puede ser que la cifra parezca inofensiva a simple vista, pero en algunas zonas del país significaría graves problemas hídricos, pérdidas de suelo por erosión y una larga lista de afectaciones a los ecosistemas.

En medio de este preocupante panorama, el director del PNUD, Pablo Ruiz, destacó una buena noticia: el 98 % de los colombianos reconocen que el cambio climático es un problema real. Un porcentaje que contrasta con las dos terceras partes de la población mundial que están al tanto del desajuste meteorológico que está experimentando el planeta. Sin embargo, aclaró, el 75 % de los colombianos afirman que reciben muy poca información al respecto.

La Comunicación de Cambio Climático constituye el principal mecanismo de información de los países para guiar sus decisiones de adaptación y mitigación frente al cambio climático. La primera comunicación que generó Colombia fue en 2001, y la segunda en 2010. De acuerdo con Ómar Franco, director del Ideam, este tercer informe representa un gran avance, pues por primera vez ofrece información sobre el cambio climático a nivel departamental con proyecciones municipales. “No existe en Latinoamérica un documento con este nivel de profundidad”, puntualizó Franco.

El origen del problema

Colombia lanza a la atmósfera cada año 258 millones de toneladas de C02. Una tonelada de CO2, como lo explicó de forma didáctica el director de Colciencias, César Ocampo, equivale aproximadamente al aire que cabe en una amplia casa de dos pisos. La principal fuente de estos gases de efecto invernadero en el país provienen de cambios en el uso del suelo (agropecuario y forestal), con un 62 %. En segundo y tercer lugar están el transporte y la industria manufacturera, con 11 % cada uno.

De acuerdo con el informe, quienes pagarán la peor parte del cambio climático serán los departamentos de San Andrés, Vaupés y Amazonas. En el caso de San Andrés, su vulnerabilidad radica en las altas temperaturas que podría experimentar la isla, sumadas al estrés hídrico y los problemas que generaría el incremento en el nivel del mar. En cuanto a las capitales departamentales, después de San Andrés figura Bogotá, Quibdó, Barranquilla y Cali.

“El cambio climático debe dejar de ser visto como una preocupación del sector ambiental”, recalcó Franco, y recordó que el país debe usar esta información para planear su desarrollo. Los 20 departamentos con mayor riesgo albergan al 57 % de la población y representan el 69 % del PIB. Por otra parte, el riesgo de perder 23.000 hectáreas de línea de costa en el Caribe y 26.000 en el Pacífico debería llevar al país a debatir si la solución son más espolones o se debe reubicar una parte de la infraestructura.

Colombia se comprometió en la Cumbre de Cambio Climático de París a reducir sus emisiones en 20 % para 2030. La tercera comunicación estableció que los departamentos que más acciones de mitigación han generado son Cundinamarca, Antioquia, Boyacá y Santander. El tema en el que más se está trabajando es el cuidado de microcuencas que abastecen acueductos, seguido de adquisición de predios de reserva hídrica.

El ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, aprovechó el evento para invitar a la Corte Constitucional para darle el aval al Acuerdo de París que Colombia firmó en 2015 y, de esa manera, el tratado internacional llegue al Congreso de la República donde deberá ser ratificado.

El cambio climático arriesga el ciclo de reproducción de la tortuga marina

El cambio climático ha alterado el ciclo de desove y nacimiento de la tortuga marina, en especial de la especie golfina que llega hasta las costas de los estados mexicanos de Jalisco y Nayarit, han alertado expertos.

Entre junio y noviembre las hembras de tortuga llegan a las playas del occidente de México para dejar sus huevos en la arena cálida y asegurar su reproducción.


Unos 45 días después, cientos de crías salen de su nido para volver al mar, un ciclo que los especialistas consideran “normal” en la temporada de desove.


Sin embargo, este ciclo está modificándose cada vez más, dice a Efe Vicente Peña, encargado operativo de la Red Tortuguera, una organización civil que reúne a una docena de campamentos dedicados a la protección de ese animal a lo largo de la ribera de Jalisco y Nayarit.

 

La temperatura del mar

Los biólogos y voluntarios de los campamentos han tenido que extender las actividades de la temporada de desove uno o dos meses más de lo usual, pues las tortugas llegan a las playas de manera tardía, guiadas por una inusual calidez del agua de mar incluso en invierno.


“Tanto el agua de mar como la arena están teniendo una temperatura más alta que le permite a este reptil, la tortuga marina, eclosionar durante el invierno, cosa que antes no se daba“, explica Peña durante una jornada nocturna de recolección de huevos en Puerto Vallarta (Jalisco).


Para los expertos, “no hay duda” de que el cambio climático incide en el ciclo de desove. “Tan solo en 20 años, de cerrar campamentos en una fecha fatal que era el 1 de diciembre, ahora estamos trabajando hasta el último día de enero y teniendo crías en marzo, entonces es algo que no necesitamos poner a discusión, es un hecho”, recalca Peña.

 

El calor del nido


El nido de arena que la hembra forma para depositar entre 100 y 150 huevos requiere de una temperatura promedio de 29,9 grados Celsius para que las crías puedan formarse y sobrevivir, detalla Carlos Flores, uno de los biólogos que colabora en dos de los campamentos de la red.


El calor alrededor del nido también incide en el sexo. Si es mayor al promedio nacerá una mayor proporción de hembras, si es menor habrá más crías machos.


Afirma que en los últimos años las playas de esta región han registrado temperaturas de entre 36 y 38 grados, e incluso hasta 40. Esto significa que en pocos años la especie tendrá dificultad para reproducirse, si no hay suficiente protección.


Flores es tajante acerca de lo que le espera a la tortuga marina: “Si sigue incrementándose (la temperatura) ni siquiera tendremos hembras ni machos, porque (…) si supera los 36 grados centígrados, el nido (…) se cocina“.


El aumento del calor genera un sesgo en la especie, pues “las tortugas que usualmente anidan en el verano van a desaparecer y van a sobrevivir las que aniden en el otoño y en el invierno” cuando el termómetro no sube de manera tan drástica, agrega Peña.


Los especialistas han adoptado técnicas de sombreado natural con palmeras o malla sombra para evitar que el intenso calor de la arena dañe los nidos que rescatan.


Cada noche, durante la temporada de desove los biólogos y voluntarios de los 12 campamentos de la región llevan a cabo rondas para “acompañar” a las tortugas que llegan a la playa a dejar sus huevos.Por medio de su instinto, las hembras eligen el lugar más seguro e idóneo. Con sus aletas crean un nido donde depositan los huevos. El proceso dura cerca de 30 o 40 minutos hasta que la tortuga cubre el hueco y se asegura que no queda algún rastro que atraiga aves y otros depredadores. Luego vuelven al mar, guiadas por la luz de la luna.

 

Los hoteleros


Los encargados de los campamentos recolectan los huevos y los trasladan a un corral con sombra y las condiciones de espacio ideales para la incubación, explica Elizabeth Coronado, bióloga encargada del vivero en uno de los hoteles del puerto.


El año pasado en este campamento de solo 690 metros rescataron 890 nidos, lo que significa casi 65.000 crías liberadas. En otros como el de Mayto, en el sur de Jalisco, han sido protegidos hasta 2.000 nidos.


Esta labor ha ayudado a la protección de especies como la golfina, pero también de la laúd y la carey. Además, permite realizar investigación científica y programas de educación ambiental.


Algunos hoteles ofrecen a sus huéspedes la posibilidad de ayudar en el campamento o la liberación de las crías cuando salen del cascarón. “Ellos se involucran”, de tal forma que la gente se va “con una idea de lo que es la conciencia ambiental”, apunta Coronado.


Para las organizaciones, proteger a las tortugas hembras y sus nidos es “muy importante”, porque estas poseen un instinto que les ayuda a identificar el lugar donde nacieron, al que invariablemente regresarán en su etapa adulta para reproducirse. Efeverde

El cambio climático ha alterado la crecida de los ríos.

La crecida anual de los ríos, a veces catastrófica, se está viendo ya afectada por el cambio climático. Un estudio con cientos de miles de registros muestra que en el nordeste de Europa y la vertiente atlántica, las crecidas se producen ahora hasta 65 días antes que hace medio siglo. Mientras, en las costas bañadas por el mar del Norte y en amplias zonas del Mediterráneo, las inundaciones se han retrasado hasta en 45 días. Aunque las causas inmediatas en cada región son diferentes, la razón última de tanto desbarajuste en toda Europa es la misma: los cambios en el clima.


Una red de casi 50 científicos ha podido revisar los registros de 4.262 estaciones hidrométricas colocadas en ríos de 38 países europeos. El dato fundamental que registran es el caudal de agua que baja por ese punto y cuándo logra su máximo. Los investigadores se quedaron con la fecha del punto más alto alcanzado cada año, que se corresponde con la crecida anual de los ríos, desde 1960. En total, más de 200.000 registros que, al volcarlos sobre el mapa, desvelaron los grandes cambios que se han producido en las cuencas europeas en los últimos 50 años.

"El resultado global es que, en efecto, el cambio climático ha afectado al momento de las crecidas, pero lo ha hecho de diferente forma en las diferentes regiones de Europa", dice el profesor del Instituto de Ingeniería Hidráulica y Gestión de Recursos Acuáticos de la Universidad Tecnológica de Viena (Austria) y principal autor del estudio, Günter Blöschl.

El estudio, publicado en la revista Science, muestra una llamativa conexión entre grandes regiones climáticas y el momento en que se producen las crecidas. Por ejemplo, tradicionalmente, en las zonas más frías del continente, como el norte y el este europeos, la crecida de los ríos se producía a finales de la primavera y principios del verano, con el deshielo de la nieve. Mientras, en el sur tendían a producirse en los meses del invierno, cuando más llueve. El cambio climático lo ha trastocado todo. Pero, al afectar de forma diferente de los distintos factores que están detrás de las crecidas, su impacto sobre el timing en cada zona es diferente.

"Durante el período de 50 años que hemos estudiado, más del 80% de las estaciones de medición en toda esta región [nordeste europeo] mostraron un cambio hacia crecidas más tempranas. Y se trata de un patrón que se repite a lo largo de una región tan grande", explica la investigadora del Instituto Hidrológico y Meteorológico Sueco y coautora del estudio, Berit Arheimer. "También vemos un aumento muy marcado de la temperatura en esta región. Así que la temporada de nieve se está acortando y comienza a derretirse antes", añade.

En la vertiente Atlántica, desde Portugal hasta el norte de Francia y el sur del Reino Unido, las crecidas también se han adelantado, a veces provocando grandes inundaciones como las que hubo en el suroeste de Inglaterra en el invierno de 2014. Antaño, en estas regiones húmedas las aguas bajaban con fuerza a finales del invierno, cuando la tierra no podía con todo el agua que había caído desde el otoño. Ahora, la mitad de las estaciones hidrométricas han registrado adelantos de más de 15 días y un cuarto de ellas de más de un mes.

"Hemos comprobado un adelanto en la acumulación máxima de humedad en el suelo", comenta en una teleconferencia el científico del Centro para la Ecología y la Hidrología (Reino Unido), Jamie Hannaford. Y explica cómo afecta esto a las crecidas: "Inferimos que esta saturación temprana de los suelos y las reservas de agua subterránea asociados a otoños más húmedos en la zona están provocando crecidas más tempranas en el invierno", añade.

Sin embargo, los ríos del resto de la Europa húmeda, Países Bajos, el norte de Alemania, Dinamarca, Escocia o el sur de Noruega, es decir, las zonas bañadas por el mar del Norte, han retrasado sus crecidas hasta en 45 días, aunque la mayoría de las estaciones registran retrasos más pequeños, en torno a los 10 días. Detrás de esta diferencia con el resto de la vertiente atlántica vuelve a estar el cambio climático. En este caso, los datos sugieren que el calentamiento del Ártico (el doble que la media planetaria) estaría alterando la Oscilación del Atlántico Norte, el patrón de vientos que gobierna el clima en esta región del globo. Lo que han comprobado los científicos es que estos cambios han retrasado el máximo de las lluvias de octubre a diciembre, retrasando en casi la misma medida la crecida de los ríos.

Por último, el estudio también muestra un retraso, aunque menor, de las avenidas fluviales en la región mediterránea. En particular, las zonas donde más se han retrasado (unos cinco días de media) son el nordeste de España y la costa norte del Adriático. En ambos casos, según explicó Blöschl, a la mayor entrada de aire húmedo del Atlántico durante el invierno se habría unido un aumento de la temperatura de las aguas del Mediterráneo, retrasando el grueso de las lluvias: "la lógica es que un clima más cálido ha calentado el Mediterráneo y esto, a su vez, ha afectado a la circulación local, cambiando el régimen de lluvias en zonas costeras de Croacia o el sur de Francia y el este de España".

Al producirse el mismo fenómeno (adelanto o atraso) en regiones tan grandes, los autores del estudio descartan que se deba a otros posibles factores de impacto local, como el cambio en el uso de la tierra o intervenciones en el curso de los ríos (presas, centrales hidroeléctricas...). Solo un fenómeno global como el cambio climático, que está alterando los procesos que influyen en el momento de las crecidas podría explicar tanta alteración.

FUENTE:  https://elpais.com/elpais/2017/08/10/ciencia/1502348106_018863.html 

Ministerio de Ambiente radica proyecto de Ley de Cambio Climático.

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible radicó este miércoles, en el Congreso de la República, el proyecto de Ley que permitirá avanzar en una senda de desarrollo resiliente al clima y baja en carbono, que reduzca los riesgos del cambio climático y permita aprovechar las oportunidades que este genera.
"Esta iniciativa nos da las herramientas para implementar los compromisos en el marco del Tratado de París. El proyecto establecerá las directrices para la gestión de cambio climático, e incluye decisiones tanto públicas como privadas para involucrar a los actores relevantes en la gestión del cambio climático”, explicó el Ministro Luis Gilberto Murillo.

Dentro del actual Plan Nacional de Desarrollo, el gobierno asumió el compromiso de generar instrumentos que orienten las acciones necesarias para gestionar la adaptación al cambio climático de los territorios y la mitigación de emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Entre otros, este proyecto de Ley hace parte de estos instrumentos junto a la recientemente lanzada Política Nacional de Cambio Climático.

También permitirá institucionalizar el compromiso adquirido por Colombia ante la convención marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático, conocida como “Contribución Nacionalmente Determinada”, que incluye la meta de reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero en un 20% para el año 2030 y en un 30% con el apoyo de la cooperación internacional, así como acciones orientadas a lograr la adaptación al cambio climático.

Igualmente, institucionaliza los Planes Integrales de Gestión del Cambio Climático, tanto territoriales como sectoriales, y los convierte en la guía que deberán seguir las entidades territoriales, las corporaciones autónomas regionales y las entidades del nivel nacional para la implementación de sus acciones.

El proyecto de Ley también prevé la creación de instrumentos económicos y financieros para la gestión del cambio climático. “En este sentido, se establece un programa nacional de cupos transables. Es decir que se generará un mercado de emisiones que va a traer más recursos privados para cumplir con nuestras metas ambientales y sobre todo, nuestras metas de cambio climático en materia de mitigación de GEI”, explicó el jefe de la cartera ambiental.

Para la construcción de esta Ley se tuvieron en cuenta diferentes actores nacionales, territoriales y a las entidades pertenecientes a la Comisión Intersectorial de Cambio Climático. Ahora los retos serán lograr una articulación de esfuerzos, actores, recursos y propósitos en toda la nación, así como incluir dentro de los modelos del desarrollo la adaptación al cambio climático y la reducción de las emisiones de GEI.

FUENTE:  http://www.eltiempo.com/vida/ministerio-de-ambiente-radica-proyecto-de-ley-de-cambio-climatico-118336 

“No digan cambio climático”: los términos y expresiones prohibidos por una agencia del gobierno de EE.UU.


Eso es lo que el Servicio de Conservación de Recursos Naturales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su siglas en inglés) les dijo a sus empleados.
En un correo electrónico interno enviado por la directora de Salud del Suelo, Bianca Moebius-Clune, y divulgado recientemente por medios como el británico The Guardian, los funcionarios recibieron una lista de otros términos "prohibidos" y sus reemplazos aceptables.
La medida coincide con el anuncio del inicio del retiro formal de EE.UU. del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, presentado en un documento por la administración Trump a la ONU el pasado viernes 4 de agosto.
5 efectos del retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático
El Acuerdo de París fue firmado por 195 países en diciembre de 2015, con el fin de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero y ayudar a las naciones más pobres a adaptarse a un planeta que ya ha cambiado.


La sustitución del leguaje sobre el clima global parece reflejar la perspectiva del presidentede EE.UU. de que la actividad humana y las regulaciones del Estado para controlar la temperatura de nuestro planeta no tienen un impacto real.

El correo electrónico de la señora Moebius-Cline indicó que "la adaptación al cambio climático" debería ser suplantada con la frase "resistencia a los extremos del clima".

Igualmente, instruyó al plantel del Servicio de Conservación de Recursos Naturales a reemplazar "reducción de gases con efecto invernadero" por "incremento de la eficiencia del uso de nutrientes", y "aislar (emisiones de) carbono" por "producir suelos de materia orgánica".

Los cambios también parecen apoyar las repetidas afirmaciones de la administración Trump de que promulgará políticas que restauren la industria de carbón estadounidense, que ha estado en declive desde los años 70.
Moebius-Cline recalcó en su correo que "no cambiaremos el modelo, únicamente la manera en la que hablamos de éste. Hay muchos beneficios de poner el carbón otra vez en la agenda".
Acuerdo de París: 5 cifras que muestran la magnitud de la contaminación que genera Estados Unidos en el planeta

El presidente Trump dijo en una ocasión que el cambio climático era un engaño perpetrado por los chinos y que su rechazo al Acuerdo de París se debía a que ese pacto internacional colocaba a los trabajadores estadounidenses en una "desventaja económica".

Los  críticos de Trump alegan que su gobierno ha demostrado una continua desestimación de la evidencia científica sobre el cambio climático y que el mandatario no ha presentado datos rigurosos para respaldar sus políticas.
La Casa Blanca frenó la publicación de un informe sobre el clima basado en las investigaciones de científicos de 13 agencias federales alegando que está bajo revisión pues sus conclusiones sobre los daños trascendentales ocasionados por el calentamiento global no concuerdan con la perspectiva de la administración Trump.
No obstante, el informe conocido como Reporte Especial de Ciencia Climática, fue filtrado tan pronto se conoció sobre el correo electrónico del USDA.
El informe concluye que es "extremadamente probable" que más de la mitad del incremento de temperatura en las últimas cuatro décadas se debe a la actividad humana.

FUENTE:  http://www.bbc.com/mundo/noticias-40887384 

Deforestación seca las ciénagas y pone en peligro los manglares.

La deforestación acelerada de los últimos 200 años está llevando a la desaparición de sistemas cenagosos y a los bosques de manglar, según investigadores de la Universidad Nacional.
Por esta se acelera la deforestación, al llover se arrastran más sedimentos a los ríos, que en el caso de las ciénagas va taponando las entradas y estas mueren. Orlando Rangel y Alexis Jaramillo, del Instituto de Ciencias Naturales, observaron que la tasa de sedimentación ha aumentado en sistemas del Cesar y Córdoba.
Así, en El Sordo, sur del Cesar, es de casi 3 centímetros año, por lo que podría desaparecer en 70 años, mientras que en la ciénaga del Vaquero es de 1,5 centímetros al año, quedándole una vida útil de 200 años. A la de Morales le quedan 200 a 300 años.
Un estudio de la investigadora Yennifer García mostró cómo fue el proceso de formación de la Ciénaga Grande de Lorica desde hace unos 7346 años, llegando a formarse más tarde la ciénaga con presencia de un bosque que fue creciendo, hasta el siglo XVIII, cuando la tendencia se revertió y los árboles comenzaron a caer por la mano del hombre.
Ese fenómeno ha sido observado en las ciénagas Mata de Lata (Ciénaga Grande de Lorica), Vaquero, Juncal, Morales y Costilla, en el sur del Cesar. Mientras, el bosque se mantiene en ciénagas como Castañuelo y Explayao (Ciénaga Grande de Lorica), y Musanda, al sur del Cesar.
El peligro
Con las rápidas transformaciones que se han dado en los últimos 200 años, y las que se proyectan, no solo peligran las ciénagas sino también los manglares.
La colonización de estas comunidades vegetales, dice un informe de la Universidad Nacional, se consolidó entre los siglos VI y XII en varias regiones costeras del país como Neguanje, en el Parque Nacional Natural Tayrona; la laguna de Camarones, en La Guajira; La Caimanera, en Sucre; y Cispatá, en Córdoba. Una de las razones de su surgimiento fue que el nivel del mar subió en estas zonas, donde las condiciones continentales del territorio dieron paso a la influencia marítima.
Sin embargo, la bióloga García señala que la línea del manglar empezó a disminuir en Neguanje hace unos 170 años: “Inicialmente esta situación se podría asociar con un descenso del nivel del mar, pero cabe recordar que en aquella época se incrementó la actividad del hombre, y por lo tanto se empezó a extraer la resistente madera del manglar para la construcción”.
En Antioquia
Como ha mostrado el investigador Juan Felipe Libreros Blanco, de la Universidad de Antioquia, la pérdida del manglar para ganar terrenos para ganadería y para construcciones es severa en la costa de Urabá, con mayor afectación en la zona antioqueña, en donde solo quedan unos manchones de manglar mientras la erosión costera se acelera

FUENTE:  http://www.elcolombiano.com/tendencias/deforestacion-seca-las-cienagas-y-pone-en-peligro-los-manglares-FC7073124 

9 de agosto, día para conmemorar a los Pueblos Indígenas.

Según las Organización de las Naciones Unidas los pueblos indígenas constituyen más del 5% de la población mundial, representando 5.000 grupos diferentes en 90 países, un total de 370 millones de personas. Estas comunidades son consideradas, en su conjunto, como un valioso patrimonio cultural que lastimosamente está desapareciendo.

Por eso la ONU decidió declarar, en el marco del decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, el cual se llevó a cabo hasta 2004, el 9 de agosto como el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En este día se simboliza el día en que el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías de las Naciones Unidas celebró su primera reunión en 1992.

Aunque esta fecha busca que sea una oportunidad para exaltar a las culturas indígenas del mundo, en realidad se utiliza para dar a conocer la situación de estas comunidades. Son afectados, en su mayoría, por fenómenos como la pobreza, la marginación, la exclusión, la carencia de oportunidades, el despojo de tierras, la vulneración de los derechos fundamentales y la pérdida de sus tradiciones, sólo por mencionar algunas de las injusticias. Pues no es gratuito que se encuentren entre las poblaciones más desfavorecidas, representado el 15% de los más pobres.

En Colombia la situación no es diferente. El Ministerio de Cultura resalta en su página oficial que aunque esta sea una de las conmemoraciones de mayor relevancia para el país, ya que está originalmente poblado por diversas comunidades indígenas, estas durante más de 500 años han sufrido de una ataque sistemático para su cultura y sus tradiciones. Y, sin importar los llamados que hacen las diferentes organizaciones mundiales y locales para brindarles más protección y respetar sus tierras y sus recursos, no hay mejoras.

Según cifras publicadas por el DANE en 2007, en el país “residen 1.392.623 indígenas, que corresponden al 3,43% de la población, distribuidos en 87 pueblos identificados plenamente. MinCultura, citando este documento, explica que en la actualidad existen 710 resguardos titulados ubicados en 27 departamentos y en 228 municipios del país, que ocupan una extensión de aproximadamente 34 millones de hectáreas, el 29,8% del territorio nacional.

Pero de nada ha servido este reconocimiento, pues los diferentes líderes indígenas denuncian contestemente una serie de violaciones a sus derechos. Como es el caso de los pueblos indígenas del Vichada, quienes hoy se reúnen para denunciar el abandono estatal de sus comunidades.

Allí esperan manifestar el exterminio físico y cultural, producto del desplazamiento, el conflicto armado y ausencia estructural del Estado en dar cumplimiento y garantías a sus derechos fundamentales. El espacio será acompañado por la Corporación Claretiana Norman Pérez Bello, la Organización Nacional Indígena de Colombia, el Consejo Regional Indígena del Vichada y otros entes internacionales.

FUENTE:  http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/9-de-agosto-dia-para-conmemorar-los-pueblos-indigenas-articulo-707161 

Un estudio relaciona suicidios y cambio climático.

El aumento de las temperaturas por el cambio climático tiene un impacto directo en la salud global. Si el calentamiento del planeta continúa como se espera habrá más muertes por olas de calor, enfermedades infecciosas, malnutrición, falta de agua potable o contaminación, entre otras causas. A eso habría que sumar los efectos migratorios e incluso los conflictos armados por causas relacionadas con este fenómeno. Ahora, un nuevo estudio acaba de destapar otro impacto terrible del cambio climático, el aumento de los suicidios entre campesinos.


“Hasta ahora se han hecho algunos estudios sobre la relación entre el cambio climático y los suicidios, pero se han centrado casi exclusivamente en los países ricos”, explica Tamma Carleton, economista de la Universidad de Berkeley (EE UU). El problema, dice, es que “en torno al 75% de todos los suicidios del planeta suceden en países en desarrollo” sin que casi nadie haya estudiado sus causas.

La investigadora ha analizado este problema en India, donde la tasa de suicidios se ha duplicado desde 1980 y se sitúa en unas 130.000 muertes al año, una de las tasas más altas del mundo.

Carleton ha analizado los suicidios registrados en los 32 estados del país asiático entre 1967 y 2013 así como las temperaturas y las lluvias registradas en el mismo periodo. Sus resultados han destapado una fuerte correlación entre altas temperaturas durante la época de cultivo —de junio a septiembre— y el aumento de los suicidios. El trabajo calcula que el calentamiento ha provocado 59.300 suicidios en los últimos 30 años. Según el trabajo, el aumento de las temperaturas explica un 7% de todos los suicidios y se espera que el fenómeno siga avanzando a medida que aumentan las temperaturas.

“El calentamiento tiene una influencia significativa sobre los suicidios en India”, explica Carleton. “Los datos muestran que en un día cualquiera de la época de cultivo un aumento de apenas un grado por encima de los 20 grados supone aproximadamente 65 suicidios más al año”, asegura la investigadora, cuyo estudio se ha publicado en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU.

La investigadora cree que India no es un caso único. “Muchos otros países son similares a India, la agricultura es la ocupación principal de muchas familias, la capacidad de asegurar las cosechas es escasa y el crédito rural funciona mal”, explica.
“Este estudio es un avance muy importante para entender y cuantificar las consecuencias extremas del cambio climático en la salud mental”, opina Samuel Myers, investigador sobre los efectos del cambio climático en la salud de la Universidad de Harvard (EE UU).

“Es posible”, continúa este experto ajeno al estudio, “que este trabajo esté revelando solo la punta del iceberg” y que estudios adicionales hallen otros impactos como “desesperación, ansiedad, violencia doméstica y otras manifestaciones de daño emocional” relacionados con el aumento de las temperaturas, resalta.

El experto también comenta la principal limitación del trabajo, que solo conecta temperaturas y suicidios sin poder mostrar una relación causa-efecto. “La correlación [entre temperaturas y suicidios] no implica causalidad, y la responsable del estudio reconoce que no podemos estar seguros de que haya una relación causa-efecto, pero sus observaciones presentan argumentos fuertes de que probablemente exista esa relación”, opina este experto. La correlación entre aumento de las temperaturas y la producción agraria “aporta pruebas adicionales a la explicación de que las cosechas arruinadas por el calor causan desesperación y suicidio”, añade.

FUENTE:  https://elpais.com/elpais/2017/08/04/ciencia/1501848357_631188.html 

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