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updated 8:49 PM UTC, Jun 1, 2017
Reflexiones:
"Dos cosas que me llaman la atención: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de l
"Envenena el río, y el río te envenerará a tí"
"La tierra no es herencia de nuestros padres sino préstamo de nuestros hijos"
"El Hombre puede medir el valor de su propia alma en la mirada agradecida que le dirija un
Desconocer la naturaleza es la causa de la desgracia humana»
«El calentamiento global no es una moda, debe ser nuestra preocupación y ocupación actual»
“No podemos dejar que el consumo ilimitado de los seres humanos decida qué suerte correrá
“N podemos dejar q el consumo ilimitado d los seres humanos decida q suerte correrá la nat
Desperdicia hoy. Vive en un desierto mañana.
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Objetivos del milenio

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Acciones para cuidar el medio ambiente en el colegio

El cuidado del medio ambiente es una actividad que tiene como objetivo garantizar la vida y el equilibrio natural del planeta Tierra, asegurando la existencia y salud de los seres vivos y la conservación de los recursos naturales y propiciando, a su vez, el bienestar de las futuras generaciones. Involucra tanto a personas adultas como a los más pequeños, sin existir ningún rango de edad que impida su contribución en el cuidado de la naturaleza. Todos los seres humanos vivimos, nos desarrollamos y hacemos uso del entorno natural y, por tanto, todos tenemos la capacidad y responsabilidad de cuidar de él.

De este modo, existen diversas acciones que aseguran la protección del medio ambiente, las cuales podemos adoptar en nuestro día a día y no solo en nuestros hogares, sino también en nuestro lugar de trabajo o estudio. ¿Quieres saber cuáles son? En EcologíaVerde te contamos algunas acciones para cuidar el medio ambiente en el colegio.

Acciones para el cuidado del medio ambiente dentro del aula
Para empezar, te mostramos algunas ideas de prácticas o acciones para el cuidado del medio ambiente en el colegio, para hacerlas dentro del aula con los niños:

Uso de material escolar respetuoso con el medio ambiente: aunque es verdad que la aplicación de las nuevas tecnologías está sustituyendo cada vez más al cuaderno y al lápiz, también es cierto que, en los centros escolares, junto con las oficinas, es donde más se utiliza y consumen estos recursos. Así pues, es conveniente conocer y priorizar productos elaborados de forma sostenible, como cuadernos hechos a partir de papel reciclado, bolígrafos recargables o pinturas hechas con materiales naturales.

Ahorro energético: un uso eficiente de la luz es una herramienta básica para el ahorro energético y no debemos olvidar que, la producción de la energía, supone la explotación de recursos no renovables, la emisión de gases de efecto invernadero y otros muchos daños ambientales, por lo que, ahorrar electricidad es una práctica de gran relevancia en el cuidado del medio ambiente.

Acciones simples, como apagar aquellos interruptores que no se estén utilizando, desde bombillas y flexos hasta los pilotos de las pantallas de los ordenadores.
Ahorro de agua: al igual que, en el caso de la energía, debemos apagar la luz cuando no se esté utilizando, también debemos procurar cerrar el grifo cuando no lo necesitamos, evitando así desperdiciar uno de nuestros recursos más preciados.

Aplicar la regla de las 3R (Reducir, Reciclar, Reutilizar): utilizar solo lo necesario y aprovechar al máximo los recursos es una de las medidas más importantes a tener en cuenta para asegurar el cuidado del medio ambiente. A todos nos gusta tener miles de bolígrafos, cuadernos y mochilas nuevos pero si, tus bolígrafos antiguos aún pintan, en tus libretas usadas aún quedan hojas y tu mochila esta impoluta ¿por qué sustituirla? Aquí puedes consultar más información sobre las 3R de la ecología.
Reutilizar los libros: otra actividad recomendable para implantar en centros escolares, consiste en dar una nueva vida a los libros usados, facilitando el intercambio de estos entre alumnos del mismo o de distinto curso, o incluso impulsando las donaciones a la biblioteca del centro.

 

 

Proyectos medioambientales para colegios
Otra opción consiste en adoptar proyectos relacionados con el medio ambiente e incluirlos en el contenido educativo que se imparte en el colegio, bien en asignaturas relacionadas con el tema o incluso en aquellas que, a simple vista, parecen no estar tan vinculadas, como pueden ser clases de idiomas (creando debates con temática ambiental) o en asignaturas matemáticas, (calculando consumos o gasto energéticos). Son muchos los proyectos que se pueden incorporar, a continuación presentamos algunos ejemplos de proyectos medioambientales para colegios:

Creación de un herbolario: detectar e investigar las plantas autóctonas de la zona y recoger muestras incluyendo sus características favorece el conocimiento del entorno e interés por la naturaleza.
Identificación de aves y construcción de nidos: al igual que en el caso de las plantas, conocer las aves de nuestro alrededor, analizar sus hábitos y comportamientos e incluso favorecer su existencia mediante la construcción de casetas y nidos puede ayudar a generar un interés por el medio ambiente.

 

 

Prácticas para el cuidado del medio ambiente fuera del aula
Por último, proponemos más acciones para cuidar el medio ambiente en el colegio pero esta vez, para cuidar el medio ambiente fuera del aula con el colegio:

Transporte sostenible: priorizar el uso de transporte público o autobús escolar para llegar al colegio en lugar de utilizar el coche de forma individual evita la contaminación atmosférica y acústica debida a los atascos. Otra opción es ir a pie o en bicicleta, de este modo no solo se produce un beneficio a favor de la naturaleza sino que, también hacia tu salud gracias a la práctica de ejercicio.
Consumo de alimentos ecológicos: muchos alumnos se alimentan a diario en el comedor escolar de alimentos importados (provenientes de empresas extranjeras) o de origen industrial. Sustituir este tipo de productos por alimentos ecológicos, locales o de temporada, si no es en su totalidad, al menos en parte, beneficia y favorece a las pequeñas empresas, y a la producción respetuosa con el medio ambiente. Esto es algo a tener en cuenta tanto para el día a día en la escuela, como para las salidas, excursiones y colonias o viajes, pues siempre se pueden buscar opciones de lugares en los que ofrezcan comida ecológica o, incluso, llevarla.
Excursiones y salidas escolares: fomentarla educación ambiental fuera de las aulas, mediante salidas y excursiones que pongan en contacto al alumno con la naturaleza, es una de las mejores formas para concienciar a los más pequeños acerca de la necesidad del cuidado de la naturaleza y respeto por el medio ambiente. Actividades como, talleres de reciclaje, la reforestación de espacios verdes y la creación de huertos escolares pueden resultar técnicas muy educativas y divertidas al mismo tiempo.

 

 

FUENTE: https://www.ecologiaverde.com/acciones-para-cuidar-el-medio-ambiente-en-el-colegio-1752.html 


Planta de compostaje: el compostaje trata de crear abono orgánico a partir de basura o de restos de alimentos del comedor escolar proporciona otro punto de vista diferente acerca de los desechos que produce el ser humano, su utilidad y la importancia de separar los residuos.

El medioambiente “ya manifiesta fragilidades, muchas irreversibles”

El reciente Premio Nacional de Investigación Pedro Jordano cree que la cumbre del clima de Katowice (Polonia) debe impulsar medidas eficaces contra el cambio climático porque aunque el medioambiente "es robusto y aguanta alteraciones" ya ha comenzado a manifestar "fragilidades, muchas, irreversibles".

“El medioambiente es robusto y aguanta alteraciones, hasta que deviene frágil en un punto a partir del cual el cambio acontece de forma irreversible y entonces es muy difícil recuperar su robustez”, destaca en una entrevista con EFEverde.

Jordano (Córdoba, 1957), profesor de investigación del CSIC en la Estación Biológica de Doñana, de Sevilla, acaba de recibir el Premio Nacional “Alejandro Malaspina” de Ciencias y Tecnologías de los Recursos Naturales, galardón recuperado por el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, y que suma a otros como el Rey Jaime I, que recibió en 2014, o el de la Sociedad Británica de Ecología, en 2016.
Autor de 180 publicaciones científicas, que rondan las 21.500 citas, ha sido investigador principal de 25 proyectos, supervisor de once contratos postdoctorales y de una quincena de tesis, y profesor en universidades españolas, danesas, suecas, brasileñas y estadounidenses.

 

FUENTE: https://www.efeverde.com/noticias/jordano-el-medioambiente-ya-manifiesta-fragilidades-muchas-irreversibles/ 

Ley de financiamiento, una oportunidad para decirle adiós al plástico

Se discute en el Congreso de la República si debe incluirse en la ley de financiamiento un impuesto a las botellas plásticas de 50 pesos por cada una. Con el apoyo del Ministerio de Hacienda y de varios congresistas, esta es una excelente oportunidad para avanzar en la urgencia de reemplazar cuanto antes el uso del plástico de un solo uso por materiales no contaminantes y nocivos para la salud.

Los plásticos de un sólo uso, como suelen ser las botellas plásticas, deben desaparecer por varios motivos. Por un lado, son nocivos para la salud, con algunas excepciones como los de uso hospitalario. Los resultados científicos más recientes han encontrado microplásticos en 114 especies acuáticas, de las que más de la mitad de ellas son habituales en nuestra dieta. A pesar de que investigadores afirman que se debe estudiar con más detalle los efectos nocivos en humanos, se estima que más del 50 % ya tienen plásticos en su sistema digestivo.

Por otro lado, el plástico tiene efectos negativos innegables sobre nuestros ecosistemas y las demás especies que los habitan. Las ocho toneladas de plástico que ingresan anualmente al océano, son ingeridas por nueve de diez aves marinas, una de cada tres tortugas marinas y más de la mitad de las especies de ballenas y delfines.

Si no tomamos medidas inmediatas esto podría ser peor, hasta el punto de ser irreversible. Los cálculos para 2050 son alarmantes: podríamos llegar a 12 mil millones de toneladas de desechos plásticos en entornos naturales; se cuadruplicarían los que ingresan al océano; el 99 % de todas las especies de las aves marinas tendrían plástico en su tracto digestivo, y tendríamos más plástico que peces.

Adicionalmente, la producción de plástico tiene una relación directa con el cambio climático. Más del 90 % de los plásticos producidos provienen de combustibles fósiles. Según el Foro Económico Mundial, si el crecimiento actual del uso de plásticos continúa como se espera, el sector representará el 20 % del consumo total de petróleo y el 15 % del presupuesto anual mundial de carbono para 2050. Esto sin duda nos evitará cumplir con las metas climáticas planteadas en el Acuerdo de París cuya Conferencia de las Partes (COP) termina esta semana en Polonia, y en la que se ha resaltado la urgencia de acelerar la acción si queremos limitar el aumento de la temperatura a 1,5 ºC , el límite aconsejado hoy en día por la ciencia si queremos evitar daños sociales, económicos, ambientales irreversibles. No se están internalizando los costos: se vende muy barato algo que nos resulta muy caro.

Esto no es todo. Los plásticos de un sólo uso tienen una vida útil muy corta, y un periodo de descomposición muy largo: se estima que usamos una botella plástica por 15 minutos, que luego tarda descomponerse cerca de 500 años. Aunque es mucho mejor reciclar, tampoco es la solución perfecta. Es casi imposible reciclar el 100 % del material, y tras 40 años de avances tecnológicos, solo se recicla el 14 % del plástico que consumimos en el mundo.

Colombia no es ajena a esta situación. El plástico es uno de los materiales menos reciclados en el país, con una tasa de aprovechamiento de 7 %, por debajo del papel y el cartón (53 %), los metales (25 %), y el vidrio (13 %). En el caso de Bogotá, se generan unas 7.500 toneladas al día y se reciclan tan solo entre el 14 % y el 15 %. De acuerdo con ONU Ambiente, en Colombia entre el 60 y el 90 % de los residuos que llegan a los ecosistemas marinos y costeros del Caribe y el Pacífico, son plásticos.

Nos encontramos en una crisis global y nacional provocada por el plástico. Es urgente tomar medidas que mejoren las prácticas de manejo de residuos e incentiven a la población a reducir su uso y a maximizar su reciclaje si no queremos que empeore. Así mismo trabajar por un sistema de precios que refleje la las externalidades causadas por este material. Incluir un impuesto a las botellas plásticas en Colombia es una primera y necesaria medida para lograr este objetivo. Invitamos que el Congreso lo apruebe sin demora y así podamos comenzar las transiciones necesarias para salvaguardar la salud y la integridad de los ecosistemas.

 

FUENTE: https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/ley-de-financiamiento-una-oportunidad-para-decirle-adios-al-plastico-305264 

La economía circular ayuda a cuidar el medio ambiente

La economía circular podría reducir hasta un 99% los desechos de algunos sectores industriales y un 99% de sus emisiones de gases de efecto invernadero, ayudando así a proteger el medio ambiente y combatir el cambio climático.

Pero ¿qué es la economía circular? Una experta de ONU Medio Ambiente nos explica este concepto para que todos podamos entenderlo.

Los seres humanos somos el único elemento de la naturaleza que genera basura. Sólo por poner un ejemplo, cada latinoamericano produce un kilo de basura al día y la región en su conjunto, unas 541.000 toneladas diarias. Esto representa alrededor de un 10% de la basura mundial.

De igual gravedad que los residuos es el problema de la explotación de los recursos. Hoy, dos tercios de los habitantes del planeta vivimos en ciudades y tomamos de la naturaleza los materiales que necesitamos para construir hogares, escuelas, hospitales, carreteras, sistemas de transporte y fábricas.

La urbanización, junto con una clase media en crecimiento, ha aumentado la demanda de bienes de consumo. En el siglo XX, excavamos, cortamos, perforamos o cosechamos 34 veces más materiales de construcción, 27 veces más minerales, 12 veces más combustibles fósiles y 3,6 veces más biomasa que en los años anteriores.

En los últimos tiempos hemos estado escuchando mucho la necesidad de movernos hacia una economía circular como modelo para reducir los desperdicios, explotar más racionalmente los recursos y cuidar nuestro medio ambiente.

Según un reciente informe de ONU Medio Ambiente, en el que han participado un grupo de científicos independientes, una economía circular podría reducir entre un 80 y un 99% los desechos industriales en algunos sectores y entre un 79 y un 99% de sus emisiones.

Inspirarnos en la naturaleza
Pero ¿qué es la economía circular? En Noticias ONU le hemos pedido a Adriana Zacarías, la coordinadora regional de Eficiencia de Recursos para América Latina y el Caribe de ONU Medio Ambiente, que nos los explique.

“Básicamente, sería decir que tenemos que inspirarnos en la naturaleza en donde no existe el concepto de desperdicio. Todo lo que la naturaleza genera es un insumo o alimento para otro organismo. Pensemos en el bosque, las hojas de un árbol se convierten en abono para la tierra; un animal muerto, llega otro y lo come. Todo es un flujo cerrado en lo que todo fluye”.

Zacarías añade: “Lo que la economía circular nos dice es que es necesario cambiar la forma en la que actualmente producimos y consumimos, que está basada en una economía lineal de extracción-producción-consumo-desperdicio. Lo que queremos es pasar a una economía circular en la que tenemos que cerrar los ciclos de producción y mantener un flujo constante de recursos naturales”.

Tirar dinero a la basura
Pese a la cantidad de basura que generamos en este momento, las proyecciones señalan que la producción de basura aumentará un 25% en América Latina y el Caribe para el 2050, lo que para la experta no es más que “tirar dinero y recursos naturales a la basura”.

Lo importante no son solo los residuos: “en realidad lo que necesitamos reducir es el uso y la extracción de los recursos naturales y esto conlleva la reducción de residuos. Por alarmante que suene, si continuamos con los patrones actuales de consumo y producción y en base al aumento de la población vamos a necesitar tres veces más recursos naturales que los que necesitábamos en el 2015. Esto es simplemente algo imposible. No tenemos más de un planeta”.

Además, las ganancias son altas no sólo para el planeta y sus habitantes, también para las empresas, que podrían “reducir los costos de comprar materia prima nueva”.

Reparar, reciclar, reutilizar y refabricar
En la práctica, la economía circular se consigue mediante la reparación, el reciclaje, la reutilización y la refabricación de los productos, algo no tan nuevo como parece, ya que Zacarías recuerda cuando existían las botellas retornables y, cuando se había consumido el producto que contenían, se devolvían a las tiendas a cambio de un reembolso.

“Eso es un ejemplo de cómo la misma empresa está haciendo economía circular en el que no hay desechos”, declara.

Otro ejemplo de economía circular es del aceite de los automóviles que era altamente contaminante y que se vio que podía convertirse en un insumo para la industria del cemento.

“Lo que era un residuo contaminante y se iba a las coladeras, ahora se colecta y es un insumo para otro proceso productivo y así se empiezan a cerrar los ciclos”.

La economía circular también genera empleos
En este momento, en América Latina el 50% de los residuos sólidos son materia orgánica, de la cual el 90% se va a la basura y no se usa.

“Si pudiéramos poner en práctica la economía circular podría generar nuevos mercados, como la producción de abonos o de alimento de ganado, lo que podría llevar a la innovación y la generación de empleos”.

Según la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, mejorar la eficiencia y la vida útil de materiales en nuestra región llevaría a la creación de cinco millones de empleos.

Pero el problema viene muchas veces de las leyes existentes. “Por ejemplo, a veces la ley no permite vender residuos orgánicos porque en el reglamento dice que es basura y no lo reconoce como un material”.

Según Adriana Zacarías, en América Latina hay mucho interés en este nuevo concepto de la economía circular, lo que exige trabajar en varias áreas en las que ONU Medio Ambiente está apoyando.

Esas áreas son:
Medición del flujo de materiales para generar mayor conocimiento y entendimiento del ciclo de vida de los productos y poder cerrar los ciclos de producción o cómo cruzar insumos de un ciclo de producción con lo que serían residuos en otros.
Examinar los marcos regulatorios y desclasificar como basura los residuos que pueden reutilizarse.
Generar incentivos para economía verde, como inversiones en innovación, infraestructura y tecnología para aumentar la eficiencia productiva.
Cambiar las regulaciones para que los productos sean más duraderos.
Ciudadanos, no consumidores
“Además, hay que trabajar la conciencia de nosotros como ciudadanos y cambiar nuestro chip y empezar a repensar nuestros patrones de consumo. Empezar a repensar si necesitamos comprar algo antes de repararlo, si no podemos hacer cosas por nosotros mismos, si no puedes reutilizar un producto antes de comprar uno nuevo y empezar a cambiar nuestros propios hábitos y movernos hacia estilos de vida más sostenibles”, agrega Zacarías.

Ese cambio de comportamiento supone “pasar de ser consumidores a ser ciudadanos”, condición que se perdió, explica Zacarías “cuando comenzamos este esquema lineal en el que queremos el beneficio inmediato y desvincularnos de nuestra responsabilidad”, como puede ser la de llevar la botella usada al contenedor.

“Es ahí también donde vemos que el valor de un producto es el valor económico y no se incluye también el valor social y ambiental, es decir las externalidades negativas. Por ejemplo, los productos que contaminan desafortunadamente su precio, no lo refleja”.

Zacarías explica por qué dice desafortunadamente: “En los años 70, se estableció el principio: el que contamina paga. Y la idea justamente era, dentro del sistema económico, internalizar los costos ambientales, pero creo que es importante también decir el coste social de los productos. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, este principio no se ha cumplido y lo que vemos ahora es que el que protege, paga, porque el producto verde suele ser en muchos casos más caro que el producto que tiene un impacto”.

Frustración de los ciudadanos
La experta señala que hay que concienciar a las personas, pero los Gobiernos también tienen un papel que desempeñar, porque en ocasiones se crean campañas que hacen conscientes a los ciudadanos del problema, pero estos acaban frustrados porque no tiene alternativas.

“Si yo le digo a usted no contamine o use productos que son reciclables o separe sus desechos, pero al día siguiente sale y no hay ningún contenedor, no hay un esquema para la separación de desechos o no hay plantas de reciclaje, se va a generar frustración porque el ciudadano ya sabe el problema, pero no tiene la alternativa”.

Por ello es necesario, poner normas que vayan a permitir la instalación de la tecnología necesaria, los incentivos económicos para que el sector privado también pueda moverse más rápidamente a la adaptación de las nuevas tecnologías.

Todo ello no significa un costo, también tiene nuevas oportunidades como la generación de empleos verdes.

No obstante, hay señales positivas, según Zacarías. Por ejemplo, Francia ha cambiado la regulación para disminuir la obsolescencia programada y cada vez hay más países que están sacando de circulación los plásticos de un solo uso.

 

 

FUENTE: https://www.ambientum.com/ambientum/medio-natural/economia-circular-cuidar-medio-ambiente.asp 

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