Dos humedales suburbanos fueron declarados áreas para recreación pasiva y Cormacarena los vigilará.
Aunque los nombres de Caracolí y Suria no les dicen mucho a los villavicenses, en poco tiempo se podrían convertir en los sitio apropiados para gozar en buenos términos de la naturaleza.
Son dos humedales suburbanos que suman 99 hectáreas y que se encuentran en la vereda del Amor, pero que al ser declarados por la Corporación Ambiental Cormacarena como áreas de recreación pasiva, quedaron habilitados para permitir labores investigativas o de turismo ecológico y contemplativo.Según Johana Herrera, ingeniera forestal de Cormacarena, con esa declaratoria se busca preservar el área y evitar que la gente construya en esa área.”Las personas que viven allá y que tienen 21 predios pueden seguir siendo propietarios de esa área, sin embargo se les va a restringir un poco su uso para evitar futuras intervenciones”, dijo la ingeniera.Para lograr que se dé un correcto uso de los humedales, Cormacarena cuenta con unos promotores ambientales que se encargan de vigilar las reservas y los humedales, y si detectan alguna intervención extraña, la reportarán a la Corporación para que se tome los correctivos y se evite la afectación a la naturaleza.Los que vienen en turnoAsí como Caracolí y Suria también está el humedal de Coroncoro, que ya es un área de recreación, pero hay otros que aún no han sido declarados como zona de recreación.Los que están en turno son los humedales de El Charco y Calatrava, que ya iniciaron un proceso de declaratoria como zonas recreativas, pero para ello se necesita un previo plan de manejo que perfile cuál será el uso y el provecho que se les dará a esas zonas.