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La región más extensa del país, que actúa como un corredor natural que conecta los Andes colombianos con la inmensa Amazonia, está siendo fracturada por la expansión de la frontera agrícola a gran escala, ahora más amañada tras la salida de las Farc de ciertos territorios estratégicos. Así lo advierte una reciente investigación publicada en la revista Conservation Letters.
Se trata del megacorredor Picachos-Tinigua-Sierra de la Macarena-Chiribiquete, cuatro parques nacionales naturales (PNN) que permiten un flujo e intercambio genético de un lado al otro. La conexión de este paquete de áreas protegidas, sin embargo, corre más riesgo tras la firma de la paz con el grupo guerrillero, escenario que ha desatado un fenómeno que ahora se muestra con mayor intensidad y preocupación: la deforestación.
Uno de los resultados más significativos de este fenómeno, advierte la investigación, es que están quedando pocas regiones dentro del país que “mantienen el flujo genético a gran escala y el intercambio de la biodiversidad, que permiten la migración y la diversificación de distintas especies”. En términos coloquiales significa que este corredor Andes-Amazonia se ha ido desconectando poco a poco, por lo que cada vez se vuelve más difícil para una especie ‘cruzar’ y colonizar otros territorios.
“Cuando rompemos esto estamos aislando a las poblaciones y a las especies, que están en constante movimiento aunque no lo veamos. Es una gran amenaza para mantener la biodiversidad y la creación de nueva biodiversidad. Ponemos en riesgo su existencia”, le dice a EL TIEMPO Nicola Clerici, profesor en ecología del paisaje de la Universidad del Rosario y autor principal del estudio.
Al cruzar datos de cobertura boscosa, los científicos encontraron que entre los años 2000 y 2015, hubo una pérdida forestal de 634 kilómetros cuadrados (km2) dentro de los tres primeros PNN (aproximadamente el 5 por ciento de la superficie total) y 1.152 km2 deforestados en una zona de amortiguación de 10 km a su alrededor.
“Colombia ahora está experimentando las consecuencias del vacío de poder dejado por las Farc. Grupos armados están utilizando esta oportunidad única para expandir las actividades ilegales a nuevas áreas no controladas, en las que están las zonas protegidas, cuyo control y gestión estatal en algunas regiones colombianas es extremadamente difícil”, sentencia el documento.
El escenario actual se vuelve más complejo. Según los últimos datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Colombia arrasó con 219.973 hectáreas (ha) de bosque natural en el 2017; el 65,5 por ciento de esa cifra se concentró en la Amazonia, donde la pérdida de bosque se duplicó de un año a otro. En ese mismo informe, se advierte que en seis áreas protegidas ocurrió el 89 por ciento de la deforestación dentro del sistema de parques. Las víctimas precisamente son: Sierra de la Macarena, Tinigua, Paramillo, cordillera de los Picachos, La Paya y Nukak.
FUENTE: https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/impactos-del-posacuerdo-en-la-conectividad-andes-amazonia-257182