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Cuando un animal se encuentra acorralado, sin recursos o ve asediado su territorio de manera sistemática, se defenderá de una u otra manera. También ha contribuido a generar peligro, el hecho de que ya sea como mascotas, para experimentación o como “polizontes” en el transporte de mercaderías y personas, muchas especies se han introducido en sitios en los que han tenido que adaptarse a costa de lo que sea, para sobrevivir. Abejas asesinas (híbrido de Apis mellifera scutellata, abeja africana y Apis mellifera, abeja doméstica) También llamadas “africanizadas” por ser una cruza accidental entre una doméstica y otra procedente de Tanzania, su ponzoña no es mortal por sí misma, sino que depende de la cantidad de picaduras que reciba un individuo y de la sensibilidad que experimente frente al veneno. Ha habido ataques a humanos y muchas muertes de personas alérgicas. Búfalo cafre (Syncerus caffer) También conocidos como búfalos del cabo o africanos, son capaces de arremeter contra quien se acerque demasiado al rebaño, sobre todo en época de reproducción o si hay crías pequeñas. Son extremadamente belicosos y territoriales y pueden alcanzar una velocidad de casi 60 Km/h.
Casuario (Casuarius casuarius) Es el ave más agresiva y peligrosa del mundo. Si se ve acorralada o invadido su territorio lo protege atacando con sus afiladas garras que pueden ser mortales para cualquier ser humano. Viven en Nueva Guinea y Australia, son solitarias y no vuelan. Cobra asiática (Naja naja) No es la más venenosa de las serpientes pero sí la que más ataca al hombre, matando a más de cincuenta mil personas al año, solo en la India. Por un tema de creencias religiosas no se la combate, pero sí se la presenta en diversos espectáculos (es la famosa serpiente que baila dentro de un canasto al son de la flauta) Cocodrilo de mar (Crocodylus porosus) Es el reptil más grande de todo el planeta (puede medir más de 6 metros) y representa un verdadero peligro para las personas, puesto que por su tamaño y sus hábitos de caza suele atacar a los humanos que se arriesgan a entrar en las zonas pantanosas en las que habita. Anualmente se registran varias muertes por su causa. Elefante (Elephantidae) Tanto el africano (el de orejas más grandes) como el asiático, son sumamente territoriales.
Tienen por costumbre embestir a los humanos que se atreven a adentrarse demasiado en sus zonas de alimentación; con suerte se paran antes de atropellarlos, pero se reportan casos de muerte por los ataques de estos paquidermos todos los años. Hipopótamo (Hippopotamus amphibius) De todos los grandes animales salvajes, éste es el que mayor número de ataques y muertes provoca, especialmente en África (aunque hay noticias de agresiones en cautividad). Ya sea por defender el territorio, a sus crías, por encontrarse en celo reproductivo o por sentirse intimidados de alguna forma, sus temibles colmillos y la fuerza de su cuerpo corriendo a casi 50 km/h o en un encuentro con ellos mientras se refrescan, resultan temibles para una persona.
Medusa australiana (Chironex fleckeri) También llamada avispa de mar es seriamente ponzoñosa, aunque no necesariamente letal. Sus tentáculos de hasta 3 m de largo contienen una sustancia que genera un visible enrojecimiento y un dolor casi insoportable. La mortalidad depende de la salud del afectado y de que el veneno no entre en contacto directo con el torrente sanguíneo. Mosquitos (culicidaes) Estos pequeños insectos son portadores de buena cantidad de enfermedades infecciosas que ocasionan infinidad de muertes y que se transmiten por la picadura del mismo. La hembra es hematófaga (se alimenta de sangre) y es capaz de depositar diversos parásitos en la herida junto con la saliva.
Entre las más conocidas se encuentran la malaria (Plamodiums anofeles), el dengue, la fiebre amarilla y la chicunguña (aedes aegypti), entre otras. Oso pardo (Ursus arctos) Vive en Norte América y en Eurasia y es omnívoro (come todo lo que encuentre). No ataca al hombre para alimentarse (aunque hay casos aislados) sino cuando se ve acosado, en especial si es una hembra que está cuidando a sus oseznos. Tiburón blanco (Carcharodon carcharias) Es un escualo que puede alcanzar los 6 metros de largo y si bien el hombre no es parte de su “dieta habitual”, si siente invadido su territorio o la persona en cuestión tiene heridas anteriores que “huelen a sangre”, puede ser atacado por estos enormes animales que han sido víctimas más de la leyenda urbana (gracias a la famosa película y sus secuelas) que a la realidad.
Tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) Si bien es de menor tamaño (un máximo excepcional de 5,5 m) y mucho menos famoso que su primo el blanco, este escualo que vive en aguas de templadas a cálidas es responsable de la mayor cantidad de ataques y muertes que experimentan los humanos por culpa de esta especie.
Fuente: http://www.ecoticias.com/