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    Al menos el 70 por ciento de los humedales que existen en el país están amenazados.
    En 1993, un grupo de vecinos de Suba, en el occidente de Bogotá, le declararon la ‘guerra’ a un grupo de constructores que, sin pedir permiso, escogieron el humedal de La Conejera para arrojar allí las piedras, el concreto y todos los residuos que dejaba su afán por urbanizar el sector.En esos momentos, cuidar el medio ambiente no estaba de moda. Pero ellos se habían dado cuenta de que lo que tenían allí, en su barrio, no era un basurero en potencia, sino el hogar de muchas especies vegetales y animales, algunas de ellas únicas en el mundo. Al día llegaban más de 100 volquetas a botar su carga en el humedal. La gente recuerda que los choferes les quitaban las placas a los camiones para que no los identificaran. (Vea infografía con los humedales de Bogotá)La pelea paró en 1995, cuando al crear la Fundación Humedal La Conejera, la gente logró blindar el lugar a través de todos los recursos legales posibles. Hoy, este es un ejemplo de conservación en el que están involucrados más de 25 colegios de la zona y todo el barrio Compartir (Suba), donde habitan más de 15 mil personas. De una escombrera, el sitio pasó a ser una zona de reserva con 112 especies de aves y 7 de mamíferos. Un pequeño laboratorio en el que los niños aprenden a valorar la naturaleza.  Gustavo Petro, alcalde de Bogotá, recorrerá La Conejera hoy, durante el Día Mundial de los Humedales, y conocerá detalles de esta historia que se ha repetido muy pocas veces en otros lugares de la ciudad. Según la Secretaría Distrital de Ambiente, en la capital hay 14 humedales, que abarcan cerca de 700 hectáreas, no más de 900 con sus zonas de amortiguación.Sin embargo, a comienzos del siglo XX, esos lugares que combinan agua y bosque, hogar de aves y peces y que controlan inundaciones porque se transforman en esponjas cuando llueve, cubrían 50 mil hectáreas. Más del 90 por ciento han sido desecados.  Las cosas no son muy distintas en el resto del país. Según el Instituto Alexander Von Humboldt, al menos el 70 por ciento de los humedales del país están amenazados, principalmente aquellos ubicados en la región Caribe, la Orinoquia y la Amazonia, donde se ubican la mayoría.  Estudios del Humboldt explican que esta situación tiene varias causas, que también se han visto con frecuencia en Bogotá: la captación de agua ilegal, canalizaciones, invasión de especies invasoras, la sobrexplotación de recursos biológicos a través de la caza, la pesca y la destrucción de nidos son algunos de los problemas. Pero tal vez la más grave es la urbanización, que los seca para construir edificios carreteras. Como le sucedió a parte del humedal Jaboque, con la construcción de las torres de edificios, en la ribera del humedal, por la firma de AR Constructores.  Dice Daniel Bernal, de la organización Humedales Bogotá, que durante un tiempo se intento proteger la zona donde se construirían las torres, porque, entre otras cosas, allí anidaba la tingua pico verde, en peligro de extinción.Pero, hay una dificultad: el cuidado de los humedales es contratado por la administración distrital con firmas privadas, pero esos contratos no son constantes y sólo duran 6 meses. Por eso, en los meses restantes se pierde todo el terreno ganado.  Hay algunos esfuerzos por conservarlos, pero que no transforman radicalmente la crisis por la que atraviesan, como la reciente creación, por parte del Concejo de Bogotá, del humedal El Salitre, de una hectárea de extensión, y cuya declaratoria superó el interés del Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD) por destruirlo y construir una concha acústica. Y la reciente creación, en el parque de La Florida, de un programa para la observación de aves. A esto se sumaría el esfuerzo de los vecinos del humedal de Córdoba por aislarlo del avance urbanístico del norte de Bogotá.REDACCIÓN VIDA DE HOY