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Entrevista con uno de los expertos en áreas protegidas más importantes del mundo.
Es usual que Marc Hockings dé claves sobre cómo proteger la naturaleza. Al fin y al cabo, es el vicepresidente de Ciencia y Manejo de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el organismo ambiental más importante del mundo.Lo que resulta extraordinario es que este profesor de la Universidad de Queensland, en Australia, se haya fijado en Colombia para decirnos cómo blindar nuestro patrimonio biológico de la depredación.Hockings lideró un proyecto conocido como ‘Análisis de la efectividad del manejo del sistema de parques naturales’, con el que esta entidad, que administra las 56 áreas protegidas de Colombia, logró conseguir de primera mano de este experto críticas en tono constructivo para mejorar su efectividad. Es un ejercicio inédito para nuestro medio, solo ejecutado antes en Brasil y Corea.Faltando pocas horas para que regresara a Sídney, el ganador del Premio Kenton Miller del 2008 por desarrollar un método novedoso para preservar los recursos, habló con EL TIEMPO de las fallas y virtudes que rodean nuestro esfuerzo por preservar la biodiversidad, la más grande y valiosa por metro cuadrado del mundo.¿Qué balance hace de la situación de los parques y áreas protegidas de Colombia?Las condiciones ecológicas que he encontrado son muy buenas. Agregaría que, en muchos casos, superan a las que tenemos en Australia y se acercan a lo que ha logrado Estados Unidos, que es el máximo referente en el mundo en este tema.¿Cómo analiza el desarrollo turístico en estas áreas protegidas?En Colombia se dan dos situaciones, que se presentan en muchas partes del mundo: hay parques muy organizados y atractivos, pero también un ecoturismo desorganizado, que se vuelve una amenaza. El ecoturismo es una muy buena oportunidad para generar desarrollo entre las comunidades, pero debe ordenarse para reducir el impacto que puede tener, eventualmente, sobre la conservación. Una alternativa: prohibirlo en áreas de reserva hasta que estas estén preparadas para hospedar visitantes.Pero, ¿no cree que, más allá del ecoturismo, la falta de presupuesto es otra amenaza?Todos los parques del mundo tienen problemas financieros: esa es una constante. En Colombia sucede algo grave y es que los recursos que existen apenas cubren las necesidades de funcionamiento, lo que impide pensar en planes a largo plazo.Si el sistema lograra un dinero extra, ¿en qué debería invertirse?En mejorar el salario de los guardaparques -son los más bajos de toda la administración pública-. Si el Gobierno de Colombia midiera los beneficios que las zonas de reserva le dan al país en términos de agua potable, de salud, de aire puro, en turismo, en fin, el aumento de esos salarios estaría más que justificado.¿Tres cosas que se hacen bien?Las comunicaciones son excelentes, es decir, la manera como Parques Naturales llega al público para darse a conocer, es un aspecto que se debe resaltar. Los planes de manejo también son buenos. Pero, lo más importante es que por Constitución se garantiza la protección vitalicia de las zonas de reserva: esto es escaso en el mundo.A pesar de nuestra gran biodiversidad, seguimos teniendo ecosistemas sin protección. ¿Cuáles de estos lugares a la deriva deberíamos proteger con urgencia?Los páramos, las áreas marinas, porciones de bosques secos y terrenos del Orinoco.¿Qué se hace mal?No hay mucha integración entre las decisiones regionales y las nacionales, y la relación entre Parques Nacionales y el sector productivo no es excelente, y tiene que serlo para controlar todas las presiones, como aquellas que ejercen la minería o las exploraciones petroleras. Tampoco hay protocolos para reaccionar frente a esas presiones, y por eso se toman decisiones repentinas y cuando estas ya están encima.¿Qué sugerencias puede darnos para manejar el hecho de que cerca de 100 mil personas vivan dentro de los parques,personas que muchas veces contribuyen con la destrucción?No siempre debe pensarse en que las áreas protegidas deben ser intocables. Allí también pueden vivir personas, sin que se produzcan problemas. Tampoco se deben sacar a las malas. Es necesario hacer un censo, negociar con quienes destruyen, darles alternativas de vida en otros lugares y apoyar a quienes cuidan. Entiendo que ya hay trabajos con entidades como Acción Social, el Ministerio de Agricultura y la Dirección Nacional de Estupefacientes para que esto se produzca.¿No le impresiona el hecho de que un país que es mitad marino proteja menos del 2 por ciento de estas áreas?Ocurre en todas partes. Generalmente, el mar es visto como un territorio de todos o de nadie. Colombia protege menos del 2 por ciento, pero hay que decir que el promedio mundial no pasa del 1,17 por ciento. Afortunadamente, la Cumbre de Diversidad Biológica de Nagoya del 2010 llegó a un acuerdo para que esos números lleguen al 10 por ciento en los próximos 10 años.¿Cuál es la mejor manera en que los parques, como reservorios de biodiversidad, puedan enfrentar amenazas sin control, como el cambio climático?Una opción es dejar de ver las áreas protegidas como islas o museos. Deben verse como corredores para permitir el tránsito de las especies y como redes, para que hagan parte del entorno social. Lo segundo es proteger la salud de las zonas protegidas, para que sean cada vez más resistentes a los cambios externos.Por ejemplo, si queremos cuidar un bosque, hay que protegerlo de la tala; si queremos salvar un páramo, hay que evitar que se siembre papa allí. Australia, por ejemplo, está trabajando para proteger la Gran Barrera de Coral y por eso la está librando de los vertimientos de residuos contaminantes, del exceso de pesca y de los sedimentos.¿Cree que el valor de los servicios ecosistémicos que provee la biodiversidad nacional es mayor de los que nos podría dar la minería?Por supuesto. En Australia sabemos que cuidar un arrecife genera más ingresos por turismo para las comunidades, que permitir que cientos de hombres pesquen en él. Conocemos los beneficios que los parques traen, incluso, para la salud. Esas mediciones también deberían tenerse en cuenta en Colombia.JAVIER SILVA HERRERAREDACCIÓN VIDA DE HOY