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  • No invertir en biodiversidad le sale caro al país
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    Según el V Informe Nacional, la conservación podría traer grandes beneficios para las industrias.
    La poca inversión en conservación de la biodiversidad le está saliendo cara al país. Incluso se están perdiendo oportunidades de desarrollo económico que la riqueza natural colombiana impulsaría en ciertos sectores.
    Así lo asegura el V Informe Nacional de Biodiversidad, liderado por el Ministerio de Ambiente y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), próximo a ser publicado.
    Este informe contiene información sobre los avances en política de biodiversidad entre el 2009 y el 2013, y reseña los cinco motores de destrucción ambiental: el cambio en los usos del suelo (por actividades como la ganadería, la minería y los cultivos ilícitos), la degradación de los ecosistemas, la invasión biológica de otras especies, la contaminación y el cambio climático.
    Y aunque estos sectores económicos son polos de desarrollo en las regiones, sus efectos ambientales y económicos también son críticos para Colombia. Por ejemplo, según el Análisis Ambiental de País adelantando por el Banco Mundial en 2007, la degradación ambiental genera un costo equivalente al 3,7 por ciento del PIB y sobresalen costos asociados en relación a inundaciones, derrumbes y deterioro del suelo.
    Asimismo, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) también advirtió en el 2012 que los impactos al ciclo hidrológico y a la estabilidad de los suelos, combinados con los climas extremos durante el fenómeno de La Niña (2010-2011), provocaron que se destruyera cerca del 14 por ciento de la red vial nacional y que el 7 por ciento de la población se afectara por sus efectos.
    No es una barrera
    Frente a tal panorama, los orientadores del informe subrayaron la estrecha relación entre los servicios ecosistémicos –funciones como la regulación del ciclo del agua, el suelo, el abastecimiento de agua potable– y las industrias.
    “El mensaje fue durante mucho tiempo que para conservar hay que limitar las actividades productivas, lo que ahora queremos decir es que no es así. La biodiversidad es una herramienta, una oportunidad para el desarrollo”, asegura Juan Pablo Ruiz Soto, consultor del informe y economista con maestría en estudios ambientales.
    Un ejemplo de esto –asegura– son los 18 millones de dólares anuales que se ahorra Bogotá en costos de tratamiento de agua al mantener en condiciones óptimas la cuenca del sistema Chingaza.
    Otro dato contundente es que los sectores productivos tienen de 25 a 30 por ciento de agua adicional para consumo en aquellas zonas que cuentan con un parque nacional natural. Es decir, antes que ser una barrera, las áreas protegidas ofrecen mayor disponibilidad hídrica para la ganadería y la agricultura.
    Luis Renjifo, director de la maestría en conservación y uso de la biodiversidad, opina que es un mito de la industria creer que las soluciones amigables con el medioambiente son más costosas. “Por ejemplo, si los palmicultores, en vez de plantar todas las hectáreas disponibles, dejaran unas franjas para selva, esto en vez de disminuir su producción prevendría el ataque de plagas”, agrega.
    Faltan recursos públicos
    No obstante los beneficios que se plantean, el mismo informe advierte que el sector público poco invierte: “El presupuesto general de la nación aprobado para la gestión ambiental y del riesgo hace imposible atender de manera adecuada las acciones del Plan Nacional de Desarrollo”.
    En los últimos cuatros años, Colombia solo asignó entre un 0,27 y 0,39 % de su presupuesto para la gestión ambiental. Los indicadores globales hablan de que se requiere una inversión de mínimo el 2 %. Lorena Franco, consultora del informe, también aseguró que hay una necesidad de que se destinen recursos para la participación ciudadana.
     
    FUENTE:http://www.eltiempo.com/